Bogotá Mort, el protagonista de Transparent, es interpretado por Jeffrey Tambor.
  • La actriz transgénero Laverne Cox encarna a Sophia Burset en la serie Orange is the New Black.
  • Por su papel como Rayon, Jared Leto ganó el Oscar a mejor actor de reparto en 2014

Género discontinuo

Transparent ganó el pasado mes el Globo de Oro a mejor comedia. Lo que era impensable hace solo unos años hoy se ha convertido en una realidad: los personajes transgénero aparecen para señalar cómo una comunidad ha sido discriminada y marginalizada. ¿Por qué, sin embargo, estas series solo se ven por internet?

2015/03/02

Por Carolina Vegas* Bogotá

Las portadas de decenas de revistas sensacionalistas como Star y Enquirer reseñaron la transformación sexual de Bruce Jenner, el padrastro de Kim Kardashian y las consecuentes reacciones de sus familiares no siempre comprensivas. Algo parecido le ocurrió a Jill Soloway –aunque de manera más anónima– escritora de Transparent, una mujer de más de 40 años a quien su padre, de más de 70, le confesó un día que era transgénero y quería vivir el resto de su vida como la mujer que siempre había querido ser. Soloway, además de aceptar y apoyar la decisión de su papá, se basó en esa historia para escribir una serie que ganó el premio como mejor comedia en la pasada edición de los Globos de Oro celebrada el 12 de enero.

—¿Me estás diciendo que vas a empezar a disfrazarte de señora todo el tiempo?

—No, cariño. Toda mi vida me he estado disfrazando de hombre. Esta soy yo.

Maura Pfefferman es la protagonista de Transparent y en cada capítulo de una serie estrenada por Amazon en febrero de 2014 dispara preguntas que rebasan el entretenimiento: ¿acaso no nos “disfrazamos” todos los días de quien queremos ser? Y al plantearlo así y exponerlo al público general: ¿se está abriendo una puerta para que se conozca a la comunidad trans? La educación es poder. Y aunque ese no es el fin principal de series como esta (o como Orange is the New Black que también presenta a un personaje transgénero) no se debe desconocer que la visibilidad puede ayudar a romper prejuicios, cuestionar estereotipos y ante todo abrir los ojos sobre una minoría que ha permanecido bastante oculta durante mucho tiempo.

Ese diálogo, entre un padre y su hija, muestra con pocas palabras la realidad que viven varias personas que pertenecen a la comunidad trans y lo que realmente significa el género. En palabras de la filósofa Judith Butler, el género es performativo, eso significa que es una construcción basada en preceptos culturales de lo que ha de ser un hombre o una mujer a partir de la cual creamos nuestra identidad. Es decir que todas las mañanas nos levantamos, nos bañamos y vestimos de nuestro propio personaje. Una identidad que se ha ido formando a través de los años: en mi caso, me identifico como mujer y actúo como lo que creo que ha sdgde ser una mujer, me peino de cierta manera, uso un tipo de ropa específico, me maquillo. Y mi género se ajusta al sexo biológico que me fue asignado al nacer. Aunque no siempre es, ni debe ser, así. ¿Pero quienes son esas personas que transitan entre los géneros?

“En la medida en que la ‘identidad’ se preserva mediante los conceptos estabilizadores de sexo, género y sexualidad, la noción misma de ‘la persona’ se pone en duda por la aparición cultural de esos seres con género ‘incoherente’ o ‘discontinuo’ que aparentemente son personas que no se corresponden con las normas de género culturalmente inteligibles mediante las cuales se definen las personas”, dice Butler en El género en disputa. Lo que no se ajusta a las reglas es abyecto. La heterosexualidad que prima como norma en nuestra sociedad dicta que una persona es de un género en virtud de su sexo y que es ello lo que debe definir su identidad y también su deseo sexual. Esto nace a partir de un sistema binario de opuestos, hombre/mujer, que une sexo, género y sexualidad. Pero estos no van necesariamente unidos. Y eso es lo que se demuestra a partir de la realidad trans: que el género no es binario y que el espectro de posibilidades es amplio. Mientras el sexo es biológico, se nace hembra, macho o intersexo (porque no se puede olvidar que allí tampoco hay solo dos), el género se construye.

Aún hoy este tema es un gran tabú. Un secreto. Una realidad que se quiere esconder para no lidiar con ella. Y quienes viven en ese tránsito son víctimas de discriminación y maltrato, su acceso a los puestos de trabajo es limitado y están al margen de la sociedad. Pero ahora, gracias a dos nuevas series como lo son las ya nombradas Transparent y Orange is the New Black, a internet y a diferentes figuras públicas transgénero, la sociedad está aprendiendo acerca de esta comunidad. “Estos productos culturales ayudan a mostrar la vida de las personas trans, que es como la vida de cualquier otra persona, y mostrar las dificultades y la discriminación. Muchas veces las personas tienen que ver representado en productos culturales la vida de otras para sentirse identificadas y entender las situaciones a las que se enfrentan”, dice Mauricio Albarracín, director ejecutivo de Colombia Diversa.

Según el estudio anual de televisión que lleva a cabo la organización estadounidense glaad (Alianza Gay y Lesbiana contra la Difamación) de 2002 a 2012 el 54 % de los personajes transgénero han sido presentados de manera negativa. En 2014, los personajes trans de mayor impacto han sido los que aparecen en las ya mencionadas series.

