Selva Almada es escritora y poeta.

Selva Almada y la grandeza de las historias pequeñas

El libro de cuentos 'El desapego es una manera de querernos' de la escritora argentina es un retrato de lo extraordinario que se esconde en la cotidianidad.

2017/05/22

Por Julia Alegre*

Se llama Selva Almada y nació en Villa Elisa, un pequeño pueblo de Entre Ríos, Argentina, en 1973. Su primera novela, El viento que arrasa, publicada en 2012, la encumbró como una de las voces narrativas más importantes de su país. Pero fue su marcha a la gran urbe de Buenos Aires años atrás lo que le permitió tomar una distancia prudencial con lo rural para convertirse en lo que es ahora: una selva llena de historias de provincia que plasma en cada relato corto y afilado e impregnado de costumbrismo y diálogos mundanos.
El desapego es una manera de querernos es eso mismo y mucho más: un conjunto de narraciones breves, ágiles y nostálgicas reunidas en un mismo volumen y ninguna con desenlace claro. Porque, ¿qué es la vida cotidiana sino una sucesión de momentos del día a día que muy pocas veces culmina en algo excepcional?

Cada cuento que comprende esa novela se sumerge en un pasaje puntual de la rutina más insustancial y corriente de personajes encuadrados en lo rural, derrotados por la complejidad de la existencia monótona y superados por las relaciones humanas: un verano caluroso, una reyerta entre mujeres en el partido de fútbol que juegan sus esposos y hermanos, un velorio, un viaje para devolverle el muerto a una familia que no sabe que su ser querido yace dentro de un cajón de madera mal ensamblado, el hijo pródigo que cuida a su madre carcomida por una enfermedad tan miserable que ni siquiera recuerda que la cicatriz que le parte en dos su vientre alguna vez vio nacer a su vástago.



Todo tiene cabida en esta obra de historias pequeñas protagonizadas por personas consumidas por la intensidad de las cosas mínimas: violencia, amores de adolescencia, sexo explícito, desasosiego, celos, mujeres que sueñan con violaciones, la pesadumbre, las tradiciones y los apegos. Pero por encima de toda esta maraña de vivencias y emociones está el abandono, ese fantasma de un amor caduco que se transforma en el desapego más devastador.

*Editora de Semana Educación.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.