Pedro Lemevel, 21 de noviembre de 1952 - 23 de enero de 2015

Adiós a Pedro Lemebel, la "yegua" literaria que rompió tabúes en Chile

Frontal y transgresor. Si España tiene a Almodóvar, Chile cuenta con su propio Pedro: Lemebel, hasta la madrugada de este viernes. Hoy sus seguidores lloran su muerte.

2015/01/23

Por BBC Mundo

"Escritor, artista visual, drogadicto, homosexual, traficante. Pa' puta no me dio, pero he hecho de todo", según su propia definición, el escritor y principal exponente de la crónica urbana chilena murió de cáncer de laringe a los 62 años.

Nació como Pedro Mardones Lemebel. En lo artístico adoptó el apellido de su madre como compromiso hacia lo femenino. Creció en "La Legua" una de las "poblaciones" –villas miseria, tugurios, chabolas, favelas– más populares de la capital chilena por lo que conoció en primera persona la realidad de la pobreza y marginalidad del país.

Hablando desde su diferencia 

Estudió pedagogía en Artes Plásticas durante los primeros años del gobierno de facto de Augusto Pinochet, pero no duró mucho en las aulas.

"Era un profesor de arte libertario, que ponía en aprietos a las direcciones de los establecimientos. Además, el tema de la homosexualidad era bastante castigado, que se penaba con la cárcel, había una discriminación muy fuerte", comenta Héctor Núñez, amigo cercano del escritor.

En 1986, en medio de una reunión clandestina de disidentes, Lemebel leyó por primera vez Hablo por mi diferencia, texto que a través de los años se convirtió en un manifiesto de la comunidad gay. "¿Qué harán con nosotros, compañero? ¿Nos amarrarán de las trenzas en fardos con destino a un sidario cubano? ¿Nos meterán en algún tren de ninguna parte?", dice.

El escrito comenzó a esparcirse rápidamente entre las fiestas y reuniones underground de los movimientos de vanguardia, activos opositores al gobierno de Pinochet.

Yegua disidente

En diciembre de 1987, cuando Chile se preparaba para el plebiscito que sacó a Pinochet del poder, Lemebel formó junto a Francisco Casas el colectivo artístico Yeguas del apocalipsis.

El dúo realizaba intervenciones que tenían como protagonistas la transgresión y la identidad de género. "Eran una crítica profunda desde el cuerpo homosexual hacia la dictadura militar" para "denunciar las violaciones a los derechos humanos y generar un debate", explica Núñez.

Entre ellas el ingreso a la Universidad de Chile desnudos, montados en una yegua, o la interrupción de una actividad pública del candidato –y luego primer presidente tras el retorno a la democracia-, Patricio Aylwin para colocar un lienzo, travestidos.

"Llegamos con impermeables, nos pusimos los tacos y las plumas rápido y extendimos un lienzo que decía: ‘Homosexuales por el cambio’. Fueron algo así como tres minutos. Nos bajamos y nos echaron a patadas", recordó Lemebel en una entrevista publicada en 2006.


La última aparición pública del autor fue en un homenaje realizado por el Consejo de la Cultura chileno, el 7 de enero.

El literato del submundo

A partir de los 90 Lemebel comienza a publicar una serie de crónicas urbanas. Sus escritos describían sin anestesia lo más underground de la sociedad chilena. Drogadicción, pobreza, travestismo y homosexualidad eran temas recurrentes de la narrativa del autor.

En 1995 publica La esquina es mi corazón, su primer libro que recopila algunas de ellas. Pero fue su colega de letras y amigo Roberto Bolaño quien impulsó la internacionalización de su literatura.

Jorge Herralde, director de le editorial barcelonesa Anagrama, le encargó a Bolaño a provechar un viaje a Chile e investigar sobre escritores interesantes para incluir en su catálogo. "Volvió y me dijo que el mejor era Pedro Lemebel. El más imaginativo, el más provocativo, el más valiente. Me contó sobre sus performances con las Yeguas del Apocalipsis y me trajo sus tres libros de crónicas", cuenta.

En 2000 Anagrama publicó Loco afán: crónicas del sidario y posteriormente su única novela: Tengo miedo torero, una historia de amor homosexual entre un combatiente de la guerrilla armada contra Pinochet y "la loca del frente", un homosexual afeminado que vive en una "población" y se gana la vida bordando manteles.

La polémica por el premio nacional

En 2014 fue protagonista de una polémica literaria respecto del Premio Nacional de Literatura cuando se formó un movimiento que impulsó a Lemebel como candidato. Éste se extendió rápidamente en redes sociales. Sin embargo el jurado finalmente optó por Antonio Skármeta, autor de El cartero de Neruda.