Steve Bannon nació en 1953.

El mundo según las lecturas nacionalistas de Steve Bannon

Al igual que Barack Obama, la mano derecha de Trump es un lector voraz. Pero a diferencia del expresidente, que buscó en la literatura las herramientas para comprender la ambigüedad humana, el estratega de 63 años recurre a los libros para confirmar lo que ya cree: que el mundo occidental está en crisis y que se debe instaurar un nuevo orden mundial.

2017/02/07

Por Christopher Tibble

Mucho se ha dicho sobre Stephen K. Bannon, el estratega de cabecera del nuevo presidente de Estados Unidos. Famoso por haber dirigido el portal de noticias de derecha extrema Breitbart, cuyo contenido apela al nacionalismo blanco y recurre a titulares amarillistas (“El control de la natalidad hace que las mujeres sean poco atractivas y locas”), el año pasado el exempleado de Goldman Sachs encontró en Donald Trump el candidato perfecto para transmitir sus ideas. En agosto de 2016, Bannon se conviritó en el jefe de campaña del magnate neoyorquino y, desde entonces, su influencia en las políticas del republicano solo ha incrementado. Su poder ha llegado a tal punto que muchos, como el New York Times y el show de comedia Saturday Night Live, lo han retratado como el “verdadero” presidente de Estados Unidos.

Existe, sin embargo, una faceta de Bannon que pocos conocen, sacada a la luz por el periódico Politico esta semana: al igual que Barack Obama, la mano derecha de Trump es un lector voraz. Llamado por una fuente “el Rain Man del nacionalismo”, tiene fama de consumir tratados políticos y libros de historia en cantidades copiosas y de constantemente recomendarles lecturas a sus allegados. Lejos de interesarle obras pertenecientes a las corrientes más centrales del espectro ideológico, Bannon llegó a la Casa Blanca con un listado de libros oscuros y polémicos que comparten, como arco principal, la idea de que la civilización occidental atraviesa un periodo de crisis. Para el consejero de 63 años, su administración -la de Trump- debe tener como objetivo principal restaurar los valores judeocristianos y occidentales. No por nada fue él quien orquestó la orden ejecutiva prohibiendo el ingreso a Estados Unidos de ciudadanos de siete países en su mayoría musulmanes.

Antes de adentrarse en sus libros, para entender las maquinaciones políticas de Bannon vale la pena hacer un breve comentario sobre su etapa como cineasta. Desde 2004, ha dirigido una docena de documentales que, al mejor estilo de Michael Moore -pero desde la orilla opuesta-, recurren al material de archivo y a la hipérbole para enfatizar su punto de vista. En sus películas, castigadas por la crítica en páginas como Rotten Tomatoes, el estratega pinta un cuadro apocalíptico de Estados Unidos: la izquierda, la derecha, los grandes bancos, el establecimiento y la cultura de Hollywood se han olvidado del hombre de a pie y han hundido al país en una crisis moral. En Generation Zero, por ejemplo, da a entender que los hippies son los responsables de la crisis financiera de 2008. ¿Por qué? Por su narcisismo, porque dejaron de temer a Dios, porque enaltecieron la figura del ser humano hasta convertirla en una deidad, así desatándola de cualquier responsabilidad moral.

Para escribir el guion de esa película, de hecho, Bannon se basó en uno de sus libros favoritos: The Fourth Turning, de los historiadores William Strauss y Neil Howe. Según la obra, cada 80 años Estados Unidos experimenta el fin de un ciclo, una crisis, en el que se destruye el orden imperante y se crea uno nuevo. La teoría, criticada por varios académicos por su falta de evidencia empírica, afirma que cada ciclo tiene cuatro etapas: “The High” (en el que las instituciones son fuertes y el individualismo, débil); “The Awakening” (cuando las instituciones son atacadas por personas en busca de autonomía espiritual); “The Unraveling” (el revés de la primera etapa: cuando las instituciones son débiles y los individuos, fuertes”); y “The Crisis” (que por lo general involucra un episodio traumático y que direcciona a la gente de nuevo a las instituciones).

Según The Fourth Turning, las últimas dos “crisis” que han asolado a Estados Unidos son la Guerra Civil y el periodo entre la Gran Depresión de 1929 y la Segunda Guerra Mundial. El miedo de muchos hoy es que Bannon quiera precipitar el final de otro ciclo para crear un nuevo orden mundial (hace poco surgió un audio en el que afirma que su país se enfrentará a China en una nueva guerra mundial). Como dice un artículo de Business Insider, “ahora es cuando nos debería preocupar de la obsesión de Bannon con ese libro… En la Casa Blanca ya ha demostrado que está dispuesto a aconsejarle a Trump que lleve a cabo políticas que perturben el orden actual con el fin de que surja lo que él percibe como un nuevo orden necesario. Él alienta el derrumbe de las alianzas políticas y económicas, así como darle la espalda a los principios Americanos, para crear caos”.

El caos es un ingrediente crucial en el pensamiento de Bannon. Otro de sus libros favoritos, Antifragile, publicado en 2012 por Penguin Random House, afirma que el desorden puede llevar a resultados concretos. El estratega lo ha rotado por toda la Casa Blanca. En el prólogo, Nassim Nicholas Taleb, su autor, escribe: “Algunas cosas se benefician del shock. Prosperan y crecen cuando son expuestas a la volatilidad, la aleatoriedad, el desorden, a factores de estrés y al amor por la aventura, el riesgo y la incertidumbre… La antifragilidad está más allá de la resiliencia o de la robustez. El que es resiliente resiste el shock y permanece igual, pero el antifrágil mejora”. Según Taleb, la administración de Trump “encarna la antifragilidad”. El libro, además, puede explicar posturas como la aversión de Trump y su equipo a Obamacare, la reforma sanitaria de Obama, pues critica con vehemencia que el gobierno aumente su alcance. La analogía que utiliza Taleb es la siguiente: “Como ocurre con padres neuróticamente sobreprotectores, esos que intentan ayudarnos son los que más daño nos hacen”.

La importancia del caos para Bannon también se refleja en su admiración por Curtis Yarvin, un ingeniero de sistemas que escribe un blog bajo el pseudónimo Mencius Moldbug y que, desde que Trump llegó a la Casa Blanca, tiene acceso directo al estratega de 63 años. Yarvin se describe como un neoreaccionario, una ideología política que él mismo creó en los años 2000 y que, entre otras cosas, rechaza la democracia, admira la monarquía y prefiere posturas económicas conservadoras. Ah, y también profesa una profunda admiración por el escritor H.P. Lovecraft. En una de las entradas de su blog, escribe que “creer en los disparates es una demostración inolvidable de lealtad. Sirve como un uniforme político. Y si usted tiene un uniforme, tiene un ejército”.

Resulta increíble, incluso inverosímil, que después de ocho años de Obama, un hombre que recurrió a la lectura para tomarse las cosas con más calma y ponerse en los zapatos de otro, hoy los libros juegen un papel tan distinto en la Casa Blanca. Si Trump no reduce el papel que hoy desempeña Bannon -y por ahora no hay indicios de que pretenda hacerlo-, el caos puede ser la principal impronta de los próximos cuatro años para Estados Unidos y, por consiguiente, el mundo entero.

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