RevistaArcadia.com

Contra la profesión de dentista

Es uno de los escritores chinos contemporáneos más famosos en Occidente y un bestseller en China. A Colombia acaba de llegar su más reciente libro. Arcadia habló con él en Beijing.

2010/03/15

Por Natalia Tobón Tobón

Nació en 1960 en Hangzhou, al oeste de Shanghái. Por azar comenzó a trabajar como dentista, pero el encuentro diario con bocas devastadas lo impulsó a convertirse en escritor. Yu Hua siempre ha sido un escritor controvertido. En la época comunista disparaba contra todo en las pocas entrevistas que concedía. Lo hacía con la tranquilidad de que luego nadie publicaría sus palabras, precisamente por ser tan beligerante. La película Vivir (1994), basada en su libro homónimo y dirigida por Zhang Yimou, fue censurada en China. El intento oficial de silenciarlo lo catapultó ruidosamente en Occidente como un escritor desafiante. No obstante, Yu Hua se precia de ser tratado bien por el gobierno y sin cambiar su espíritu crítico, modificó su tono.

Su último libro, Brothers, éxito en ventas en China, ha sembrado gran controversia. Unos señalan su falta de precisión histórica; otros, su amarillismo oportunista. Pocos entienden su deseo de publicar hechos que avergüenzan a una nación entera y le reprochan usar tragedias nacionales para ganar dinero. Yu Hua acepta las críticas y las ve como nacionalistas y no literarias. Es simple: su país no quiere recordar. Brothers, dice, es un libro que escribió más como un paciente que como un doctor. El libro es polifónico y todas esas voces —hay algunas formales y otras más rudas —presentan una realidad que oscila entre la violencia y la angustia de los días de la Revolución Cultural y la superficialidad y velocidad de una China moderna en pleno boom económico.

¿Por qué decidió dejar de ser dentista y convertirse en escritor?

Fui dentista desde 1978 hasta 1983. En la China socialista, el dinero era de y para todos. Al contrario de lo que sucede en Occidente, nosotros ganábamos igual que un obrero, pero teníamos que enfrentarnos diariamente a las bocas más horrendas. Si hubieran sido bocas en buen estado no habría sido tan desagradable, pero estas eran sucias y llenas de caries. Obviamente, estaban enfermas y por eso las personas venían a verme. Era un trabajo feo y realmente no me gustaba.

En ese sistema social existían centros dedicados a la cultura y las personas que trabajaban allí pasaban todo el día en la calle. Cuando les preguntaba por qué no trabajaban, ellos me decían que su trabajo estaba precisamente en las calles. Como ese trabajo sí me gustaba tuve que ingeniarme una forma de entrar como empleado en esos centros. En esa época, a diferencia de hoy, no teníamos el poder de encontrar un trabajo sino que este era asignado por el Estado. Pensé que la mejor forma era escribiendo y publicando algún cuento. Y el deseo interno de no seguir siendo un dentista fue precisamente lo que me impulsó a ser escritor y tener un trabajo tranquilo que me permitiera estar en la calle.

¿Qué busca como escritor?

Mi objetivo es muy simple: hacer bien mi trabajo y escribir cada libro de la mejor manera que pueda. Si no estoy completamente satisfecho con una novela, no la publico. Antes de Brothers empecé a escribir un libro que aún no logra convencerme. Cuando yo sienta que esté listo lo publicaré, pues no quiero desilusionar a los lectores.

En Brothers usted trata el tema de la Revolución Cultural china. ¿Cómo puede explicar esa época a quien no la vivió?

Un libro no es suficiente para explicar qué fue la Revolución Cultural. Ocurrieron muchas cosas al mismo tiempo, unas buenas y muchas malas. Yo la viví en mi infancia y no entendía mucho de lo que ocurría. Mis recuerdos son una mezcla de miedo y felicidad. Miedo, porque muchas veces alguien tocaba la puerta de nuestra casa y decía “la revolución vendrá y juzgará a los culpables”. Entonces mis padres me despertaban a medianoche y nos íbamos a otra casa más grande que la nuestra, donde más familias estaban reunidas. Y aunque no entendía qué ocurría, por sus rostros podía decir que ellos estaban asustados. Y felicidad, porque precisamente en esa casa me encontraba con mis amigos y eran esas noches en las que podíamos jugar hasta el amanecer sin que nadie nos mandara a dormir.

A veces parece que algunos chinos no están interesados en recordar, ni le dan tanta importancia al pasado. ¿Qué piensa de esa vida que parece estar en un presente constante?

Ahora la vida en China es mejor que antes y por eso a muchos no les interesa recordar el pasado. La autoridad tampoco quiere que la gente recuerde. La educación es un espacio muy importante para la memoria. Por ejemplo, en Occidente es muy importante recordar hechos tan importantes como los de la Segunda Guerra Mundial. Pero en China el gobierno borró partes significativas de nuestra historia, impidiendo que las nuevas generaciones conocieran lo ocurrido. Los padres de estos niños, en lugar de educar a sus hijos y transmitir la historia, pasan su tiempo buscando dinero o tratando de ser ricos. Nosotros, los escritores chinos, que no tenemos nada más que hacer, tenemos tiempo para recordar.

En este sentido, ¿qué piensa de la nueva generación de escritores chinos?

La nueva generación de escritores no vivieron la China de antes. No experimentaron torturas ni sufrieron lo que muchos tuvimos que vivir. Ellos escriben desde una perspectiva muy diferente a la mía.

¿Cuál es el papel de los escritores dentro de la historia de este país?

El rol de los escritores chinos en general no lo sé. Conozco el mío: mantener mi independencia y mi espíritu crítico. Mediante la literatura puedo hablar del pasado. Eso sí, sin olvidar que escribo desde un presente. Es de esta forma que se puede dar una mirada crítica hacia atrás y contar lo ocurrido.

Pero ¿quién es el que escribe la historia en China?

La historia de China no puede ser escrita por cualquier persona. Nuestro país tiene más de 3.000 años y hasta el día de hoy, siempre ha habido una autoridad que la controla y que la escribe. Es por esto mismo que la labor del escritor en China es aún más difícil.

¿Ha tenido problemas en China por alguno de sus libros?

Estoy muy satisfecho con mi posición actual de escritor. China nunca me dará un premio pero al menos me deja existir y publicar y ya eso me parece muy bueno. Tampoco puedo tener expectativas muy altas; ellos no me premian pero me toleran. Es más, hacen bien, pues querer recibir un premio por lo que escribo sería algo excesivo.

¿Si alguien quisiera hacer una película basada en el libro Brothers, cree que sería censurada en China?

¡Claro que sería censurada!

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.