El escritor antioqueño Héctor Abad Faciolince está en España participando como invitado al Festival VivAmérica.

Héctor Abad Faciolince: Uno de los platos fuertes del festival VivAmérica.

El escritor antioqueño Héctor Abad Faciolince habló en Madrid sobre la violencia en Colombia, sobre "El olvido que seremos" y sobre lo qué se sintió entrevistar a Ingrid Betancourt. El escritor es uno de los invitados al Festival VivAmérica que se está llevando a cabo en la ciudad española.

2010/10/06

Por Mercedes Bermejo

Madrid, 6 oct (EFE).- El escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, que alcanzó el éxito con "El olvido que seremos", dedicado a la memoria de su padre asesinado, vuelve a España tras diez años de ausencia con la alegría de un "exiliado español", pero firme en su rechazo a la exigencia de visado a sus compatriotas.

Abad Faciolince fue uno de los intelectuales colombianos, junto a Gabriel García Márquez y Fernando Botero, entre otros, que firmó en 2001 un manifiesto en protesta por la exigencia de visado a los colombianos para entrar en España.

"Sigo pensando que exigirles visado a los ciudadanos de los países hispanoamericanos es una ofensa y un error", afirma Héctor Abad en una entrevista con Efe hoy en Madrid, donde participa en el festival VivAmérica que se desarrolla en la capital española hasta el próximo domingo.

Motivos personales le han llevado a romper su "palabra empeñada" de no regresar, pero cree que aquella decisión sirvió "de alguna manera" para que las autoridades españolas entiendan que Latinoamérica no iba "siempre a recibir pasivamente" las imposiciones burocráticas e impedir que ese requisito se extendiese como una "plaga" a otros países.

El autor de "Fragmentos de amor furtivo" reconoce que esa ausencia voluntaria ha sido "dura" y "costosa", y que, en cierta manera, se sentía "como un exiliado español que prometía que no iba a volver hasta que no muriera (Francisco) Franco".

Afincado en Medellín, su ciudad natal, Héctor Abad ejerce también como observador que trata de "descifrar" la realidad de su país y aunque sabe es complicado ofrece su diagnóstico: "El problemas es muy claro, la mitad de la población es pobre".

Por ello a la hora de ofrecer soluciones, indica que "muchos son partidarios de una revolución y otros de una evolución".

"Yo -prosigue- estoy con los que creen que tiene que haber una evolución, pero menos lenta que la actual, porque las revoluciones que se han hecho no han conducido a una mejoría radical de los problemas en los países que lo han intentado".

Y pone como ejemplo a Cuba y Venezuela. "No creo en el atajo revolucionario de Fidel Castro ni de (Hugo) Chávez, porque me da la impresión de que Cuba en casi todos los campos ha fracasado y de que en Venezuela (la revolución) la lleva por un camino que no le conduce a nada bueno".

"Esto no quiere decir que me parezca ideal el camino colombiano o mexicano lleno de violencia", dice.

Héctor Abad conoce bien otra de las lacras de su país: la violencia. Su padre, Hécto Abad Gómez, un conocido médico y defensor de los derechos humanos, fue asesinado a manos de presuntos paramilitares en 1987.

A él le dedicó "El olvido que seremos", un relato conmovedor e íntimo, pero que el escritor quiso hacer público ante la "humillación pública" y el "escarnio" que considera que supuso aquel asesinato.

Y de ese trágico hecho surgió "la belleza de una historia" en la que se da la paradoja de que "sin la tragedia real hubiera sido imposible una buena tragedia escrita", puntualiza.

Abad, que asegura que siempre busca "un camino, una voz y una manera" distintas de contar las historias, avanza que no abandonará la figura del padre en su próxima obra y que inspirándose en una experiencia real narrará el devenir de un párroco enamorado de la "sosa vida" de una familia que le despierta el deseo de tener hijos.

"Ahora -relata el escritor- que se habla de tantos curas pederastas, yo que soy un ateo manso, quiero escribir sobre este cura bueno que fue a mi casa mientras esperaba un trasplante de corazón y se enamoró de la vida familiar e incluso de mi esposa".

Abad, quien se ha visto inmerso en la polémica que rodea a Ingrid Betancourt tras la publicación de su libro "No hay silencio que nunca acabe", es consciente de que "el odio" que siente mucha gente en Colombia y en otras partes del mundo por la ex candidata presidencial le "ha salpicado", pero no le preocupa.

Abad asegura que el oficio de escritor consiste en ponerse en el lugar de otra persona. Y por ello, concluye, que si "no es capaz de sentir compasión y solidaridad" por la situación "inhumana y espantosa" que vivió Ingrid Betancourt sería "una persona insensible e incapaz" de hacer el oficio que hace. EFE

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