Restrepo nació en Medellín en 1949.

“Gente buena en la guerra”

Una reseña de 'Al otro lado del mar' de María Cristina Restrepo.

2017/09/19

Por Mateo Navia Hoyos

El conocimiento sobre la Segunda Guerra Mundial se ha expandido gracias a las numerosas producciones audiovisuales, documentales y de ficción, emitidas en cine, televisión e internet. A dicha difusión han contribuido publicaciones escritas desde diversas disciplinas, entre ellas, la literatura. En Colombia, varias novelas han tocado el tema, pero solo algunas se han centrado en cómo vivieron los alemanes durante la segunda guerra mundial: Los elegidos de Alfonso López Michelsen, Deborah Kruel de Ramón Illán Bacca y Los informantes de Juan Gabriel Vásquez. Desde este año, otra novela debe añadirse a la lista: Al otro lado del mar de María Cristina Restrepo.

Entre 1930 y 1945, el Estado colombiano fue administrado por el Partido Liberal, y el país se encontraba en una relativa tranquilidad. En Alemania, en cambio, entre 1933 y 1945, el Estado fue administrado por el Partido Nacionalsocialista de los Trabajadores encabezado por Adolf Hitler, quien al invadir Polonia en 1939, propició el inicio de la segunda guerra mundial. Para los judíos y alemanes de la época, Colombia simbolizaba la paz y Europa la guerra. Sin embargo, con la publicación de la Lista Negra en Colombia –el documento que registró las firmas y personas indeseables en Suramérica por sus vínculos con los países del Eje: Alemania, Italia y Japón– todo cambió. Hubo alemanes a quienes se les confiscaron los bienes, fueron conducidos a campos de confinamiento, expulsados y deportados, y otros que lograron mezclarse entre la población. De esa historia, María Cristina Restrepo narró cómo vivieron cinco alemanes en Colombia entre los años previos y durante la guerra: tres fueron expropiados de sus bienes, expulsados y deportados a Alemania, y dos consiguieron permanecer en el país.

Esta novela histórica sucede en Cartagena, Bogotá, Saarsbrücken, Berlín y la ciudad polaca de Stettin, entre 1937 y 1944, y en 1989. Los personajes son, como precisó el escritor Pablo Montoya recientemente, “gente buena en la guerra”, con una alta “dosis de humanidad”. Honorine y su esposo, Albert Harpe, son los protagonistas. Ambos viven en una Cartagena tranquila. Él trabaja como empleado en un banco, y ella como bacterióloga en una clínica. Llevan una vida amorosa y serena hasta que los políticos nacionalsocialistas solicitan los certificados de su pureza de sangre. Luego Albert es nombrado cónsul alemán honorario, y eso se convierte en la antesala de la expropiación de sus bienes, la expulsión del país y la deportación a Alemania. El matrimonio tiene una relación estrecha con tres alemanes: Dafna y Daniel, dos hermanos judío-alemanes atentos a las noticias sobre sus familiares y correligionarios, quienes trabajan como artista plástica y como panadero; y Klaus Fischer, un médico incansable, quien es el jefe de Honorine en la clínica. Y mientras Dafna y Daniel logran mezclarse entre los colombianos, Klaus es sindicado por las autoridades policiales como colaborador nazi, hasta que le confiscan sus bienes y es deportado a Alemania.

Con su libro, María Cristina Restrepo consiguió retratar dos orillas del Océano Atlántico: la Colombia serena y tranquila en la que se infundió zozobra hacia los alemanes, y la Europa devastada por los Aliados. Al otro lado del mar, una novela que recuerda lo que escribió el historiador británico Eric Hobsbawm: “La segunda guerra mundial fue una lección de geografía universal”.

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