Contínua la polémica por la presentación del escritor peruano Mario Vargas Llosa en la inaguración de la Feria del Libro de Buenos Aires que se llevará a cabo hoy 20 de abril.

Nuevo enfrentamiento entre el director de la Biblioteca Nacional Argentina y Vargas Llosa

El director de la Biblioteca Nacional argentina, Horacio González, quien abrió la polémica por la la participación del escritor peruano Mario Vargas Llosa en la Feria del Libro de Buenos Aires fue acusado por el Premio Nóbel de haber censurado su presentación en la inaguración de la Feria del Libro de Buenos Aires que se realizará hoy 20 de abril.

2011/04/20

"Vargas Llosa tiene la idea principesca de los intocables, entonces por cualquier cosita se cree censurado", dijo González en una entrevista con Efe en la que negó haber intentado silenciar al escritor peruano.

Comentó que "es lógico" que la Feria del Libro de Buenos Aires, que se inaugura oficialmente hoy, tenga un tinte político, pero se lamentó del "grado de politización" al que ha llegado en esta ocasión, que coincide con los prolegómenos de las campañas para las elecciones presidenciales de octubre próximo.

"Pero que (Vargas Llosa) se mezcle en estas cosas (de política interna del país), que se crea censurado, se crea una víctima... En fin, no es interesante discutir en estos términos", subrayó.

Vargas Llosa, quien llegó a Buenos Aires el sábado y desde entonces se ha reunido con dirigentes opositores al Gobierno peronista de Cristina Fernández y disertado sobre "populismo" en América Latina, abrirá este jueves los debates de la feria con una conferencia "magistral".

En una carta enviada a los organizadores a comienzos de marzo, González pidió que revisaran la decisión de dar al escritor peruano el protagonismo en la Feria del Libro de la capital argentina, una de las más importantes citas de editores y escritores en el mundo de habla hispana.

En esa ocasión aseguró que su intención no era censurar a Vargas Llosa sino advertir que era "inoportuno" que se le otorgara ese papel central debido a que se trata de una persona que "no ceja ni un segundo en atacar a los gobiernos populares de la región".

"Había una preocupación que yo expresé, de muchos escritores argentinos, de que los debates de la Feria del Libro no fueran inaugurados por él", porque con ello se iba a dar lugar a una persona que se ha convertido en "el mascarón de proa de una nueva derecha latinoamericana y mundial", apuntó a Efe.

Dijo que "simplemente" pidió "que le cambiaran el horario" a la disertación del Premio Nobel de Literatura. "Algo muy simple que se convirtió en un gran dilema", remarcó el director de la Biblioteca Nacional argentina.

"Parecería que quiero impedir la palabra de Vargas Llosa y él mismo sabe bien que no es así. Cómo va a pensar él, que tiene este aparato internacional, que es un marqués, un Premio Nobel, cómo va a pensar que un pobre director de una Biblioteca Nacional va a intentar que no hable", ironizó.

"La Presidenta (Fernández) al final me llamó a mí para decirme 'por favor, qué estas haciendo, estás haciendo algo que se puede confundir como censura' Y bueno, lo entendí perfectamente, yo mismo ya sabía que era un inconveniente haber puesto en circulación" la carta a los organizadores de la feria.

"En fin, quizás hasta estuvo mal (objetar a Vargas Llosa). No sé, la verdad es que el tiempo dirá, pero lo cierto que es una cuestión política de cierta envergadura de la que creo que todos extrajimos experiencia y no está mal que haya sido así", añadió.

González destacó que uno de los anfitriones de Vargas Llosa es el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, candidato conservador para las elecciones presidenciales, que a su juicio es "un dirigente muy menor" de la política argentina.

En este sentido, el director de la Biblioteca Nacional aseguró que la visita de Vargas Llosa está "claramente conectada" con "una acción política directa".

"Se la pasa hablando mal de la Presidenta, viene acá y se reúne con toda la oposición: debería pensar mejor el papel que hace", opinó.

González opinó que con sus primeros libros, el Premio Nobel de Literatura 2010 "fue un renovador de la lengua, con momentos de exquisitez".

Pero advirtió que "evidentemente, se produjo esa gran bifurcación entre su primera novelística y las opiniones políticas que lo fueron asociando cada vez más a un mundo de prestigio, de títulos nobiliarios, de grandes premios, de las derechas internacionales".

"Es una pena que haya perdido, a pesar de que sigue siendo un escritor de envergadura, la vitalidad que tenía como joven escritor, como ensayista interesante que era. Ha adquirido zonas melosas, pactos implícitos por imaginarse un público universal abstracto. Eso afecta a su literatura", concluyó. EFE

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