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Enlagunados

Entre taller de artista y editorial independiente, Laguna Libros es de las pocas que publican libros de artista en Colombia. En solo dos años esta curiosa empresa ya tiene cuatro libros en el mercado que bien podrían exhibirse en las galerías de arte contemporáneo.

2010/03/15

Por María Alejandra Pautassi

A finales de 1980 apareció un misterioso libro en la biblioteca del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Estaba empastado y en las primeras páginas se podía distinguir la hoja de vida del artista Claudio Perno, seguramente una de las tantas copias de su currículo. Nadie supo cómo había llegado el libro hasta ahí, en qué momento lo había dejado el artista —si es que él mismo lo había dejado— o si había sido un olvido. En todo caso, nadie sospechó que se trataba de una obra de arte —en realidad, no venía al caso—, y el inocente libro terminó en la biblioteca del museo: una generosa donación, debieron pensar los funcionarios, que en algún momento le serviría a un académico o historiador del arte. Casi 20 años después, un curador se topó con el librito. Además de la mentada hoja de vida y varias páginas en blanco, incluía registros de performance y fotografías personales, recortes de prensa y otras arbitrariedades que, sin embargo, hablaban de la historia de una vida, la vida de Claudio Perno. Una biografía. Un Autocurriculum, como se conoce hoy la obra dentro de la colección permanente del MoMa. Y una obra, por las circunstancias en las que había llegado al museo (el supuesto olvido resultó ser un acto performático) y por el juego que planteaba su contenido: una biografía que no era una biografía (por lo menos, no en el sentido estricto de la palabra); una obra de arte que no era una obra de arte (un libro, a todas luces, que había terminado en una biblioteca). Un libro de artista. Un ejemplar de un género de libros que son obras de arte, pero que no son de lujo, que en vez de decorar salas se exhiben en los museos y las bibliotecas públicas, y que rara vez son homenajes o contienen colecciones retrospectivas.

En Colombia, existe Laguna, una editorial especializada en producir este tipo de libros. Y aunque no publica obras que fueron pensadas originalmente como libros, publica libros que son obras de artistas. Sus editores y fundadores, Lucía Hoyos, Felipe González y Carolina Loaiza (todos con alguna formación artística y un compartido amor por los libros) trabajan tiempo completo, como lo hace cualquier editor, en una oficina del antiguo edificio de El Tiempo sobre la Avenida Jiménez de Bogotá. Desde marzo de 2006, cuando registraron Laguna Libros en la Cámara de Comercio, han publicado cuatro libros de artista: en diciembre de 2007 salió al mercado 30 días de Juan Mejía, una colección de collages con recortes diarios de El Tiempo, crítica a los medios masivos de comunicación. Un mes después, apareció Mil dibujos de Esteban Peña, una colección de dibujos impreso en papel de lujo brillante —aunque los dibujos reproducidos eran originalmente fotocopias de obras maestras—. Y el pasado 11 de febrero se hizo un lanzamiento conjunto de El pato, una colección coordinada también por Juan Mejía, solo que ahora con los dibujos de sus estudiantes de Arte de la Tadeo, y Ejercicios académicos de Lucas Ospina, un libro de 40 dibujos, cuyo prólogo ironiza la figura del autor —y, por extensión, pone en tela de juicio conceptos como “obra” y “libro”—: un juego conceptual, como los que han hecho conocido a su autor en los últimos años.

A diferencia de los libros que publica Arte Dos Gráfico, la primera editorial que se lanzó a publicar este tipo de libros que desde los años ochenta, los libros de Laguna no son objetos de lujo o ediciones numeradas para coleccionistas. Y aunque a sus editores no les gusta el término “libro de artista” —que los conocedores inmediatamente asocian con ediciones limitadas y libros de lujo—, los suyos no son simples libros de arte o sobre arte. La producción de uno de sus libros implica selección editorial. Y, en cierto sentido, curatorial —no en vano González compara sus libros con las exposiciones de las galerías, con el valor agregado, claro, de llegarle a gente por fuera del mundo del arte.

A diferencia, también, de La Silueta (la única otra editorial conocida por publicar libros de este tipo) que empezó como taller de diseño, para los editores de Laguna, el aspecto editorial y el modelo de negocio está por encima del de la obra de arte. Sus libros tienen un costo entre 30.000 y 50.000 pesos y se consiguen en librerías pequeñas o independientes. Laguna, de hecho, funciona más como una editorial independiente que como un taller de artista. Los autores reciben regalías (en lugar de ser ellos los encargados de pagar la publicación); la editorial entrega sus libros en consignación como lo hace cualquier editorial y, como la mayoría de editoriales independientes, se sostiene vendiendo servicios de corrección, edición y diseño.

Sin embargo —y aunque sus editores digan lo contrario—, es evidente la importancia del arte en el proceso editorial. Por lo menos en lo que respecta al formato. Todos sus libros, por ejemplo, respetan el tamaño original de las obras. 30 días y Mil dibujos, por ejemplo, son libros tamaño carta. Un formato más bien común —el mismo de revistas como Semana y Cambio, y hasta de cartillas escolares—, pero un formato que en este caso tiene su razón estética de ser. El primero, impreso en papel bond, es el mismo que usó Juan Mejía para pegar sus recortes de prensa durante un mes y, aunque el papel del segundo es más fino, el libro respeta el tamaño de las supuestas fotocopias de Esteban Peña. Y si el formato de Ejercicios académicos parece más extraño (17 x 22 cm), es el mismo de la libreta de apuntes en la que Ospina hizo sus dibujos.

Haber publicado cuatro libros en solo dos años, al estilo (y con las dificultades) de una editorial independiente, no es poca cosa. Y es más que eso. Laguna Libros empieza a ganar renombre en el mundo artístico. Tanto, que hace unos meses, el artista caleño Óscar Muñoz se puso en contacto con ellos para publicar un libro con las fotografías de su serie El puente que proyectó con la Galería Al Cuadrado sobre el río Cali en noviembre del 2004. El libro, cuyo formato replica el del manual de la cámara Olympus Pen de 1973 (la misma con la que se tomaron las 350 que componen el archivo) estará listo a finales de abril y tendrá un tiraje de 1.000 ejemplares —el más grande de Laguna hasta el momento y muestra física de que la pequeña editorial se consolida como una de las más importantes del país en lo que a libros de artista se refiere.

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