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El origen de El origen

Catalina Holguín establece relaciones entre la película El origen de Christopher Nolan y La vida es sueño de Pedro Calderón de la Barca y el cuento "Lo que pasó en el puente de Owl Creek" de Ambrose Bierce.

2010/09/23

Por Catalina Holguín








¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.


Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño

Christopher Nolan, mismo director de Memento y la última de la saga de Batman, es reconocido por sus películas oscuras y de tramas enredadas. Su última película, El origen, encaja en esa definición general: es oscura, es complicada. El origen , film protagonizado por Leonardo DiCaprio, se trata de un grupo de personas que se especializa en meterse a la mente de otros para robarles secretos. La misión principal que debe resolver el grupo de espías mentales liderado por DiCaprio es meterse en la mente de un hombre muy poderoso, el Sr. Fisher, y plantarle una idea en lo más profundo de su subconsciente. ¿Y cómo lo hacen? Metiendo al Sr. Fisher a un sueño dentro de un sueño dentro de un sueño.
La trama de la película depende de recrear y de ayudarle al espectador a imaginar el abismo que existe entre el tiempo real y el tiempo mental interno: la sensación compartida por todos de que mientras en el mundo real un minuto es una fracción mínima de tiempo, en el mundo mental y de los sueños un minuto es una infinidad. ¿Acaso no se siente que pasa una vida entera en el diminuto instante que precede a un choque automovilístico? ¿No es increíble oír a los neuro-psicólogos decir que un sueño no dura más que un segundo?
Hay un cuento de Ambrose Bierce, escritor norteamericano nacido en el siglo XIX, que ejemplifica justamente la distancia entre el tiempo real y el tiempo mental. “Lo que pasó en el puente de Owl Creek”, publicado en 1890 (en inglés ; en español ), cuenta la historia de Payton Farquhar, un espía de los confederados que es ahorcado por miembros del ejército federalista en un puente. La historia es interesante porque rompe radicalmente el tiempo interior del tiempo real. Me explico. El episodio del ahorcamiento no toma, en tiempo real, más que una fracción de segundo, que es el tiempo que se toma el cuerpo para caer, el tiempo que tarda el cuello en romperse contra el nudo de la soga, el espacio de conciencia y de vida que le resta a Farquhar antes de que su vida termine. Pero el tiempo interno es otro: es un tiempo dilatado y casi infinito durante el cual la mente de Farquhar recrea su escape y su retorno al hogar. En la película de Nolan pasa algo similar, solo que llevado al extremo más delirante: cada segundo de tiempo real equivale a horas en el tiempo del sueño.
El origen es también como una caja mágica en la que los personajes sueñan que están soñando que están soñando que están soñando. Como esas muñecas rusas de madera que tienen otra y otra muñeca más pequeña en su interior, la película tiene tantísimos niveles o capas de realidad. El director juega a propósito con la mente del espectador, añade niveles de complejidad a la trama, utiliza imágenes que desafían convenciones básicas (la gravedad, por ejemplo), y recrea en espacios físicos y geográficos las complejidades de la mente. Así, la realidad se vuelve un horizonte lejano, imposible de distinguir del sueño mismo, y la mente un universo lleno de trampas. ¿Qué es real y qué es sueño? ¿Dónde se traza la línea entre vida y muerte, ilusión y realidad objetiva, cordura y locura?

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