Editorial GGM

La verdad sobre los archivos: Gabo nuestro que estás en los cielos

La noticia de la compra del archivo personal de Gabriel García Márquez por el Instituto Harry Ransom Center de la Universidad de Texas ha hecho que, una vez más, el Nobel colombiano sea materia de discusión pública.

2014/11/25

Por RevistaArcadia.com

El asunto hoy, sin embargo, tiene varios matices que habría que poner sobre la mesa antes de juzgar la supuesta incompetencia u omisión de los funcionarios culturales del Ministerio de Cultura.

La decisión, a todas luces respetable de la familia, (vea el comunicado emitido por la familia de García Márquez aquí) es el resultado de una negociación interna que nada tiene que ver con un caso de desprecio por GGM.

Una vez más los medios masivos que no se ocupan de la cultura han puesto el grito en el cielo contra lo que consideran un atropello ante una obra que se considera "nuestra", como si hubiéramos, a lo largo de nuestra historia, hecho algo por ella. Colombia, hay que recordarlo, tuvo una serie de ingratitudes que rozaron la violencia física contra un hombre que nos puso en el mundo (lea la columna de EL Tiempo contra GGM). En la actualidad, muchos de quienes informan sienten que su legado ha sido abandonado, obliterando varios hechos que, mirados sin pasiones, demuestran que en este último periodo se intentó de varias maneras obtener un archivo personal a todas luces importante y definitivo para el país. Arcadia, desde hace más de un año y antes de la muerte del Nobel, informó del viaje de una delegación enviada por el ministerio a México con el fin de pedirle a la familia una opción en la guarda de dichos archivos en la Biblioteca Nacional. Dos funcionarios se reunieron con Mercedes Barcha en su casa del DF. Allí incluso la familia accedió a darle la medalla del Nobel de 1982, la máquina de escribir en la que GGM escribió Cien años de soledad y además dejó sobre el tapete una posible opción en la compra de los archivos personales.

Ayer en la mañana, sin embargo, a través de un artículo del New York Times, la opinión pública mundial se enteró de que los archivos se vendieron a la Universidad de Texas. Desconociendo todos los protocolos usados en estas negociaciones, algunos de los locutores de la mañana de nuestra radio pretendieron decir que en la página del intermediario Glenn Horrowitz se había hecho una subasta pasada por alto por el Ministerio de Cultura. Y las voces se alzaron una vez más y la cultura quedó bajo los reflectores por cuenta de una de las obras fundamentales de la historia de la literatura mundial sobre la que se acusa a tirios y troyanos de no estar pendientes de ella.

Varios hechos demuestran que el interés de medios como Arcadia y del sector cultural ha sido persistente y no ha obedecido a la que en el pasado fue una actitud de desprecio con el Nobel colombiano, como cuando en 1981 debió salir corriendo del país debido a una agria columna de opinión que lo acusaba de colaborador de la guerrilla.

Los hechos son contundentes:
El Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional diseñaron el Premio Hispanoamericano de Cuento GGM, al tiempo que divulgaron sus bases y sus condiciones en abril de 2014 (a pocos días de que el escritor falleciera) en un portal web que se montó especialmente para ello. Durante la Feria se distribuyeron doce mil copias de El coronel no tiene quien le escriba, destinadas a que jóvenes y niños de las más de 1400 bibliotecas públicas del país leyeran en voz alta la obra del Nobel en lo que se denominó la Gabolectura. En ese mismo escenario de la Feria Internacional del Libro el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional dedicaron su stand a las lecturas de Gabo, una investigación en la que se divulgaron los libros que más influenciaron a García Márquez en su formación como escritor y que se dieron a conocer en un muro de más de diez metros de largo por tres de altura. Asimismo, una delegación colombiana tuvo la oportunidad de acompañar el homenaje que el Ministerio programó durante la Feria Internacional del Libro en Oaxaca, México. Además, el distrito publicó, de manera gratuita, un Libro al viento con tres de sus cuentos; realizó una exposición sobre el año del Nobel en las Ferias de Bogotá y Quito, entre otras acciones. 

 Estos hechos, más la evidente falta de información por parte de quienes informan a la opinión pública, ponen de presente cuan poco estamos interesados por lo cultural, y solo los escándalos hacen parte de la agenda pública. ¿A quién de los periodistas que protestaron hoy le interesó hacerle un seguimiento al tema? ¿Es verdad la supuesta expoliación de un centro serio que conserva entre sus archivos los de escritores como Faulkner y Borges? ¿Quién propuso en los mismos medios un debate sobre el destino de GGM entre nosotros? Las respuestas, por decirlo de alguna manera, son negativas por fuera del mundo cultural. Quizá hechos como el reflejado hoy por los noticieros sirvan para entender entre nosotros el valor de la discusión pública sobre cultura que, en este momento crucial de Colombia, es un tema tan importante como los demás de la agenda informativa del país. 

 

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Revista Arcadia anuncia a sus lectores que nuestra versión impresa comenzará a pedirles que se registren en nuestra página web.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com