Erradicación manual de coca en San José del Guaviare. Crédito: Paola Castaño / Semana.

Acabar la cocaína, una guerra contra los pobres

En el libro Cocaína, de la editorial Malpaso Ediciones, tres escritores italianos ofrecen una visión crítica sobre la lucha contra las drogas, una iniciativa quizá agotada que afecta con mayor contundencia a los más desfavorecidos.

2016/10/20

Por José Londoño

“La pista de Campagna”

El relato del escritor comunista Massimo Carlotto que aparece en el libro Cocaína cuenta cómo distintos sujetos de países magrebíes y europeos del Este, involucrados en el negocio del narcotráfico, terminan aniquilados, presos, o en gravísimos conflictos por la oficina italiana de estupefacientes, y, en especial, por las acciones del protagonista del relato, el brutal inspector Campagna. Como en Colombia, en Italia y tal vez en todo el mundo, los más desventurados del conflicto son los más pobres y marginados.

En el cuento pueden verse, con la excusa del conflicto contra el narcotráfico, los efectos de la Italia austera neoliberal sobre los más abandonados por los programas de bienestar, específicamente en Padua. Para Carlotto, la violencia ocasionada por las drogas está íntimamente relacionada con lo económico, la pobreza y el miedo a la implacable fuerza policial, sobre todo cuando las políticas policiales son de tolerancia cero. Una situación que se exacerba cuando las empresas, guiadas por su codicia, trasladan sus plantas a países como Rumanía, Moldavia o China, y dejan a los más desgraciados sin trabajo, a la suerte de la nada, o a la suerte de oportunidades riesgosas y de una policía que exige resultados a como dé lugar.

Los desempleados permanecen desamparados mientras las compañías vuelan al tercer mundo. En sus filas es donde el narcotráfico golpea violentamente, acompañado de terribles dosis de brutalidad policial, cárceles y condenas, que no dejan futuras oportunidades para los obreros que no son competentes en el mercado legal. Aquellos con menor porvenir son los inmigrantes del Norte de África, los pobres del Sur de Italia y los europeos del Este.  

Así ocurre en el cuento de Carlotto, la primera parte de Cocaína, la trilogía escrita por tres italianos que reflexionan desde sus relatos sobre esa droga. Al final puede concluirse que la lucha contra las drogas, a la que tanta gasolina se le ha dado en Colombia, es un fracaso con rostro brutal y asesino.. Parece que los inacabables esfuerzos por acabar los problemas del narcotráfico solo dejan dolor, muerte y sentimientos de superioridad moral por parte de quienes cargan las banderas de la ley.

“La velocidad del ángel”

El cuento de Giancarico Carofligia tiene como protagonista a un escritor cliché deprimido que no consigue conformarse con su propia escritura, que considera deshonesta. Este escribe en bares misteriosos para imitar a Hemingway y para descubrir trazos con los que hacer sus novelas. Durante una semana, entre botella y botella, entabla amistad con una mujer, Sara, cuya historia, sin saberlo, es la misma que la de la mujer que protagoniza el libro que escribe. En el rostro de ella inventa huellas de un mundo con el que siempre ha soñado: el mundo del crimen.

La mujer es como un reflejo de su escritura. No sabemos si es real, o simplemente un efecto del alcohol o de su obsesión por mezclar la vida con la escritura y la lectura. La narración es sobre una mujer expolicía, directora de antinarcóticos e hija de un juez, la cual era heterosexual hasta que se enamoró de otra mujer, una traficante de cocaína con la que terminó encerrada entre rejas.

A lo largo del relato se construye una atmósfera de empatía hacia aquellos miserables que se vieron afectados por los estragos que suceden alrededor de la lucha contra las drogas. Aparte, se reflexiona sobre la vulnerabilidad y la frecuente posibilidad de la policía de capturar arbitrariamente. Del cuento puede despertarse una voluntad de una policía más hospitalaria, y de unas leyes pensadas para la vida.

“El baile del polvo”

El último relato, el más largo, escrito por Giancarlo De Cataldo, aborda la circulación del capital del narcotráfico de la coca en un plano internacional. Trata sobre el rastreo de un negocio de dos mil millones de euros. El dinero fluye por una negociación hecha en el Perú entre el Cartel de Sinaloa y la mafia italiana. Pasa por una compañía financiera en Milán y acaba en un enredo entre las Islas Caimán y unos banqueros ingleses con encumbrados títulos nobiliarios.

Al cuento, un poco largo, lo llenan los muertos. Como el primer relato, satisface los motivos tradicionales del género policiaco al mismo tiempo que pinta los problemas de la guerra contra el narcotráfico como algo que se combate, pero que no se destruye, pues el capital sigue fluyendo y mucha gente consuela sus problemas y sus vidas difíciles, cargadas de deudas, aburrimientos y presiones con drogas. En más de una ocasión se dice que la guerra es simplemente estética, como un maquillaje que simula tapar las fealdades de lo que somos, para esconder nuestras asimetrías y pretender mostrar que se hace algo.

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