RevistaArcadia.com

Las infinitas ventanas del mundo digital

La novela ‘La vida en las ventanas’ (2002) de Andrés Neuman, reeditada este año por Alfaguara, trata sobre la vida sumergida en los computadores y en las redes sociales. Un ejercicio narrativo que nos sirve hoy, más que nunca, para pensar sobre quiénes somos y en dónde estamos.

2016/11/15

Por José Londoño

Sin movernos de la habitación en donde vivimos nos sumergimos en muchos lugares a través de las pantallas rectangulares de los dispositivos: con el mouse o los pulgares. El mundo de hoy -como propuso el filósofo checo Vilém Flusser mucho antes de que la mayoría de la clase media mundial tuviera al menos un computador en casa- se recoge y experimenta en superficies planas cuadrangulares: revistas, cómics, vallas publicitarias, periódicos, fotos, ventanas, televisores, y pantallas ubicuas, de todas partes.

La vida en las ventanas (2002) es una novela de Andrés Neuman, escritor argentino y español nacido en 1977 al que Roberto Bolaño bendijo cuando era un joven de 21 años, augurando que sería uno de los escritores a los que el siglo XXI pertenecería. Aunque la novela fue escrita hace más de una década, este año la editorial Alfaguara lanzó en Colombia una nueva edición revisada. La experiencia de leerla abre la posibilidad para reflexionar sobre el mundo de las superficies y las pantallas, que es el mundo a través del cual vemos y somos vistos.

El título de la novela hace referencia a las ventanas de los computadores y al software más común: el Windows de Microsoft. Un epígrafe del último capítulo forma parte de una instrucción de uso de Windows 95: “Para cambiar entre ventanas, haga clic en el botón que desee… Windows le proporciona diversas maneras de comunicarse con el mundo”. La vida del protagonista, Net, cuyo apodo deriva de su adicción a la red, es una vida registrada en correos electrónicos, guardada en documentos adjuntos, en otras ventanas de su computador. Net pasa de una ventana a otra mientras cuenta su historia -que también es la historia de otros-.

La novela puede resumirse como un cúmulo de correos -a veces continuos y a veces intermitentes- que Net le escribe a Marina, su exnovia, sin que ella le responda; quizá porque lo bloqueó, quizá porque cambió de dirección electrónica -como una vez lo hace Net-, o quizá porque nunca tuvo ganas de responderle.


Andrés Neuman nació en Buenos Aires en 1977. 

El género del libro es epistolar. A lo largo de los correos, Net le cuenta diversas cosas a Marina. Reflexiona sobre el internet, sobre sus relaciones personales. Pero también le cuenta la vida de su familia y de sus amigos. Esto muestra al internet como un medio en el que lo íntimo, lo privado -las peleas entre sus padres que en algún momento se divorcian, la sexualidad de su hermana, las locuras de su amigo Xavi- es material para transferir a otros a través del internet. Sin embargo, no sabemos si la vida privada de Net se hace pública y llega a otro: bien sea a Marina como destinataria, o a alguien con quien ella decida compartir la información, o a alguien que husmee sus correos sin permiso, tal como Net hace una vez con el correo de su hermana Paula.

Una de las preocupaciones de la novela es la del mundo privado como algo disponible para otros. Esta inquietud es tal vez más vigente hoy ya que las compañías y la publicidad tienen acceso a nuestras cuentas en las redes sociales. En La vida en las ventanas también se aborda la publicidad y los centros comerciales, que parecen prolongarse en las calles, apabullados de gentíos gracias a las eternas épocas de rebajas promocionadas por el marketing y los anuncios. En más de una ocasión, Net analiza publicidades que ve, lo cual hace pensar en el Neuman del hermosísimo libro Como viajar sin ver, y en el escritor norteamericano de Infinite Jest (o Broma Infinita), David Foster Wallace.

Por otro lado, En la vida en las ventanas Neuman reflexiona sobre la escritura, la fragmentación y el proceso de continuidad de un escritor (como también hace en El fin de la lectura). Con el tiempo Net va dándose cuenta de que los correos que ha escrito sirven como un libro. Net, sin esperanzas del porvenir en lo universitario, opta por trabajar con cortinas ?que cubren ventanas? en lugar de anhelar oportunidades en la academia española. Es paradójico que en este mundo que ofrece infinitas ventanas, el trabajo que termina teniendo Net ?en parte por obligación? sea el de vender implementos para tapar ventanas.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.