Ali contra Cleveland Williams en 1966.

El más grande de todos: Muhammad Ali

El boxeador, que nació como Cassius Clay, capturó la esencia de un deporte profundamente ligado a la literatura y a la cultura popular. Ahora está disponible en español 'Rey del mundo, Muhammad Ali y el nacimiento de un héroe americano', escrito por el director de 'The New Yorker' David Remnick y editado por DeBols!llo.

2016/10/13

Por Martín Franco Vélez

Quizás la razón principal por la que decenas de escritores se sienten fascinados por el boxeo —de Norman Mailer a Gay Talese, pasando por Alberto Salcedo Ramos, para no irnos tan lejos— es que pocos deportes funcionan tan bien como metáfora de la vida. Tiene algo de romántico, más allá de su revelada brutalidad, ver a dos tipos inermes batirse en un ring, soportando golpes hasta caer derrotados o vencer a su rival. En su reportaje sobre el pugilista Bob Satterfield, el periodista JR Moehringer llega a decir que la vida, como el boxeo, “es una pelea sangrienta”, y Joyce Carol Oates va incluso más allá en Sobre el boxeo: para ella, este deporte “pretende ser superior a la vida en la medida que es, idealmente, superior a todo accidente. Nada contiene que no sea del todo intencionado”.

Sea como sea, lo cierto es que dicha atracción ha seducido a plumas tan ilustres como la de David Remnick, director de The New Yorker, quien en 1998 publicó Rey del mundo, Muhammad Ali y el nacimiento de un héroe americano, y que DeBols!llo apenas relanza en español. Un libro que no es solo el perfil del mejor boxeador de todos los tiempos (“Al final de mi carrera comprendí que yo no era más que un boxeador y que Ali, en cambio, era Historia”, le dice Floyd Patterson a Remnick en algún momento del extenso reportaje), sino, también, el amplio retrato de una época. De hecho, el primer y segundo capítulo están dedicados a Floyd Patterson y Sonny Liston, los dos campeones que lo precedieron y que, a su manera, dejaron su marca en la historia: Floyd como un tipo recto y temeroso, y Liston como el estereotipo del matón intimidante.

Rey del mundo relata el surgimiento de Cassius Clay, el más grande, como le gustaba llamarse a sí mismo. El hombre que a sus 22 años logró arrebatarle el título de campeón a Liston, y que se convirtió en una piedra en el zapato para sus colegas, para la prensa, para el establecimiento y, sobre todo, para el blanco promedio norteamericano en un momento histórico —mediados del siglo XX— profundamente racista y desigual.

Todo en Ali resultó atípico: fue uno de los pocos negros que no vio el boxeo como la única oportunidad para salir de la pobreza; construyó un personaje bocón y desagradable que en su momento casi todo el mundo odió; fue políticamente incorrecto y opinó sobre temas vetados para los de su raza; se volvió musulmán y cambió su nombre (Cassius, decía, era un nombre de esclavo, y él era un hombre libre); inventó un estilo de pelea sumamente inusual para un peso pesado (“flota como una mariposa y pica como una abeja”, solía repetir), y acabó en la cárcel por negarse a ir a la guerra de Vietnam.

Para los que buscan periodismo de largo aliento este libro resultará una pequeña joya, pero también lo será para los amantes del deporte. Con la maestría de un periodista curtido —que ha ganado, entre otros, el premio Pulitzer—, Remnick nos acerca a la figura de una leyenda que murió hace apenas unos meses pero quedó grabado para siempre en la historia del boxeo. O no nos digamos mentiras: en la historia de la cultura popular. ¿O quién, acaso, no ha escuchado algo, cualquier cosa, sobre Ali?

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