RevistaArcadia.com

Esperar por el gustico

Detrás de las millonarias ventas de la nueva saga del momento, parece haber toda una ideología ultra-conservadora: castidad, valores blancos, dinero y mucha obediencia. ¿En qué consiste este nuevo credo de la era post Harry Potter?

2010/06/30

Por Catalina Holguín Jaramillo

“Nos sacó a los harrimaniacos de una depresión”, confiesa Cindy Roa, 16 años, administradora de la página web oficial en Colombia de la serie Crepúsculo. “Pensábamos: ‘¿Ahora qué saga vamos a leer?’”. La respuesta fue dicha serie de la autora mormona Stephenie Meyer que consta, para la fortuna de los jóvenes criados con el ritmo de lectura impuesto por JK Rowling, de cuatro libros, una película pronta a estrenarse y un verdadero vendaval de productos. Amazon.com ofrece 122 productos relacionados directa o indirectamente con Crepúsculo: la guía oficial del cuarteto escrita por la misma Meyer, CD, una antología de cuentos titulada Prom Night From Hell, ediciones de lujo de cada novela, una guía ilustrada de la película, la banda sonora de la película, afiches, además de otras novelas de vampiros juveniles escritas por otros autores.

La maquinaria comercial de la saga Crepúsculo no ha cesado de rugir desde septiembre de 2005, cuando Meyer publicó el primer libro de la serie. El último libro de la saga, Amanecer, vendió en tan solo 24 horas 1,3 millones de copias en los Estados Unidos. La tirada inicial de esta novela en español, que será lanzada por Alfaguara el 8 de octubre, es de 500.000 copias. En su página web oficial, Meyer estrecha aún más la relación entre sus novelas y el mercado. La autora presenta cada uno de sus libros meticulosamente, aportando resúmenes simpáticos de cada uno, secciones de preguntas y respuestas, pasajes y escenas que nunca fueron incluidos, una lista extensa de canciones asociadas a cada novela conectadas directamente a la página web que las vende y hasta fotos de los flamantes autos y motos que conducen los vampiros (bmw, Volvo, Jeep Wrangler, Mercedes Benz, Aston Martin, Porshe, Ducati, Honda y Ferrari).

 

“Nada deseaba más que estar a solas con mi perpetuo salvador”

Bella Swan, protagonista y narradora de la saga, es una adolescente normal. Es normal porque se siente alejada de sus padres, normal por creer que no encaja en su entorno, normal porque cree que es un ser inferior, normal por estar obsesionada con un joven que no le para bolas. El joven, Edward Cullen, es perfecto y por lo tanto, anormal. Todo en él es superlativo: su blancura, riqueza, buen gusto, encantos físicos, buenos modales, juventud y autocontrol. A pesar de ser un vampiro y de sentir un deseo casi irrefrenable por la sangre de Bella, Edward se permite enamorarse de la inocente joven de clase media. Edward, que a diferencia de Bella sí conoce los riesgos del proverbial “estar juntos”, se la pasa toda la serie conteniendo sus apetitos. Los vampirescos, claro está. Bella, en cambio, se ofrece a Edward como una manzana de la tentación (algo que la portada de la primera novela deja muy en claro) que Edward solo tomará en el cuarto libro cuando Bella cumpla 18 años, la edad legal del matrimonio.

Alrededor de esta casta historia de amor de 2.000 páginas llena (¡repleta!) de insinuaciones sexuales, pasan cosas que podrían o no importar: los vampiros buenos se enfrentan a los vampiros malos, unos licántropos malos amenazan con matar a los vampiros buenos, pero el licántropo bueno los defiende… En fin. Lo importante es que finalmente todos viven felices por siempre. Y como la historia está contada desde el punto de vista de Bella, el mundo, sus personajes y sus tramas solo importan en la medida en que se relacionen con la entrega absoluta de Bella, de cuerpo y alma, a Edward.

Las novelas de Meyer no dejan de ser comparadas con las de JK Rowling. Es evidente que ninguna casa editorial quiera desasociar el éxito y la calidad literaria de la serie de Potter con la saga de Meyer. Según Cindy Roa, los ‘harrimaniacos’ odian Crepúsculo, pues sienten que esta saga está desbancando a su bienamado hechicero. No se equivocan. Según afirma el Telegraph, Warner Brothers aplazó el estreno de la última película de Potter para darle paso a Twilight, la película basada en la primera novela de Meyer. El aplazamiento es una movida maestra de la casa distribuidora que no hará más que crear expectativa sobre la película de vampiros adolescentes. Finalmente, Potter ya tiene una fanaticada asegurada que solo podrá crecer con el tiempo. El vendaval Meyer, en cambio, quizá solo sea eso, un viento pasajero.

 

“Que haya renunciado a beber el vino no significa que no pueda apreciar el buqué”

Lejos del ruido de las cajas registradoras, la contienda Harry Potter vs. Edward Cullen y Hermione Granger vs. Bella Swan es una pelea de tigre con burro amarrado. Primer asalto: En la serie Crepúsculo los personajes son planos, desdibujados por la obsesión amorosa y la represión sexual de Bella, la narradora. Segundo: Los personajes secundarios son sombras de relleno que solo adquieren una identidad propia por el carro que conducen. Mientras que a Arthur Weasley, por ejemplo, lo distingue su prohibida afición por objetos de muggles, Rosalie, la hermana de Edward, se caracteriza por su BMW M3 rojo y descapotable. Tercer asalto: Hermione y Potter son inteligentes. Cuarto y último: La trama. Mientras en Potter se enreda, se bifurca, se complica y se vuelve a bifurcar, en Crepúsculo solo hay una y única trama: la consumación del amor de Edward y Bella. No hay espacio para la ambigüedad, pero tampoco para la insatisfacción.

