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Murakami convierte su discurso del Premio Catalunya en un alegato antinuclear

El escritor japonés Haruki Murakami, que recibió hoy en Barcelona el XXIII Premio Internacional Catalunya, hizo de su discurso de agradecimiento un alegato antinuclear, en el que entonó una autocrítica colectiva japonesa por el accidente de la central de Fukushima, que achacó a la búsqueda de rentabilidad.

2011/06/09

El escritor comenzó con un guiño cómico con las palabras "Bona nit, Barcelona, como diría Lady Gaga", pero continuó en un tono severo con un discurso demoledor contra la energía nuclear.

En sus palabras emocionadas, Murakami recordó que el terremoto acabó con "la base de la vida de muchas personas: la familia, los amigos, las casas, las pertenencias" y seguramente también con las ganas de vivir de algunos supervivientes, pero "ser japonés comporta vivir con desastres naturales como tifones, actividad volcánica y los terremotos".

Murakami exhibió un cierto determinismo cuando reprodujo algunas predicciones científicas que auguran "un terremoto de gran magnitud para los próximos 20 años en la región de Tokio, que podría ser mañana".

Un determinismo que convive con la creencia de que "no hay ningún estado que dure para siempre", de que "todo lo que existe se acaba extinguiendo, pues no hay nada inmutable".

Sin embargo, no quiso ser del todo pesimista cuando apuntó: "los japoneses aceptamos los desastres de la naturaleza como inevitables, pero siempre volvemos a levantarnos; y eso puede haber influido en nuestra sensibilidad estética".

El escritor de "Tokio Blues" abandonó ese tono conformista cuando habló del accidente en la central nuclear de Fukushima.

"Esta desgracia ha pasado porque las personas que construyeron la central no tuvieron en cuenta que podía haber un tsunami de esa magnitud y porque la compañía estuvo muchos años sin tomar en serio esa posibilidad; y lo que ha pasado afecta profundamente a nuestra ética y nuestro modelo".

Tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en 1945, Japón ha sufrido ahora, recordó el premiado, la "segunda desgracia nuclear en su historia", pero esta vez es diferente: "nos lo hemos buscado nosotros mismos".

A los contrarios a la energía nuclear, comentó, se les llamaba "soñadores poco realistas" y así es como se encuentran ahora: "Los reactores nucleares han abierto las puertas del infierno".

"Los japoneses deberíamos haber renegado de la energía nuclear y no deberíamos habernos dejado guiar por el criterio fácil de la eficiencia", opinó.

"Debemos grabar de nuevo en nuestros corazones el mensaje del monumento de la Paz de Hiroshima 'Descansad en paz, pues el error jamás se repetirá'", recordó el escritor japonés.

Murakami destinará los 80.000 euros del premio a las víctimas del terremoto y del accidente nuclear de Japón. EFE

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