Escenas eróticas en la literatura.

¿Estas escenas de sexo fueron escritas por hombres o por mujeres?

Hace unos días el escritor Martin Amis aseguró que las mujeres escriben mejor sobre sexo que los hombres, pues son más sinceras y menos temerosas. ¿Usted reconoce la diferencia? Lo ponemos a prueba.

2012/06/14

Por Revistaarcadia.com.

Intente descifrar si los escritores de los siguientes fragmentos, tomados del diario británico The Guardian, son hombres o mujeres (al final de esta página encontrará los autores). Si lo prefiere, anote sus respuestas, para que así, al terminar, pueda comprobar qué tan cierto es eso de que el género femenino es más talentoso a la hora de aproximarse al erotismo en la literatura. Advertencia: contiene lenguaje sexual explícito.

1. “Klara se dobló de la cabeza a los pies, y ubicó su parte más innombrable en la nariz y en la boca de él, mientras llevaba su viejo ariete a los labios. El hombre estaba tan suave como un rollo de excremento. De todas formas, ella lo chupó con una avidez que solo podía venir del demonio –a quien ella conocía–".

a. Mujer

b. Hombre

2. “¿Era eso su lengua? ¿Era eso lo que querían decir cuando hablaban de que las llamas tenían lenguas? Yo estaba duro, y luego estaba firme, era una serpiente, cambié de piedra a serpiente en tres simples movimientos, alimenté la hoguera, y después era un árbol cuyas ramas eran nudos florecidos, ¿y qué eran esos brotes? ¿Eran cuernos? ¿Eran realmente cuernos los que salían de nosotros dos?"

a. Mujer

b. Hombre

3. “Ella dijo: 'No me hagas esperar, he tenido suficiente de eso’,  así que besé el sudoroso vacío de su templo y moví mi cadera hacia delante… Ella abrió la boca, se retiró un poco, luego levantó las caderas a mi encuentro. ‘¿Sadie? ¿Estás bien?’ ‘Oh Dios mío’ dijo ella y yo reí. Ella abrió los ojos y me miró con curiosidad y esperanza. ‘¿Se ha terminado, o hay más?’”

a. Mujer

b. Hombre

4. "Casi gritando tras cinco minutos agónicamente placenteros, yo hago una captura, para ponerlo, ahora furioso golpeando nuestras barrigas, adentro, pero él sostiene mis dos brazos y pone su lengua en mi interior, como un gato lamiendo un plato de crema sin perderse una sola gota. Agarro sus orejas y tiro de sus mechones rizados, y un extraño ruido animal se escapa de mí mientras el crescendo wageriano se apodera de mí”.

a. Mujer

b. Hombre

5. "Hicimos el amor al lado del fuego, viendo la nieve dar forma a la entrada de la cueva. Al tocarla, mis dedos no cuestionan lo que ella es. Mi cuerpo sabe quién es ella. Lo extraño acerca de los extraños es que son desconocidos y conocidos. Hay un patrón de ella, una forma que entiendo, una geometría privada que que se complementa con la mía. Ella es un laberinto en el que me perdí hace años, y ahora encuentro la salida. Ella es el mapa que faltaba. Ella es el lugar que yo soy".

a. Mujer

b. Hombre

6. "Ella lo tomó de la muñeca y trasladó la base de la mano a su vello púbico hasta que la punta de su dedo corazón se ubicó en esa tierra de nadie entre su ‘salón de enfrente’ y su ‘puerta trasera’ (esos eran los términos pintorescos y mojigatos de su infancia)".

a. Mujer

b. Hombre

7. "Ella sentía como si estuviera derritiéndose en una piscina de placer, mientras su mano llegaba al suave pelaje de su pubis y luego ponía un dedo en la parte superior de su raja, donde empezó a dibujar círculos. Cuando él alcanzó el lugar en el que se producen los rayos que la estremecen, ella gimió y se arqueó. Él fue más abajo, encontró la entrada a su tibia y húmeda cueva e ingresó".

a. Mujer

b. Hombre

8. "No, no todo el mundo lo hizo. Pero Nicola lo hizo. En un momento determinado, Nicola tendía a redireccionar los empujones de su amante allá abajo, a su sistema binario… Ella tenía la costumbre de alistarse con el tercer dedo de su mano izquierda. El dedo del matrimonio. Era vergonzosa la estupidez con la que el simbolismo aparecía: el dedo del matrimonio, buscando un anillo diferente, en el lugar del que no llegaba ningún niño".

a. Mujer

b. Hombre

9. "Entonces se abrazaron y con sus manos acariciarn mutuamente sus pechos, sus espaldas y sus brazos –la piel de ella lisa, suave y cremosa como la seda, el alabastro de él blanco y estirado sobre el músculo y el hueso–, y su cuerpos separados gradualmente perdieron las fronteras y emergieron en un tercer cuerpo, uno que contenía todas sus diferencias femeninas y masculinas, y borraba todos sus contrastes anatómicos".

a. Mujer

b. Hombre

10. "Su pecho era del tamaño de un país suramericano. Una lengua inclinada de luz iluminaba su regazo y yo podía ver la silueta de su gran apéndice. Después de agonizar, oh, cerca de dos quintos de un segundo, lo senté en la cama y le sujeté sus brazos con todo el peso de mi cuerpo. ‘¿Recuerdas lo que dijiste acerca de que la castidad es curable si se detecta a tiempo?’".

a. Mujer

b. Hombre

Respuestas

1. (b) Norman Mailer / 2. (a) Ali Smith / 3. (b) Stephen King / 4. (a) Rachel Johnson / 5. (a) Jeanette Winterson / 6. (b) David Guterson / 7. (a) Jean M. Auel / 8. (b) Martin Amis / 9. (b) Russell Banks / 10. (a) Kathy Lette


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