RevistaArcadia.com

“Tequila sí, tortura no”

La política y la escritura, el compromiso del escritor y la abierta posición de los intelectuales en contra de temas como la tortura fueron algunos debates de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que terminó el pasado 3 de diciembre.

2010/03/15

Por Redacción Arcadia

La XX edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, que se llevó a cabo entre el 25 de noviembre y el 3 de diciembre pasados, convocó a una centena de escritores del mundo y eligió como uno de sus ejes temáticos la política. “Debo confesar que el tema del escritor y la política no me gusta nada. Lo cual es ya un buen comienzo, porque si me gustara, no tendría mucho qué decir”, dijo José Saramago después de haber entrado al salón Juan Rulfo precedido por una salva de aplausos. El salón albergaba a unas seiscientas personas ansiosas de escuchar a dos premios Nobel, un escritor argentino y una periodista mexicana que iban a discutir sobre la relación de los escritores con la política. La de José Saramago, Nadine Gordimer, Tomás Eloy Martínez y Elena Poniatowska fue la primera de una serie de conversaciones sobre dicha relación.

Saramago dijo que le parecía que él no podía convertirse en modelo ni representante de nadie en cuanto a lo político se refiere, por el solo hecho de ser un escritor y un premio Nobel. “Soy comunista, y no creo que todo este auditorio lo sea, así que no represento a nadie. Creo que el tema debería ser el escritor y la ética, que no la política”. La ética porque, según el portugués, el escritor es un ciudadano algo más conocido, entonces sus actuaciones y posiciones frente al mundo son las que cuentan. Y fue más allá: “Estamos convencidos de que la relación entre política y literatura es una cosa de izquierda. Ahora, yo les pregunto: ¿Acaso no hay escritores de derecha o de ultraderecha? Eso también es política”. Mientras Saramago se despachaba con un tono algo desenfadado, enredando consonantes y eses, en un “portuñol” comprensible, sus compañeros tomaban notas. El siguiente turno fue para Elena Poniatowska. La escritora y periodista mexicana echó los tiros por otro lado: leyó una especie de crónica editorializada sobre Andrés Manuel López Obrador, el candidato del PRD que perdió las elecciones contra Felipe Calderón y que se posesionó en medio de una gresca entre simpatizantes suyos y miembros del PAN y del PRI. Evocando la concentración de gente durante más de quince días en el Zócalo y llamando a la muerte de los partidos, para que sean los ciudadanos los que tomen el poder, la Poniatowska entronizó a la dramaturga Jesusa Rodríguez como el símbolo de la “nueva política”, pues ella se encargó de no dejar caer los ánimos de los simpatizantes de López Obrador. Tomás Eloy Martínez, por su parte, recordó la estrecha relación de la literatura como vasalla en las cortes, las luchas entre la escritura y el poder y el poder mismo de la literatura.

Quizás el punto más álgido de la conversación estuvo a cargo de la escritora surafricana Nadine Gordimer, premio Nobel en 1991. Más allá de insistir en la relación entre la política y la literatura, Gordimer parafraseó una frase de Goethe: “Mete tu mano lo más profundo en todo lo que vivas”, queriendo decir que el escritor es responsable de afrontar su realidad y no darles la espalda a situaciones por graves que sean, como fue su caso en Suráfrica, en donde luchó contra el apartheid hasta su caída. Gordimer, una de las escritoras más aplaudidas en la Feria, insistió en varias ocasiones en que “el escritor es, por fuerza, parte de la política y no un imbécil ajeno a sus circunstancias”.

Toda la semana se llevaron a cabo encuentros entre diversos escritores para rastrear una relación que, por obvia que parezca, dejó hasta declaraciones en contra de la tortura en el mundo, como la que hicieron Eduardo Subirats, Pilar Calvario, Carlos Castresana, Rita Laura Segato y Margarita Serje en el libro Contra la tortura y que suscribieron, entre otros, Gabriel García Márquez, Carlos Monsiváis y José Saramago, quien, tras la presentación del manifiesto en el que se leían párrafos como: “La tortura es un medio violento destinado a destruir la integridad moral y física del ser humano. Sólo los gobiernos despóticos, corruptos o belicistas han hecho uso de estas prácticas deshumanizadoras”, en clara alusión a Guantánamo y Abu Ghraib, dijo: “Tequila sí, tortura no”.

La Feria, que reunió durante los diez días a cientos de escritores y que se ha convertido en la más importante de América Latina, demostró que los temas bien pensados pueden producir discusiones y debates interesantes. No hubo politización sino intercambio de ideas. A los visitantes, más de quinientos mil, les quedó sonando aquello que dijo Saramago de que no podía erigirse como representante político y también pareció quedar claro que los escritores del mundo cada día son más activos en las causas sociales. Parece evidente que todos se inclinan más hacia una participación política sin partidos, que son los grandes perdedores de todos los discursos, y abogan por una posición ética ante los problemas del mundo. Así lo hicieron saber otros escritores como Margo Glantz, Hussin Yazin, Cees Noteboom y Carlos Monsiváis, que fue objeto de un sentido homenaje y recibió el premio de la feria de este año.

Monsiváis viene insistiendo desde hace décadas, en sus crónicas y ensayos, en que el papel del intelectual es dar cuenta de los procesos de organización social y ha pedido una sociedad más activa que denuncie y haga frente a la corrupción. En sus intervenciones fue uno de los más críticos: “Me falta hablar de algo que me preocupa: los ataques a la laicidad. Ya parece inminente la enseñanza religiosa en las escuelas públicas, lo que me parece un atraco contra el proceso educativo”.

Aunque esta vigésima edición no fue un carnaval político, sí se sintió una presencia más activa de los escritores en cuanto a temas sociales se refiere: “Escribir hoy”, dijo Tomás Eloy Martínez, “no es oponerse a los absolutos, pues éstos ya no existen, es oponerse al control; estamos en la era del control”.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.