Toro Salvaje (1980)

El drama del ring

A propósito de la pelea de boxeo del sábado 2 de mayo entre Mayweather y Pacquiao, el vocalista de la banda The Black Keys lanzará dos singles inspirados en la contienda. Arcadia repasa el papel del boxeador en la cultura.

2015/04/30

Por Juan Sebastian Barriga

Cuando un boxeador conecta un gancho en la quijada de su rival golpea más que su cara. Cada puño que descarga lo aleja del barrio pobre donde creció. Lo aleja de los abusos y la violencia que vivió desde su infancia. Lo aleja de la miseria y el hambre. De ser un pobre diablo condenado al anonimato y al desprecio. Cada golpe significa gloria, fama y dinero. Cuando un boxeador noquea a otro, noquea sus adversidades, para alzarse como un héroe moderno, un ejemplo de vida que venció al mundo a punta de sudor y puñetazos.

El más reciente capítulo del libro del boxeo lo protagonizarán el estadounidense Floyd Mayweather y el filipino Manny Pacquiao, dos de los mejores púgiles de la actualidad, el 2 de mayo en Las Vegas, en lo que ya se denomina “la pelea del siglo”. Pues no solo se trata del combate más esperado de los últimos años, sino que se ha convertido en el más costoso de todos los tiempos. Uno de los eventos más publicitados de la historia del deporte, se calcula que dejará unos 1.000 millones de dólares.

Una de las curiosidades de este encuentro es que ya tiene banda sonora. El día de la pelea Dan Auerbach, guitarrista y vocalista de la banda de rock The Black Keys, lanzará un vinilo de siete pulgadas con dos temas inspirados en el combate entre Mayweather y Pacquiao: Stay in My Corner  y Tomato Can. Durante décadas el ring ha sido un escenario dramático que ha inspirado libros, películas, canciones y hasta estudios culturales.

Uno de los atractivos del pugilista es que tiene la capacidad de representar el drama humano relacionado con la lucha del día a día para subsistir, enfrentando constantemente el miedo a caer. Es el perfecto antihéroe, a quien el público ama ver como surge y cae. El cronista Alberto Salcedo Ramos, autor de perfiles de boxeadores colombianos como Kid Pambelé y Rocky Valdez, asegura: “John Schulian, un periodista, decía que quienes vemos boxeo tenemos la misma motivación de los voyeristas que se asoman a ver desnudos. Nos excita la barbarie que no rompe ni uno solo de nuestros huesos, sino las costillas ajenas”.

“El boxeador simboliza en la cultura, especialmente en el Caribe, el hombre que salido de la miseria busca, a punta de golpes, ganarse un lugar en la sociedad”, comenta el periodista deportivo Estewil Quesada. Precisamente esto representa Sylvester Stallone en la primera película de Rocky, en la que un pelador desconocido tiene la oportunidad única de enfrentar a un gran campeón, que necesita una pelea fácil para seguir ganando puntos con sus fanáticos y patrocinadores. Esa película fue inspirada en Charles Wepner, quien al final de su carrera, con 37 años y pasado de peso, logró mandar a la lona por unos segundos a Muhammad Alí, quien venía de derrotar a George Foreman en Zaire, el Congo, en una de las peleas más importantes de la historia. Varios años después, Wepner enfrentaría en las cortes a Stallone para recibir una compensación por la millonaria saga que ayudó a crear.


Una de las imágenes más recordadas de la cinta Rocky (1976), protagonizada por Sylvester Stallone.

Gay Talese, uno de los fundadores del denominado ‘nuevo periodismo’, describe al boxeo como teatro, un drama de uno contra uno en el que siempre hay un perdedor y un ganador. A lo largo de su carrera escribió perfiles de varios boxeadores, sobre todo de Floyd Patterson, a quien dedicó 37 artículos. Pero el enfoque de Talese no fue la gloria que envolvió al campeón sino la amargura que sufrió tras la derrota. Después de perder el título de peso pesado en 1962 contra Sonny Liston, Patterson intentó recuperarlo varias veces, pero fue noqueado una y otra vez. En su último libro El silencio del héroe, Talese recopila sus mejores crónicas deportivas e incluye El Perdedor, donde retrató la frustración y amargura que sufrió Patterson, quien incluso llegó a disfrazarse para evitar ser reconocido, debido a la vergüenza que sentía tras su segundo fracaso contra Liston. En una entrevista al diario español ABC, el cronista dijo que los héroes también son perdedores y pone el ejemplo de Muhammad Alí, quien tras ganarlo todo, debido al Parkinson ahora perdió la capacidad de hablar y el control de su cuerpo.  

