RevistaArcadia.com

Leer me llena mi cerebro

2010/03/17

Por Catalina Holguín

La imagen que usted está viendo la hizo un niño de tercero de primaria del colegio en donde estudié. El dibujo se estampó en unas camisetas que se entregaron a todos los participantes de un concurso de lectura que se celebró cuando yo cursaba noveno. Usé durante meses esta camiseta supremamente nerd con una mezcla de orgullo y pudor.

La camiseta despareció con los años y las mudanzas, y fueron las mismas mudanzas con sus guardetes misteriosos las que me retornaron la imagen de ese cerebrito lector. Como una cápsula del tiempo ofició la bodega, que no abrí una sola vez durante los años que pasé en Canadá estudiando literatura. La bodega también me devolvió mis lecturas juveniles: la traducción de Borges de El corazón de las tinieblas de Conrad, Sin Remedio de Antonio Caballero, todo lo de Andrés Caicedo. Encontré también una copia de Cartas Cruzadas de Darío Jaramillo felizmente martirizada por tantas lecturas. El libro, que pasó por manos de todas las niñas del salón (los niños no leían), nos lo devoramos en recreos y tediosas clases de filosofía. (Por cierto, tengo entendido que la novela de Jaramillo anda huérfana, pues Alfaguara no la volvió a imprimir y Pretextos, la nueva editorial de Jaramillo, no ha hecho lo propio...)

El cerebrito es lo único que cuelga en la pared de mi cuarto, que me contiene como
una escafandra de papel. Los libros de antes, los que sigo comprando, los que
voy a leer un día, los que jamás leeré, los que me llegan de regalo y los que
me robé. (Paréntesis: hay dos clases de imbéciles, los que prestan libros y los
que los devuelven).

 Vuelvo a mirar el cerebrito y descubro que quizás ese niño de tercero de primaria no estaba elogiando la lectura, ni lo mucho que nos Llena, con L mayúscula y entonación sentimental. Al revés, para este niño la lectura parecía atarugarle el cerebro y secárselo, como el cerebro del pobre Quijote. Pero qué forma de atarugarse.

 Así que, sin más preámbulos, presento este blog donde encontrará, feliz lector, recomendaciones de libros que a mí me parezcan interesantes, advertencias sobre otros que quizás deban ser prestados indefinidamente, comentarios de noticias librescas, y un largísimo etcétera. Pues esto es un blog y a los blogs, como a las novelas, les cabe todo.

 

 

 

 

 

 

 

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.