José Saramago.

Publican "Claraboya", de José Saramago

En 1953, el escritor portugués envió el manuscrito del libro a una editorial que le respondió 40 años más tarde. Por eso hasta ahora ve la luz esta novela que su autor se negó a publicar mientras él viviera y que es la puerta de entrada a su universo literario. Lea las primeras páginas de la obra y vea un video en el que se cuenta la historia detrás de ese viejo manuscrito.

2012/03/01

Por EFE y Revistaarcadia.com

Esta novela, madura y emocionante, está a la venta en todos los países de habla hispana. Publicada por Alfaguara, anuncia ya al gran escritor que con el paso de los años sería Saramago y refleja su capacidad para adentrarse en el alma de los personajes y captar sus sufrimientos, sueños, mezquindades y grandezas.

Conozca en el siguiente video la historia detrás de ese manuscrito que la editorial ignoró por 40 años.

"Es una novela transgresora", dijo Pilar del Río, viuda y traductora de Saramago, al presentar en la Casa de América "el libro perdido y hallado en el tiempo", como solían llamar en familia a esta obra que refleja con trazo firme las penurias y la opresión que se respiraba en la Lisboa de los años 50, en plena dictadura de Salazar. "Portugal era un país sombrío".

Como cuenta Del Río en el prólogo, Saramago se estaba afeitando un día de 1989, cuando lo llamaron por teléfono desde una editorial para decirle que "en una mudanza de las instalaciones" había aparecido el original de "Claraboya" y que para ellos "sería un honor" publicarla.

Por entonces Saramago terminaba "El Evangelio según Jesucristo" y ya era un novelista reconocido.

El escritor decidió que la novela no se publicaría mientras viviera porque, como dice Del Río, se trataba de una obra que "le dolía por la humillación de no haber recibido nunca una respuesta".

Aquella actitud de la editorial "le sumió en veinte años de silencio", pero fue un tiempo en el que el escritor "se llenó" por dentro "para irrumpir luego con voz propia", añadió la viuda del escritor, que estuvo acompañada por la directora de Alfaguara, Pilar Reyes.

Presidenta de la Fundación José Saramago, Del Río supone que los editores sí debieron de leer el manuscrito, pero no lo publicaron "porque era un libro duro para la época", dado que la familia, "pilar de la sociedad", aparece "como un nido de víboras"; hay violaciones, amores lésbicos y "una mantenida"..., y eso "no lo podía soportar la sociedad portuguesa de aquellos años".

"Claraboya" se desarrolla en una casa de vecinos y Saramago era un joven de menos de 30 años, "hijo y nieto de analfabetos" que no fue a la universidad, "se atreve a interpretar el cosmos que es una casa, con brújula propia y con Pessoa, Shakespeare, Eça de Queirós, Diderot y Beethoven como amable compañía".

Este libro era la segunda novela de Saramago, aunque en realidad empezó a escribirla antes de "Tierra de pecado", publicada en 1947. La complejidad de "Claraboya" le hizo aparcar el proyecto hasta tener la madurez suficiente.

Fueron "muchos años" los que dedicó a esa novela, para la que trabajó "metódicamente", como atestigua el cuaderno de notas que hoy podía verse en la presentación, junto al primer original manuscrito, otro mecanografiado y lleno de correcciones del propio Saramago, y el texto mecanografiado que envió a la editorial, y que está dedicado a su abuelo Jerónimo Hilário, ese hombre que, como contó el escritor en su discurso del Premio Nobel, era "el más sabio" que había conocido en su vida, aunque no sabía leer ni escribir.

Como detalle anecdótico, el original de "Claraboya" aparece firmado por "Honorato", un nombre que figura tachado y debajo del cual ya se lee José Saramago. Pilar del Río cree que, probablemente, debió de querer presentar la novela a algún premio pero finalmente desistió.

El autor de "Memorial del convento" no releyó nunca el original de "Claraboya", pero, según Del Río, "lo recordaba muy bien y sabía que tenía interés y estaba bien escrito".

Reflejaba "una época de penurias muy parecida a la actual", comentó la presidenta de la Fundación, que en algún momento reconoció cuánto le hubiera gustado que Saramago siguiera vivo para que hubiera denunciado las matanzas de Siria y otros atropellos de los muchos que ocurren en el mundo.

Fallecido en junio de 2010, Saramago dejó inacabada una novela sobre la industria del armamento y el tráfico de armas, titulada "Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas" y que se publicará a finales de este año "dentro de un proyecto muy hermoso que va más allá de la literatura", afirmó del Río.

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