Muchos boxeadores han pasado de la gloria a la nada en menos de diez segundos. Kid Pambelé fue uno de los colombianos más importantes de su época. Su prodigiosa carrera la retrataron varios de los mejores periodistas de Colombia e inclusive Carlos Vives le dedicó la canción Pambe. Pero los escándalos y los vicios lo alejaron de la gloria y hoy es un vagabundo adicto a las drogas, protagonista de numerosos escándalos. Joe Louis fue campeón de los pesos pesados por doce años, y luego de quedar en la ruina terminó siendo guardia de un casino en Las Vegas. En un caso aún más extremo, Carlos Monzón, considerado unos de los mejores deportistas argentinos de la historia, terminó pagando once años de cárcel por estrangular a su esposa y lanzarla por un balcón luego de una riña. Murió en un accidente de tránsito mientras todavía pagaba su condena.

Probablemente una de las historias más dramáticas recientes es la de Mike Tyson, quien después de convertirse en el campeón más joven de la categoría peso pesado tuvo que enfrentar la derrota, la bancarrota y la muerte de una de sus hijas. En 2013, el director Spike Lee realizó la película para HBO, Mike Tyson: Undisputed Truth, en la que el ex campeón cuenta su dramática historia en forma de monólogo. Actualmente Martin Scorsese está filmando una cinta protagonizada por Jamie Foxx sobre el boxeador,  el segundo trabajo de Scorsese sobre el pugilismo después de Toro Salvaje (1980), en la que cuenta la historia de Jake La Motta, cuya vida estuvo marcada por la violencia y la depravación. La cinta es considerada una de las mejores películas deportivas y le valió el Óscar a mejor actor a Robert De Niro.

 



Alberto Salcedo Ramos opina que el boxeo ha sido retratado en distintos formatos artísticos “porque es una actividad repleta de conflictos que van mucho más allá del simple resultado deportivo. En ningún lugar del planeta se siente tanto el peso de la soledad como en el camerino de un boxeador que acaba de perder. El boxeo, como nos lo recuerda la novelista Joyce Carol Oates, es el único deporte en el que no se utiliza el verbo “jugar”. Es una lucha atávica que nos hace remontar a la lucha original del hombre desnudo por la supervivencia”.

Precisamente lo que más motiva a un boxeador en su lucha por sobrevivir es saciar el hambre. Pero no la de gloria y fama, sino esa hambre acumulada después de decenas de noches de irse a dormir sin comer. En el cuento "Un pedazo de carne", el escritor Jack London retrata de forma conmovedora el papel que juega el hambre en el boxeo. El autor cuenta la historia de una viejo pugilista que debe enfrentar a un muchacho joven e inexperto. Con mucho esfuerzo logra mandarlo en a la lona, pero no con suficiente fuerza, debido a que estuvo todo el día intentando comprar un pedazo de carne para comer antes de la pelea. Como no pudo alimentarse bien, su contrincante se levanta y lo derrota, dejándolo con hambre, sin dinero y con deudas.

A pesar de los escándalos, los excesos y las derrotas, los boxeadores también gozan un estatus de héroes populares. Y al igual que se hacía con los héroes medievales las hazañas de estos hombres han sido cantadas por el pueblo. Julio Cesar Chávez es considero el mejor boxeador mexicano de la historia. Sus triunfos han inspirado canciones como El corrido de Julio Cesar Chávez de la banda El Recodo y La cumbia del campeón, banda sonora del documental J.C. Chávez dirigido por Diego Luna. En 2014 el boxeador argentino Chino Maidana enfrentó en dos ocasiones a Mayweather y en honor suyo se produjeron varias canciones como la del Chaqueño Palavecino, cantante folclórico.

Tal vez una de las composiciones más famosas inspiradas en boxeadores es Hurricane de Bob Dylan. Dedicada a Rubin Carter, quien fue condenado injustamente por triple asesinato en 1966. La canción apreció en 1975 como forma de protesta contra un sistema judicial racista y corrupto que condenó a un hombre inocente. En 1985 Carter fue puesto en libertad. Su historia fue llevada al cine en 1999 en la película The Hurricane protagonizada por Denzel Washington.

La pelea del 2 de mayo tiene todos elementos de un drama perfecto. En una esquina esta un villano, representado en Mayweather, al que muchos quieren ver caer debido a la arrogancia con la que exhibe y derrocha su dinero. En la otra está Pacquiao quien presenta una imagen más humilde, hace donaciones, es político en su país y viene en una especie de resurgir después de ser noqueado en 2012. En medio hay un gigantesco show mediático y exorbitantes sumas de dinero. Sim importar quien gane es muy probable que la pelea entre estos dos hombres inspire más de una producción artística.

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