Winston Churchill (1874 - 1965) en 1948.

La grandeza de Churchill

La biografía ‘El factor Churchill’, escrita por el excéntrico exalcalde de Londres Boris Johnson, es un sentido homenaje al gran estadista británico, cuya genialidad, nos asegura el autor, cambió el curso de la historia. El libro acaba de ser distribuido en Colombia por Alianza Editorial.

2017/03/21

Por Christopher Tibble

Corría mayo de 1940. A sus 65 años, Winston Churchill acababa de ser nombrado primer ministro del Reino Unido. Su propio partido -el conservador- no confiaba en él: durante décadas el político y periodista los había satirizado, confrontado e incluso traicionado. Solo se había convertido en el nuevo líder de su país porque Edward Wood, primer conde de Halifax, había rechazado el puesto, en parte por las lamentables noticias que a diario llegaban de Europa: Checoslovaquia ya no existía; Polonia había caído; los rusos habían firmado el acuerdo Molotov-Ribbentrop con los nazis; Estados Unidos no parecía muy interesado en la guerra. El Reino Unido, por el momento, estaba a solas, incubando la idea de negociar la paz con Hitler por medio de Benito Mussolini. Buena parte del público y de la clase dirigente prefería esa ruta. ¿Acaso no era mejor desescalar el conflicto, ceder ante las exigencias del Tercer Reich y así salvarles la vida de miles de jóvenes británicos?

Así que, a finales del mes, el 28 de mayo, los siete principales líderes del Reino Unido se reunieron en un deslustrado y opaco cuatro en el Palacio de Westminster. Tan apremiante y difícil era la cuestión entre manos que aquel era el noveno encuentro en tres días. Bajo una espesa nube de humo, el futuro del Imperio Británico pendía de sus manos. ¿Continuarían la pelea contra Hitler? ¿Aceptarían su invitación para negociar la paz, realizada vía los italianos? ¿Le harían caso al primer ministro francés, Paul Reynaud, quien quería apaciguar la humillación de su derrota convenciendo a los británicos de que se rindieran también?

Churchill había intentado convencer a los reunidos de que pelear era la única opción, pero algunos no cedían. Los argumentos racionales no habían funcionado. Así que el primer ministro optó por otra solución: les pidió a los presentes que se volvieran a ver a las siete de la noche y en el entretiempo hizo llamar a todos los miembros de su gabinete, muchos de los cuales jamás lo habían escuchado hablar como líder del país. Su discurso, y en especial su clímax, resultó tan conmovedor que, tras aquella demostración de férrea voluntad, Churchill había vencido a sus contradictores: el Imperio Británico lucharía contra los nazis. Así culminó su arenga:

“Y estoy convencido de que cada uno de ustedes se levantaría para derrumbarme de mi lugar si por un instante contemplara la conversación o la rendición. Si esta larga historia de isla nuestra al fin va a llegar a su fin, que solo así sea cuando cada uno de nosotros esté tumbado en el piso ahogándose en su propia sangre ”.

Con esta anécdota inicia El Factor Churchill, el más reciente libro de Boris Johnson, el excéntrico y polémico exalcalde de Londres y hoy ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido. La obra, más que una biografía, es una larga carta de amor que le escribe el inglés a su ídolo político. Su admiración, que bordea con la infatuación, es tan absoluta que, a expensas de desconcertar a más de un historiador, Johnson asegura que Churchill -y solo Churchill- cambió la historia del mundo. “Cuando estaba creciendo -escribe el exalcalde en el primer párrafo- no me cabía ni la menor duda. Churchill era de lejos el estadista más grandioso que había producido el Reino Unido . Desde muy temprano entendí con claridad lo que él había logrado: había llevado a mí país a la victoria contra todo pronóstico y contra uno de los tiranos más asquerosos que el mundo ha visto”.

Aunque esa ciega admiración puede restarle seriedad a la obra, también le da energía, momentum, vitalidad. En casi 400 páginas, Johnson repasa con ímpetu la vida del gran estadista británico, desde su cómoda infancia en el seno de una familia aristocrática hasta sus reuniones con Franklin Delano Roosevelt para convencerlo de que involucre a Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, pasando por su juventud como periodista/cazador/prisionero de guerra y la década en la que se conviritió en el más acérrimo enemigo de Mahatma Gandhi. En últimas, Johnson, siempre con humor negro y un envidiable vocabulario, logra su cometido: que el lector, más allá de su ideología política, se enamore de Churchill. Después de leer El factor Churchill, resulta difícil permanecer indiferente ante la imponente figura de un hombre cuya gracia, memoria de elefante y frenética producción inspiró a todo un país durante una de sus épocas más oscuras.

A pesar de tratarse de un libro que al tiempo emociona y conmueve, algunos medios británicos lo han criticado. El diario The Independent, por ejemplo, argumentó que la obra no es tanto una biografía, sino un homenaje velado que se hace el exalcalde a sí mismo (sólo en la introducción, el pronombre “yo” aparece más de 30 veces). “En general -se lee en el periódico- el libro dice menos de Churchill que de las ambiciones y de la  autoimagen de Boris. El términos de libros históricos, se trata de una oportunidad desperdiciada. Pero para la carrera de Johnson, sin duda hará maravillas”. The Guardian tampoco se quedó atrás a la hora de atacar los puntos débiles del libro. En su reseña asegura que el autor invita a formar -y no siempre sutilmente- vínculos entre él y Churchill: ambos son oradores natos, maestros literarios y figuras excéntricas que comparten cierta genialidad británica. A su vez, resalta el diario, durante una porción considerable del libro, Johnson arremete contra la Unión Europea (no por nada fue quien lideró la campaña del Brexit), enlistando en su causa al mismo Churchill.

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