• Carolina Cárdenas nació en Bogotá en 1903. Se educó en Inglaterra con sus abuelos y volvió al país alrededor de 1926. La sociedad de la época quedó fascinada con su belleza y estilo.
    Carolina Cárdenas nació en Bogotá en 1903. Se educó en Inglaterra con sus abuelos y volvió al país alrededor de 1926. La sociedad de la época quedó fascinada con su belleza y estilo.
  • La fecha de nacimiento de Ximénez sigue siendo un enigma. A lo largo de toda su vida la alteró para ocultar el hecho de que sus padres, Rafael Jiménez Triana y María Antonia García Ortiz, personalidades del Partido Conservador, lo concibieron antes de haberse casado.
    La fecha de nacimiento de Ximénez sigue siendo un enigma. A lo largo de toda su vida la alteró para ocultar el hecho de que sus padres, Rafael Jiménez Triana y María Antonia García Ortiz, personalidades del Partido Conservador, lo concibieron antes de haberse casado.
  • Los artistas e intelectuales de la época también sucumbieron ante Carolina. Sergio Trujillo Magnenat la fotografió y pintó múltiples veces. Elisa Mújica la convirtió en protagonista de su novela "Los dos tiempos", y Francisco Antonio Cano le hizo dos retratos de gran formato. En la imagen, el retrato que le hizo en 1930.
    Los artistas e intelectuales de la época también sucumbieron ante Carolina. Sergio Trujillo Magnenat la fotografió y pintó múltiples veces. Elisa Mújica la convirtió en protagonista de su novela "Los dos tiempos", y Francisco Antonio Cano le hizo dos retratos de gran formato. En la imagen, el retrato que le hizo en 1930.
  • Famosa representación de Ximénez por el caricaturista Lisandro Serrano.
    Famosa representación de Ximénez por el caricaturista Lisandro Serrano.
  • Carolina Cárdenas y Sergio Trujillo experimentaron con la fotografía y la llevaron más allá del retrato clásico. Además, asumieron la cerámica como un arte. En la imagen, Sergio posa para la cámara de Carolina.
    Carolina Cárdenas y Sergio Trujillo experimentaron con la fotografía y la llevaron más allá del retrato clásico. Además, asumieron la cerámica como un arte. En la imagen, Sergio posa para la cámara de Carolina.
  •  Ximénez y sus hermanos. Elvira, Rafael, Isabel y José Joaquín.
    Ximénez y sus hermanos. Elvira, Rafael, Isabel y José Joaquín.
  • Aunque su estilo era muy diferente, Carolina Cárdenas fue cercana a los miembros del movimiento Bachué. En la imagen, arriba, Josefina Albarracín y su esposo, el español Ramón Barba; abajo, Hena Rodríguez y Carolina.
    Aunque su estilo era muy diferente, Carolina Cárdenas fue cercana a los miembros del movimiento Bachué. En la imagen, arriba, Josefina Albarracín y su esposo, el español Ramón Barba; abajo, Hena Rodríguez y Carolina.
  • José Joaquín Ximénez en viaje de trabajo por Estados Unidos. Lo acompañan Bradley Kelly, Lee Falk (caricaturista, creador de El Fantasma y Mandrake) y Joseph V Connoly.
    José Joaquín Ximénez en viaje de trabajo por Estados Unidos. Lo acompañan Bradley Kelly, Lee Falk (caricaturista, creador de El Fantasma y Mandrake) y Joseph V Connoly.
  •  A Cárdenas se le considera, además, la primera artista abstracta colombiana. En los años treinta hizo piezas de pequeño formato, cercanas al estilo de Piet Mondrian.
    A Cárdenas se le considera, además, la primera artista abstracta colombiana. En los años treinta hizo piezas de pequeño formato, cercanas al estilo de Piet Mondrian.
  • Una muestra del espíritu libertario de Ximénez, en algún río colombiano.
    Una muestra del espíritu libertario de Ximénez, en algún río colombiano.
  • La artista Hena Rodríguez, a la izquierda, tuvo, al parecer, una relación sentimental con Carolina. Gracias a una beca, Hena viajó a España en 1934. Rodríquez esperaba que Carolina se le uniera dos años después. Pero ese viaje jamás se dio: el primero de abril del 36, Carolina murió a causa de una meningitis.
