Germán Arciniegas y Emma Reyes.

El libro que todos recomiendan

Se llama “Memoria por correspondencia” y reúne las cartas en las que la artista Emma Reyes le contó al historiador Germán Arciniegas el conmovedor relato de su infancia. Muchos lo consideran el libro del año.

2012/10/05

Por Revistaarcadia.com.

En 1969, Emma Reyes envió a Arciniegas la primera de las 23 cartas en las que reveló cómo transcurrió su infancia. Durante más de tres años el historiador recibió la correspondencia, leyó los dolorosos recuerdos de la artista e hizo un acuerdo tácito de confidencialidad que solo rompió cuando decidió mostrarle los textos a Gabriel García Márquez, quien invitó a Reyes a seguir escribiendo. Después de la muerte de Arciniegas su familia habló con la artista sobre la posibilidad de publicar sus memorias, que al fin en 2012 salieron a la luz gracias a la editorial Laguna Libros y a la Fundación Arte Vivo Otero Herrera.

Memoria por correspondencia brilla por su honestidad, por la ausencia de búsquedas narrativas complejas y por su distanciamiento de lo pretencioso. También brilla por la dureza de su historia, que cuenta sin autocompasión cómo transcurrió la dramática infancia de la artista en un convento. Por eso ahora, varios meses después de que saliera a la venta, el libro está en boca de todos, muchos lo recomiendan y el resto quieren leerlo.

El editor Camilo Jiménez reflexionó sobre el libro en su blog, El ojo en la paja: “Su mayor virtud está en la precisión y cantidad de detalles, pero sobre todo en la mirada: la autora escribe cuando es adulta, pero quien habla en estas líneas es la niña que fue. Nunca levanta la mirada, nunca completa las sensaciones que describe con lo que sabe cuando escribe; ve siempre con los ojos del momento en que sucedieron las cosas”.

Luis Fernando Afanador, en la revista Semana, también intentó descifrar las razones del modesto encanto de la escritura de Reyes: “La mujer adulta regresa a su infancia y le parece insólito lo que le ha ocurrido. Que aquella niña maltratada, humillada, encerrada, indefensa, haya podido no sólo convertirse en artista sino forjar una personalidad (por cierto bastante carismática según lo certifica mucha gente que la conoció). Creo que ahí reside el secreto de su talentosa escritura. Una historia que bien podría haber caído en la autocompasión y el miserabilismo se vuelve fascinante. Tanto el sufrimiento y la soledad —que abundan— como la alegría —muy escasa— son parte de lo mismo: de la vida vista siempre como algo fantástico”.

En el diario El Espectador, tres columnistas han tomado el libro como inspiración para sus escritos semanales, lo cual es señal de un entusiasmo generalizado por la obra, especialmente en Colombia, donde los libros no suelen protagonizar las columnas de opinión. Por un lado estuvo Alberto Donadío, quien después de narrar conmovido la historia de Reyes culminó su texto asegurando que el libro podría tener, si el público se enterara de su existencia, tantos lectores como los de El olvido que seremos, pues “toca casi las mismas cifras”.

Lisandro Duque, por su parte, escribió: “No es extraño que su talento para los bordados minuciosos haya hecho de ella una artista plástica afamada en Europa. Incluso el libro está ilustrado con dibujos suyos. Lo sorprendente es que su sensibilidad para los dechados la haya convertido también en una gran escritora. Y que de su único libro pueda decirse que es la novela, así como suena, más bella de los últimos años”.

Y es que Memoria por correspondencia no es un simple relato anecdótico, sino la demostración de una realidad infame. “Al lector le queda en el alma todo lo que la pintora no narró –cuenta Marianne Ponsford en su columna de El Espectador–: la mezquina historia universal de la Iglesia y la impiadosa historia de las clases altas locales: en suma, la historia del sostenido egoísmo de los que sí tenemos con qué vivir. La gran literatura cuenta historias para decir lo que no dice. Y lo que no dice es la Historia (en mayúscula) que debe narrarse a sí mismo el lector. La Historia en este libro es la de un país triste, en el que el pobre no es pobre sino miserable”.

Si quiere conocer de primera mano la obra, aquí encontrará las primeras cartas. Y en este corto video podrá ver a la artista cuando ya había alcanzado reconocimiento internacional:

Emma Reyes

Laguna Libros, 2012

189 páginas


                                                               

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