Antonio Caballero

Milhojas de langosta de 'Sin remedio'

Leandro Carvajal presenta una receta inspirada en la obra 'Sin remedio' de Antonio Caballero.

2016/05/28

Sobre el libro

A Ignacio Escobar, protagonista de Sin remedio, lo persigue durante toda su vida una idea oscura y pueril: que nada cambia. El aspirante a poeta escribe un verso que pretende explicar esta obsesión y que está presente en toda la novela: “Las cosas son iguales a las cosas”. El verso –que no es especialmente brillante– hoy resulta profético.

En efecto, desde 1984 las cosas han cambiado muy poco. En ese momento, Antonio Caballero pretendió hacer un fresco de la oligarquía colombiana y su ambigua relación con el país. Quería, a modo de caricatura, retratar cómo los ricos colombianos vivían en una realidad alterna y blindada de los hechos terribles. Cuando Sin remedio se publicó, circularon todo tipo de rumores. El más popular afirmaba que se trataba de una novela en clave: que Caballero la escribió inspirado en varios personajes reales. Lea el artículo completo

Felipe Restrepo Pombo

El pasaje

-Estoy horrible? Ya vuelvo. Pídame langosta.

Se levantó en un rumor de seda, se alejó entre las mesas, paralizando nuevamente las conversaciones.

-¿El señor quiere un aperitivo? ¿Un jerez, un vodquita, un whisky?

Pidió dos Cointreaus. No había. El maître le entregó la carta enorme, con dos platos escritos en francés. Pidió ostras, langosta. Vino.

-¿El señor quiere vino francés?

Ya volvía Ángela, sorteando comensales con paso lánguido de niña cara. Sí, vino francés. Se había pintado los ojos, tenía los largos labios coloreados de un rosa pálido, húmedo. Estaba deslumbrante.

-Me gustaba más desarreglada. Parecía más humana.

-No sea bobo.

Trajeron el vino en un balde con hielo, blanco, frío, cuajado de rocío, con el largo cuello apuntando hacia el techo con una gota translúcida en la boca. El maître llenó dos copas de oro pálido. Un camarero trajo las ostras sobre un lecho de algas y de hielo picado. Eran insípidas, con un sabor aguachento y elástico a yodo y a limón. En la bandeja se iban acumulando en torrecitas las ásperas conchas pardas, entre las largas algas planas como cintas, de un verde muerto y casi negro en el hielo picado que empezaba a fundirse, despeinadas y en desorden como un jardín devastado. Frente a Escobar, la mirada burlona de Ángela tenía el color de las ostras, gris azulado con reflejos castaños.

-Tiene mirada de ostra, Ángela.

La receta: Milhojas de langosta y tomates confitados

4 porciones

Ingredientes

200gr de tomate chonto bien maduro

½ taza de azúcar blanca

5 unidades de clavos de olor

100ml de aceite de oliva

100gr de cebolla roja cortada en julianas

1 diente de ajo

1 cucharita de jengibre en polvo

8 láminas de hojaldre 8 x 8 cm

250 gr de carne de langosta

Sal Y pimienta

Instrucciones

Parta los tomates en cuatro, póngalos en una olla con el azúcar y el clavo de olor.

Lleve a ebullición a fuego medio.

Baje el fuego y deje cocinar 20 minutos.

Aparte en un sartén saltee la cebolla hasta que tome color caramelo. Agregué el ajo y el jengibre.

Revuelva con cuidado para no romper la cebolla.

Retiré del sartén y reserve.

En ese mismo sartén ponga la carne de la langosta y dore por todas partes. Mientras tanto prenda el horno a 200 grados C. Salpimiente langosta y retire del fuego.

Disponga en una lata o refractaria las laminas del hojaldre. Si desea puede prepararlo usted mismo, es un reto divertido en la cocina hacer un buen hojaldre.

Hornee por 15 minutos las laminas o hasta que estas crezcan y estén más doradas.

Mientras el hojaldre esta mezcle la cebolla con la carne.

Retiré del horno las láminas ponga una en el plato y sobre ésta disponga una capa de la mezcla de cebolla y carne. Si gusta póngale albahaca, eso le da un toque increíble.

Cubra con otra lámina y termine con los tomates confitados.

Repita esto con las otras láminas.

Sirva caliente o frío, verá lo divertido que es un plato con nombre dulce pero salado.

No puedo decir que Escobar cocinara algo así, pero a lo mejor sí desearía que se la hicieran a él…

 

Milhojas de langosta y tomates confitados

 

Leandro Carvajal

Cocinero

 

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