    La artista Hena Rodríguez, a la izquierda, tuvo, al parecer, una relación sentimental con Carolina. Gracias a una beca, Hena viajó a España en 1934. Rodríquez esperaba que Carolina se le uniera dos años después. Pero ese viaje jamás se dio: el primero de abril del 36, Carolina murió a causa de una meningitis.
  • Septimazo con José Joaquín Jiménez y su hermano Rafael.
    Septimazo con José Joaquín Jiménez y su hermano Rafael.
  • La casa de los padres de Carolina aún está en pie. Se encuentra ubicada en la calle 60 con carrera séptima, en el Parque de los Hippies. Durante muchos años funcionó en ese inmueble la Esquina del Tango. Carolina vivió allí al menos durante diez años. En este retrato que le hizo Sergio Trujillo se ven al fondo las montañas de lo que hoy es Chapinero Alto.
    La casa de los padres de Carolina aún está en pie. Se encuentra ubicada en la calle 60 con carrera séptima, en el Parque de los Hippies. Durante muchos años funcionó en ese inmueble la Esquina del Tango. Carolina vivió allí al menos durante diez años. En este retrato que le hizo Sergio Trujillo se ven al fondo las montañas de lo que hoy es Chapinero Alto.
  •  Uno de los muchos documentos de Ximénez con fecha de nacimiento alterada.
    Uno de los muchos documentos de Ximénez con fecha de nacimiento alterada.
  • Carolina se casó con el médico Jaime Jaramillo Arango. Este matrimonio tan sólo duró ocho días. Nadie supo el motivo de la ruptura; lo cierto es que Monseñor Rosendo Pardo, tras escuchar a la artista en confesión, le permitió dejar a Jaramillo. En la imagen, un busto del prestigioso doctor, obra de Ramón Barba.
    Carolina se casó con el médico Jaime Jaramillo Arango. Este matrimonio tan sólo duró ocho días. Nadie supo el motivo de la ruptura; lo cierto es que Monseñor Rosendo Pardo, tras escuchar a la artista en confesión, le permitió dejar a Jaramillo. En la imagen, un busto del prestigioso doctor, obra de Ramón Barba.
  •   Carné de identidad de Ximénez, de nuevo con datos cambiados. Fabular las realidades fue una constante en la vida del periodista, en palabras de Ospina “un novelista atrapado en la piel de un reportero”.
    Carné de identidad de Ximénez, de nuevo con datos cambiados. Fabular las realidades fue una constante en la vida del periodista, en palabras de Ospina “un novelista atrapado en la piel de un reportero”.
  • La mayor prueba del amor que Sergio Trujillo sintió por Carolina es el ejemplar de Toi et moi (el famoso libro de poemas de Géraldy) que hizo a mano para ella. La pieza ahora reposa en la Colección de Libros Raros y Curiosos del Banco de la República.
    La mayor prueba del amor que Sergio Trujillo sintió por Carolina es el ejemplar de Toi et moi (el famoso libro de poemas de Géraldy) que hizo a mano para ella. La pieza ahora reposa en la Colección de Libros Raros y Curiosos del Banco de la República.
  • El Rascamuelas, uno de los falsos criminales con los que Ximénez mantuvo en vilo a Bogotá entera. La policía organizó una redada para atrapar a este delincuente que sólo existía en su imaginación.
    El Rascamuelas, uno de los falsos criminales con los que Ximénez mantuvo en vilo a Bogotá entera. La policía organizó una redada para atrapar a este delincuente que sólo existía en su imaginación.
  • Carolina está enterrada en el mausoleo de los Jaramillo Arango en el Cementerio Central. Extrañamente, su tumba es la única del panteón que no tiene placa.
    Carolina está enterrada en el mausoleo de los Jaramillo Arango en el Cementerio Central. Extrañamente, su tumba es la única del panteón que no tiene placa.
  • La fosa donde se halla el cuerpo de Ximénez, quien falleció el 6 de febrero de 1946 por una pulmonía contraída en ejercicio de su profesión, cuando cubría el caso de un taxi que se había despeñado por el Salto de Tequendama.
    La fosa donde se halla el cuerpo de Ximénez, quien falleció el 6 de febrero de 1946 por una pulmonía contraída en ejercicio de su profesión, cuando cubría el caso de un taxi que se había despeñado por el Salto de Tequendama.