 

Curiosamente estas series tan rompedoras son transmitidas exclusivamente por internet. La ganadora por Amazon (es la primera serie original de esta empresa) y la otra por Netflix. ¿No estamos listos, como sociedad, para ver este tipo de historias por los canales de televisión abierta o por cable? “Lo que me ha parecido chévere de estas dos series es que los personajes son complejos, no buscan mostrar la mejor cara de las personas trans con personajes normalizadores, como sí ha pasado con los gays en donde les gusta mostrar al hombre monógamo con dinero que aspira a tener hijos con su pareja”, dice Matías Matilda González Gil, abogada y activista trans. En efecto, Sophia Burset, el personaje de Orange is the New Black, está en la cárcel por haber hecho fraude con tarjetas de crédito para pagar su transición. En el tercer capítulo de la primera temporada se cuenta que ella, interpretada por la actriz transgénero Laverne Cox, solía ser bombero (cuando aparece como hombre es interpretado por su hermano gemelo, M. Lamar) y sigue casada con su mujer aún después de su proceso. “Además, ,la historia de Sophia se sale del estereotipo, porque yo conozco a muchas personas trans heterosexuales. Yo creo que mucha gente cree que primero se es gay y después se es trans”. De hecho, la historia de Maura Pfefferman rompe ese mismo estereotipo. Así se enfrenta Maura a la pregunta de su exesposa Shelly en el capítulo nueve de la serie:

—Entonces, ahora que quieres ser una mujer todo el tiempo, ¿quieres seguir saliendo con mujeres?

—Sí, digo, Shelly, sigo siendo yo.

—¿Entonces eres lesbiana? ¿Entonces tuvimos un matrimonio gay antes de que estuviera de moda?

El impacto de estos programas va más allá de los premios, de hecho Laverne Cox se convirtió en la primera persona transgénero en aparecer en la portada de la revista Time, la cual hizo un reportaje hablando sobre este tema en Estados Unidos. Y aunque se ha logrado visibilidad, no han faltado las críticas. Sobre todo aquellas que vienen de la propia comunidad, que alza sus voces para pedir que los papeles de personajes transgénero dejen de ser interpretados por actores y actrices que no lo son. En 2013 Jared Leto ganó el Óscar a mejor actor de reparto por su papel de Rayon en El club de los desahuciados, una mujer trans que muere de sida. El actor fue cuestionado por nunca mencionar a la comunidad en sus discursos y por referirse una y otra vez a su personaje como “una criatura mágica” y no una persona que merece que se respeten sus derechos. Lo mismo ha ocurrido con películas como Transamerica, protagonizada por Felicity Huffman, o Boys don’t cry, que le valió un Óscar a Hilary Swank.

 

En el caso de Transparent también se levantaron protestas por la misma razón. Jeffrey Tambor, quien interpreta a Maura, dijo al recibir el Globo a mejor actor de comedia: “Quisiera dedicar mi actuación y este premio a la comunidad transgénero. Gracias por su inspiración, gracias por su paciencia y gracias por dejarnos ser parte del cambio”. La serie ya recibió luz verde para una segunda temporada y en esta no solo habrá más personas transgénero participando en la producción (en la primera aparecieron personajes secundarios miembros de la comunidad como la actriz Alexandra Billings y el actor Ian Harvie), sino que también se contrató a una mujer trans para que sea parte del equipo de guionistas. Se trata de la música y compositora Our Lady J, a quien Soloway le ofreció preparación en escritura de guiones para televisión antes de incluirla en el equipo.

La pregunta es si estas series producen algún cambio en la sociedad y en cómo las personas se acercan y conocen a esta comunidad. Aunque en Colombia no han abundado los personajes transgénero en televisión, Laisa Reyes de la telenovela Los Reyes marcó una era. “La gente quiere mucho más al personaje de Laisa que a mí, siento que la gente conoce mucho más al personaje que a mí, pero yo recibo todo ese cariño y toda esa admiración, casi diez años después siguen recordándola como si fuera ayer”, dice Endry Cardeño a esta revista. “Hay generaciones ya de nuevas personas adultas que me vieron desde que eran niños o adolescesdfgntes, lo cual es una gran ganancia porque ellos a partir de ver a Laisa en televisión empezaron a ver a las personas trans con más naturalidad y sin el menor prejuicio. Era un personaje transparente, limpio, jocoso”. Además existen otras personas transgénero que han logrado visibilidad en televisión y en cargos públicos en Colombia como Brigitte Baptiste, directora del Instituto Alexander von Humboldt; Tatiana Piñeros, directora del Instituto Distrital de Turismo; y Michel Alexandro Valencia, presentadora de Canal Capital.

“Yo creo que incluso personas de buena fe discriminan porque no tienen información y eso lleva a tener prejuicios, miedos y falsas concepciones de la vida de los demás”, dice Albarracín. Internet también se ha convertido en una herramienta para las personas que sienten que no encajan y luego descubren que no están solos. “Hay personas que le dicen a uno: yo no sabía hasta que vi tal cosa en internet o tal personaje en el cine que eso se podía. Y uno puede por fin decir: no soy tan raro, hay alguien más así. También tiene una función de acompañamiento”, asegura González Gil.

 

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