Detalle de portada de 'Delicuentes de medio pelo'

Delicuentes de medio pelo

Gene Kerrigan presenta una novela sobre unos criminales a los que todo les sale mal. Un texto cargado de humor e intriga.

2017/09/20

Por Alejandro Pérez*

Se sabe que a los personajes de Delincuentes de medio pelo las cosas les van a salir mal. Gene Kerrigan, su autor irlandés, lo establece casi desde el primer golpe.

En su intento por probarse criminales de carrera —lo que creen que son, aunque a veces dan la impresión de que son, pero claramente no—, Frankie Crowe y Martin Paxton planean saquear un pub. El establecimiento, según información sensible, tiene su máxima reserva de dinero los lunes en la mañana.

Lo que pasa luego, los giros de este episodio y de la novela entera hacen esta obra especialmente entretenida. Se sabe que todo se saldrá de control, pero esto no le resta a la emoción, solo establece la expectativa.

Portada Delicuentes de medio pelo.


El pub es el abrebocas; la novela gira en torno a otro golpe mayor. Este plan involucra al ‘perfecto y exitoso’ Justin Kennedy, a su hermosa esposa de gimnasio y su inmaculado par de hijos. El cruce de caminos es inevitable, y en el accidente está el espectáculo.

El tono de Gene Kerrigan, su manera de entrelazar tramas y personajes evoca producciones y manifestaciones británicas de comienzos de siglo, que recoge y canaliza a través de su prisma irlandés. Si bien hablamos de Harte’s Cross, de Dublin, y se palpa el diálogo ácido, inteligente y directo del país de los duendes, también vienen a la mente creaciones de Guy Ritchie en Snatch y LockStock and Two Smoking Barrels. Por un lado, el lector huele el mundo de unos criminales descarriados y sin alma. Por otro, personas que circunstancialmente se ven forzadas a serlo, benditas por la fortuna o malditas por su torpeza.

La disposición visual del texto hace juego también con lo que Irvine Welsh planteó en Marabou Stork Nightmares y Trainspotting. El diálogo interno del personaje en cuestión a través de una frase o palabra clave, en itálica, aparte, ofrece una manera distinta de considerarlo, de escucharlo y le sirve a la velocidad de la trama. Si usted disfruta del tipo de novela de crimen, con gotas de humor situacional, con dosis de drama y diálogo rapaz, no dude en darle chance.

*Periodista de Semana

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