| 2016/03/18

Una artista olvidada y un periodista mitómano, retratos de la Bogotá antes del Bogotazo

por César Rojas Ángel

2016/03/18

Por César Rojas Ángel

Tú, que deliras

Esta es la historia de Miss Decó, de Carolina Cárdenas. La noveló Andrés Arias luego de consultar cuanto sobreviviente humano y documental encontró. Habló con Sergio Trujillo Dávila y Julián Barba Albarracín, descendientes de artistas contemporáneos y amigos de Cárdenas: Sergio Trujillo Magnenat, Ramón Barba y Josefina Albarracín.

La historia, que se narra desde la perspectiva de un amigo íntimo de Carolina Cárdenas, avanza por las calles de una Bogotá que al bogotano promedio hoy le puede parecer intrigante.

“Recuerdo, eso sí, que mientras me dejaba guiar por ese Chapinero que Sergio conocía tan bien y que para mí era tan extraño, tan insulso, tan silvestre, tan –digámoslo así– tan no ciudad, como todo lo que hay de Teusaquillo para allá y que cada vez es más grande (y cuyas calles y andenes siempre relaciono primero con Carolina Cárdenas y, vea usted, después con Raquel Amaya, así, en ese orden), se me vino a la mente, quién sabe por qué, a lo mejor porque lo miré y lo vi desencajado, no llorando, pero sí vuelto nada, cómo me había hecho amigo yo de él, de ese hombre que en últimas nada tenía que ver conmigo y que ni siquiera casaba con mis otros compinches, si es que había o hay otros”.

 Carolina Cárdenas se crio con sus abuelos en Inglaterra y según los cálculos de Arias regresó a Bogotá hacia 1926. Su personalidad, su belleza, su espíritu y apariencia vanguardista llamaron la atención de la sociedad capitalina. Experimentó con la cerámica, con la fotografía y el dibujo. Pasaron muchos años antes de que la historia del arte nacional le reconociera a Cárdenas su papel como pionera del art decó en el país y su incidencia en los inicios del arte moderno.

Sus amigos, esos que Arias reconstruye con maestría (Barba, Albarracín y Hena Rodríguez), hicieron parte del movimiento Bachué. Ese grupo que reivindicó el valor tradicional, ancestral, natural, o indigenista, si se quiere, del arte colombiano. Pero también estaba Sergio Trujillo y la misma Cárdenas que se inclinaban más por el art decó, más europeo, más anglosajón.

De modo que Tú, que deliras, no es solo la biografía novelada de una artista relegada, sino además la reconstrucción de un momento histórico del país. Hay en esas páginas las licencias propias de una ficción (porque de alguna forma tenía Arias que llenar los vacíos del olvido), pero en esencia está ahí un reflejo del arte, de la sociedad bogotana, de la idiosincrasia de una Bogotá conservadora.

Al margen de las historias, los diálogos, los modismos y los traumas, Arias acompaña el libro con retratos de Cárdenas.

El día que el autor se sentó a hablar del libro y la artista (en el altillo de la librería Casa Tomada, a finales de febrero), confesó que una parte de él se había enamorado de Carolina Cárdenas. No hacía falta que lo dijera, Tú, que deliras lo deja en evidencia.

Ximénez

Este es otro personaje enigmático. Aunque en principio ha sido recordado como un periodista, José Joaquín Jiménez quería ser poeta. Llegó al mundo informativo por accidente, como la mayoría de sus trabajos anteriores. En resumen, más que lo uno o lo otro, se podría decir que Jiménez era un aventurero, o al menos así lo refleja Andrés Ospina en Ximénez.

Al protagonista de esta historia le tocó mentir desde niño. Él y su hermano mayor nacieron antes de que sus padres decidieron casarse. Sobra decir que no había tal cosa como unión libre o la concepción del matrimonio como un asunto secundario en la Bogotá de 1911. Así que Rafael Jiménez y María Antonia García podían amarse, pero si Dios no sellaba su vínculo, estaban condenados, ellos y su descendencia, a la discriminación terrenal.

Ximénez es la historia de un hombre demasiado inquieto como para soportar la modorra de una sociedad demasiado reaccionaria. Ese mundo conservador, sumado al contexto particular de su familia, determinan una vida llena de inestabilidad e incertidumbre. José Joaquín Jiménez carga con el peso de no tener un lugar en el mundo y no tener a quién preguntarle por qué.

Los episodios que construye Ospina son cortos, concretos, no les faltan detalles, pero tampoco abusan de estos. Hay en cada uno una sensación de rapidez, de movimiento. En conjunto, la historia de este periodista que quería ser escritor se construye a punta de ocurrencias, y en esos detalles hay un encanto que divierte. Otros dirán que se trata de una historia triste, por la soledad, por las circunstancias, por el abandono, pero no puede ser triste lo que transcurre con gracia.

José Joaquín Jiménez también fue habitante de esa ciudad en la que vivió Carolina Cárdenas y el autor de Ximénez hace su propio esfuerzo por reconstruirla.

“Descendió del tren, por la estación de la Sabana. No disponía de los centavos necesarios para la cancelación del boleto del tranvía. Caminar con el espíritu tan extenuado hasta los brazos de su madre le habría parecido un martirio.

Le quedaba el recurso, siempre disponible, de abordar un Gran Tax, que habría de ser cargado a los suyos.

Al golpear fue Rafael –armado de un cigarrillo, como emblema de su entrada al universo adulto– quien le abrió.

-Hermano… Estoy algo corto. ¿Podrías pagar el taxi?”.