Catherine Millet en la cama junto a su esposo, el también escritor Jacques Henric.

¡Ella, que a todos los tuvo!

¿Manejamos una doble moral con las licencias sexuales que permitimos al propio cuerpo y las que otorgamos al cuerpo del amado? ¿Qué pasa cuando descubrimos que el otro es tan libre como uno? Catherine Millet, una de las escritoras invitadas a la Feria del Libro de Bogotá, se sumerge en sus exquisitas contradicciones en su segunda novela, Celos.

2010/09/21

Por Catalina Holguín Jaramillo

Todos los que han tenido la oportunidad de ver y entrevistar a Catherine Millet mencionan sin falta lo común y corriente de su apariencia. Su ropa les parece demasiado correcta, su cuerpo demasiado ancho, sus gestos discretos. Después de leer La vida sexual de Catherine M. estos críticos esperaban que ella fuera… ¿cómo exactamente?

Millet tiene 62 años, fundó en 1972 la prestigiosa revista de crítica de arte francesa Art Press y la dirige desde entonces. Aunque reconocida por su trabajo en la revista y por publicaciones como Dalí y yo, un estudio sobre el pintor surrealista, Millet saltó a la fama mundial con la publicación en 2001 de una suerte de autobiografía que se enfoca única y exclusivamente en sus aventuras sexuales. “Aventuras” es incluso una palabra demasiado mansa para describir las orgías de hasta ciento cincuenta personas en las que participaba Millet y que describe con el poder de observación que tradicionalmente había reservado para hablar de obras de arte. El libro ha sido traducido a cuarenta y cinco idiomas y ha vendido más de cinco millones de copias en el mundo.

“Mi referencia es el formalismo: analizar el objeto al margen de lo que le rodea”, explica Millet, quien describe su “obra sexual” alejándose de ella, o sea, usando un tono clínico desprovisto de sentimientos. Es por eso que en las reseñas anglosajonas se criticó la falta de voluptuosidad, erotismo y sensibilidad de la autora. En cambio Chantal Thomas, una reseñista francesa, elogió la manera como Millet reflexionaba sobre su identidad por medio de descripciones milimétricas de innumerables actos sexuales. Según Thomas, “Millet nos da una serie de fotos congeladas en el tiempo, fotos pornográficas, a la vez que nos cuenta la historia secreta y solitaria que la llevó de la búsqueda de placeres oscuros al terrible gozo de la lucidez”. La diferencia en la recepción del libro muestra la consabida diferencia entre franceses libertinos y anglosajones puritanos; pero también es representativa de la controversia que generó este libro en el que su autora destapó sin miramientos un convulsionado mundo antes reservado para ella y sus cientos de amantes.

La historia editorial de Millet tomó un nuevo y, para muchos, sorprendente giro con la publicación en 2008 de Celos: la otra vida de Catherine M. En este libro, recientemente traducido al español por Anagrama, la autora nos lleva por la senda de su obsesión por los amoríos de su esposo Jacques Henric. “Teníamos un contrato tácito en el que cada uno sabía que el otro tenía aventuras”, afirma la autora en una entrevista televisada. Pero al descubrir fotos de las amantes de Jacques y al escudriñar de manera compulsiva los diarios y cartas de él, Millet se ve atrapada por los celos mismos y por la rabia de caer en la contradicción y en el lugar común de los celos. ¡Ella, que a todos los tuvo!

En Celos, Millet se permite ir más allá en su acto de exhibicionismo, revelando esta vez un territorio que la maraña de penes, vaginas, pelos, anos, culos y piernas había oscurecido: sus sentimientos. Si antes la fantasía de Millet era ser el centro de atención de la orgía y estar siempre dispuesta para cualquier comercio sexual, en esta ocasión Millet se regodea con su propia exclusión y rechazo. Millet se masturba con la visión de Henric tirando con otra mientras ella los observa desde una esquina.

La vida sexual generó incomodidad entre las feministas. A pesar de ser una mujer independiente y progresiva en el ámbito profesional, en lo privado Millet no mostraba reparos en ponerse a total disposición de los hombres. Como dice la escritora y actriz Catherine Robbe-Grillet en una conversación registrada en Letras Libres, el deseo de Millet es ser un objeto “que se entrega al hombre, se deja guiar, se pone a su entera disposición. Es el retrato de ese deseo lo que se refleja en el libro, y ¿por qué no? ¿Por qué una mujer no tendría el derecho a decidir ser mujer-objeto?"

Pero en Celos, Millet se enfoca en el objeto de su deseo. Si en su primer libro, Millet parece habitar un mundo de deseos satisfechos, en el segundo la autora choca contra la imposibilidad de saciar su deseo más absoluto, el de poseer a Jacques. “Habría querido acceder a la totalidad de sus agendas durante años, a su empleo del tiempo hora por hora”, dice. Para una persona que declara pudorosamente su amor por Jacques (y esto para ella es una gran confesión) no es banal descubrir que es más fácil tirar con mil extraños que abrir el corazón y la confianza a una sola persona.

No conozco a Catherine Millet ni podría confesar mi sorpresa por la contradicción entre su pinta y sus revelaciones. Este mes ella estará en la XXIII Feria Internacional del Libro de Bogotá y cada cual podrá sacar sus propias conclusiones. Pero sospecho que si Millet se pareciera a Pamela Anderson, no sería tan escandaloso el permitir que alguien con esas especificaciones técnicas decidiera hacer pública su vida sexual. Al revés, sus confesiones serían materia de abierta ensoñación sexual y su imagen autorizada por los medios se convertiría en un objeto comercial más. Pero que una mujer común y corriente y ni siquiera muy atractiva como Millet decida desnudarse y que encima de eso exponga los humores y olores de cientos de cuerpos en acción rompe y cuestiona, como dice Phillipe Dagen, reseñista de Le Monde, la imagen higienizada del cuerpo que nos venden a diario. Las revelaciones de Millet, esta señora normal, nos obliga a reconciliarnos con la incómoda verdad de que todo el mundo tiene un cuerpo —gordo, alto, feo o bonito, joven o no— que desea, sufre y goza.

 

En el mercado

Celos

Catherine Millet

Anagrama

2010

223 páginas

$59.000

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