Según Cindy, muchos ‘harrimaniacos’ quedaron decepcionados con el final de Potter ya que Rowling dejó muchos cabos sueltos. El final de Amanecer también parece haber dejado a muchos ‘Meyermaniacos’ insatisfechos. Según reporta The Guardian, los foros virtuales de fanáticos están rebosados de quejas por el desenlace final de la historia. En sus mensajes, clientes de Amazon.com amenazan con asar sus malvaviscos en las brasas de Amanecer mientras otros están buscando los recibos de compra para pedir la devolución de su dinero. La controversia no para ahí.

La respetada crítica literaria Laura Miller resume la diferencia entre las dos series en un simple dato demográfico apabullante: la mayoría de admiradores de Crepúsculo son mujeres. Cindy Roa confirma este dato. De los 500 miembros del club de admiradores colombianos, ella calcula que menos de un 10% son hombres. Consciente de este fenómeno, el locutor y escritor norteamericano Kaleb Nation, 20 años, creó una página web sobre este fenómeno demográfico. Con twilightguy.com Kaleb se ha hecho famoso.

 

“Tengo miedo, además de por los motivos evidentes porque no puedo estar contigo, y porque me gustaría estarlo más de lo que debería”

Bella quiere que Edward “la convierta en vampiresa”, él quiere esperar hasta que ella esté en edad de casarse; Edward goza tocando sus labios con su dedo “rígido y frío” mientras que Bella siente que su “roce” la quema. Mientras tanto, la pareja juega a mirar y no tocar, o tocar poquito.

Meyer, mormona practicante al punto de no tomarse ni un café, cuenta que su religión ha influenciado mucho su escritura. Un punto fundamental del mormonismo es el autocontrol y la obediencia. “Lo importante es mantenerte libre de adicciones —explica Meyer—. Gozamos de libre albedrío, que es el gran regalo de Dios. Si lo amarras a algo como, no sé, la cocaína, entonces ya no gozas de tu libertad”. Lo mismo pasa con el sexo. Razón por la cual los mormones consideran que las relaciones premaritales son casi tan graves como el asesinato. No se puede recuperar la inocencia perdida.

El auge de la abstención entre los jóvenes norteamericanos parece estar tomando proporciones épicas. Cada vez más estrellas expresan su deseo por guardarse hasta el matrimonio usando anillos de castidad: Jonas Brothers, un trío de muchachos roqueros, Miles Cyrus, protagonista de la famosa serie Hannah Montana de Disney, y la cantante Jordin Sparks. La obsesión por la castidad se extiende hasta los corredores de las universidades más respetadas. Randall Patterson del New York Times se mete a Harvard y Yale para seguir de cerca dos clubes de abstinentes y descubre que de estos grupos de extremistas sexuales están renaciendo interpretaciones arcanas y hasta fantásticas de las relaciones en pareja y las enfermedades sexuales. El mismo diario reporta que también están de moda entre las comunidades evangélicas los bailes de la pureza. Después de jurar en público que no se acostarán antes de su matrimonio y de sellar su promesa con un anillo, las jovencitas bailan toda la noche con sus respectivos papás. Como en un matrimonio colectivo.

El gobierno de Bush, además, ha adoptado como política educativa el énfasis sobre la abstinencia. El gasto público de 176 millones de dólares no ha cambiado en absoluto el comportamiento sexual de los jóvenes norteamericanos mas sí ha puesto en riesgo su capacidad de protegerse. Un estudio realizado a nivel nacional en Estados Unidos demostró que una de cada cuatro mujeres entre los 14 y los 19 años sufre alguna enfermedad venérea, mientras que la tasa de embarazos juveniles aumentó por primera vez desde 1991 en un 3% durante 2006.

La autora norteamericana de best sellers juveniles Alisa Valdés-Rodríguez analiza los libros de Meyer a la luz del Libro de Mormon (libro fundamental del mormonismo y el favorito de Meyer) y descubre que las novelas de Meyer patrocinan una visión ultraconservadora que coincide con las políticas de derecha promovidas por el gobierno de Bush. Valdés-Rodríguez ve con preocupación la manera como Meyer representa al personaje Jacob Black, un indígena norteamericano, el desenlace de la historia de Bella, y la asociación de todo lo bueno y lo perfecto a una familia de vampiros blancos, castos y millonarios. “Creo —dice Valdés-Rodríguez— que la popularidad de las novelas antifeministas, antiaborto, fascistas y ultrarreligiosas puede ser, de hecho, más que un simple ‘entretenimiento’. Creo que la obra de Meyer es un listón resplandeciente en la tela fascista que se está tejiendo sobre nuestra antes magnífica nación”. ¿Deberíamos extrañarnos entonces de que esta novela sea tan popular en nuestras tierras”.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.