RevistaArcadia.com

En busca del audiolibro perdido, parte II

Catalina Holguín continúa compartiendo sus experiencias como usuaria de audiolibros.

2010/07/15

Por Catalina Holguín




Ya era demasiado tarde cuando descubrí que el audiolibro gratuito de Anna Karenina que había bajado estaba incompleto. Llamé a mi tía, aficionada de los libros sonoros, a ver si tenía de casualidad este título. No, pero me recomendó por lo menos diez títulos más de novelas y libros periodísticos en inglés que descarga en Audible.

“¿Audible?”

“Sí, es como el Amazon pero de audiolibros”, dijo. Me explicó que funciona por pagos mensuales. Con el pago se redime en un libro mensual que se descarga directamente al computador registrado del usuario. El registro asegura que el usuario no pueda prestar su cuenta a otras personas.

Continué preguntando hasta que di con una amiga que tenía una cuenta de Audible y no había reclamado aún su libro del mes. Alma bendita accedió a descargar Anna Karenina y de paso aprovechar para oírlo ella también. El registro de seguridad no fue problema: descargué el libro, lo pasé a mi ipod, y de ahí con un programa pirata que se llama CopyPod lo subí a mi computador. De paso piratié todos los libros que ella había comprado anteriormente.

Esta versión de Anna Karenina la narra un tipo de acento inglés llamado David Horovitch. Dura 38 horas y 20 minutos (hasta ahora he oído 14 horas. Más que todo en el carro y entre trancones|). La voz de Horovitch es versátil y reproduce los diálogos con increíbles entonaciones que acentúan las emociones de los personajes.

La experiencia de oír a Tolstoy (nunca antes lo había leído) confirmó lo que había leído en un análisis del género de la novela de Jane Smiley, una fantástica escritora norteamericana que ganó un Pulitzer en 1992. En su estimación, el narrador de la novela es un compañero cercano, una voz íntima y constante que debe, antes que nada, agradar al lector. La definición de Smiley puede parecer demasiado simple y hasta obvia, pero es poderosa y precisa en un audiolibro

“¡Frederick Davidson es lo peor! Uno definitivamente no quiere pasar tantas horas con él hablándole al oído”, me contó mi tía, horrorizada por este lector. Su comentario, de nuevo aparentemente sencillo, reveló la verdad en la intuición de Smiley: el lector interpreta la voz del narrador, y una mala voz puede arruinar la experiencia del libro. El audiolibro entonces magnifica la experiencia de la narración y puede sacar lo mejor de un buen narrador y lo peor de uno mediocre.

Tolstoy es un narrador magistral. Horovitch ayuda, claramente, y hace placentera la experiencia de oír la voz de Tolstoy, esa voz que pacientemente construye el carácter de cada personaje a partir de sus emociones, de los gestos de sus rostros y de sus ojos, de los pensamientos que suscitan distintas experiencias y situaciones. En la voz de Horovitch se trasmite la pasión de Anna Karenina, la tensión con su esposo, y el creciente enfriamiento de su relación con su amante. A la vez, por medio de detalladas y sencillas descripciones del campo, la voz de Horovitch transmite vívidamente la vida campesina rusa y la relación de los campesinos con su patrón, Constantin Lieven, mi personaje favorito sin lugar a dudas (será mi alma neocampesina, supongo). De la misma manera, los momentos más dramáticos (como la conversación entre Dolly y su hermana Kitty sobre los motivos de la depresión de la última) se convierten, con la voz de Horovitch, en pasajes de verdad desgarradores. Tanto, que por un momento creí necesario orillar el carro y para secarme las lágrimas.

Creo que lo más interesante del audiolibro es que es una prueba inclemente de la calidad literaria de una narración. Como la luz del dentista que revela hasta la más remota impureza, la voz del lector, de un buen lector, evidencia diálogos planos, narradores afectados y descripciones postizas. Quizás no se aprenda mucho de ortografía y se pierda uno la dicha de subrayar una frase o un pasaje, pero creo que con el audiolibro se puede entrenar el oído y eso ya es una gran ganancia (aunque también es ganancia no tener que someterse a las vulgaridades de los programas matutinos radiales o a las garroteras y/o arrogancias de Julito, Felix y Albertico).

Comentarios: llena.cerebro.leer@gmail.com

Algunos comentarios de los lectores

Catalina,

Siempre la leo y le reenvío algunos someros comentarios (que tal vez la aburran o simplemente ignore o se le pasen de largo y por eso no los responde). En esta ocasión, el asunto de los "audiolibros" me pareció tedioso y faltó de ritmo y de "trama". A veces, me atrevo a sugerir, hay que salir de los "lugares comunes", de la crítica "demasiado evidente". Prefiero (y extraño) sus crónicas de otros tiempos, de otros meses (con menos cotidianidad "suya" de por medio y más interpretación y proyección de sus lecturas).

Espero sepa apreciar mi atrevido mensaje,

cordial

Gabriela





Catalina

Hoy leí "en busca del audiolibro perdido, parte II" y me encanto tu relato, especialmente el sentimiento que trasmites cuando quisiste detener tu auto para secar las lágrimas, después leí "Una buena compañía" y quedé con una ganas de leer increíbles. No sabía de tu existencia en Arcadia, generalmente leo sobre cine o música pero ahora te leeré sin falta. Al salir de la oficina me iré muy motivado a la Luis Angel Arango para pedir prestado nuevamente "Me llamo Rojo" de Orhan Pamuk, aún lo he terminado, soy muy desjuiciado.



Gracias por escribir así, nunca pares.



Carlos Alberto



Catalina,

Creo que definitivamente la voz del "locutor" es lo fundamental. He escuchado pro ejemplo, grandes voces del teatro francés leyendo a Camus o a Stendhal y es un gran trabajo. Eso sí, si de exploración y éxtasis, allí está la voz de Artaud para ponernos a temblar...http://www.youtube.com/watch?v=F7-ZLqMThro&feature=related



Si de audiolibro de Artaud se trata: http://www.youtube.com/watch?v=eJSnZ2r0vK0&feature=related



Alberto Bejarano







Catalina

Quizas le puede interesar>
itpc://www.idemployee.id.tue.nl/c.bartneck/podcast/zen/rss.xml
por cierto, NO SOLO EXISTE ITUNES o mac o windows
http://projects.gnome.org/rhythmbox/
exitos con su blog

Daniel Rafael Miranda-Esquivel





Te invito a leer mi blog de poesía: http://camilamendezburgos.blogspot.com
Un saludo muy cordial,

Camila Méndez Burgos


¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.