| 2015/10/30

El librero extranjero

por Felipe Botero

2015/10/30

Por Felipe Botero

Se podría decir que el Centro Cultural Gabriel García Márquez del Fondo de Cultura Económica es la primera librería extranjera de gran escala que se ha establecido en el país. La afirmación resulta difícil, pues varios extranjeros han encontrado su hogar en Colombia al abrir una, como la desaparecida librería del señor Buchholz, la Librería Central de Lilly Bleier de Ungar o la mitológica librería del Sabio Catalán situada en Macondo. Sin embargo, estas, por más que hayan sido fundadas por hombres y mujeres venidos de otros países a buscar su hogar en Colombia, rápidamente se enraizaron en nuestra tierra y su devenir las ha hecho tan colombianas como cualquiera fundada por un colombiano.

 

Ese no es el mismo caso del Centro Cultural Gabriel García Márquez. Aunque es de las librerías más grandes de Colombia, es una sede más de las múltiples que tiene el Fondo de Cultura Económica en diversas ciudades del mundo. Ciudad de México, en donde se encuentra su casa matriz, Buenos Aires (la primera filial fuera de México, abierta en 1945), Santiago de Chile, Lima, Caracas, Guatemala, Quito y Madrid son otras de las ciudades donde el FCE ha llevado sus estantes. Como también ha abierto sus puertas en Brasil y Estados Unidos, su imperio no se limita al mundo hispanohablante únicamente. En total son treinta y siete librerías – 26 en México y 11 en el exterior – las que tiene en su haber esta atípica institución pública que distribuye libros tanto de su propia editorial como de otras editoriales.

 

La historia del Fondo de Cultura Económica es tan fascinante como extraño su nombre para una editorial que se especializa en Ciencias Humanas y Literatura. En 1934, un intelectual mexicano llamado Daniel Cosío Villegas (que también estuvo detrás de la creación de la Casa España en México y del recibimiento de los exiliados españoles por parte del gobierno de Lázaro Cárdenas después de la Guerra Civil Española) convenció al gobierno de su país que financiara una institución que tradujera y difundiera textos académicos relativos a la economía en español, ya que la mayoría de los textos de esa carrera se encontraban únicamente en inglés. En congruencia con ello se llamó a esa institución el Fondo de Cultura Económica.

 

Sin embargo, el acogimiento a esta iniciativa entre el público estudiantil fue tal que el estado mexicano decidió ampliar su apoyo y difundir a través de la institución libros de todo tipo, empezando por Sociología y ampliándose rápidamente a todas las demás ramas de las Ciencias Humanas. Luego también fijarían su atención en la literatura. Daniel Cosío Villegas aceptó la propuesta del Estado con una sola condición: que ningún gobierno tuviera injerencia en la decisión de qué se publicaba y qué no se publicaba en la editorial, cortando de raíz la posibilidad que la institución se convirtiera en un instrumento de censura, de la que él mismo había sido víctima en su juventud.

 

A lo largo de sus más de 80 años, el Fondo de Cultura siguió creciendo como institución al abrir más sucursales en México y el extranjero, además de adquirir empresas  tanto de empapelamiento como de encuadernación para encargarse de la producción de sus libros. De igual modo, se ha erigido como guardián del patrimonio editorial mexicano al abrir una sección dentro de la institución denominada Archivos, en la que se conservan los manuscritos y demás materiales bibliográficos de autores como Octavio Paz, Juan Rulfo y Carlos Pellicier.

 

En 2008, después de años de preparación, el Fondo de Cultura incursionó en Colombia al abrir el Centro Cultural Gabriel García Márquez en el barrio La Candelaria. En realidad, el Fondo de Cultura Económica ya había abierto una oficina en Colombia desde 1975 y, de hecho, los libros de su editorial ya se podían encontrar en el país desde la década de los cuarenta. Pero no fue sino hasta el 2008 que construyó el inmenso complejo cultural de más de 9.500 metros cuadrados bajo la dirección del maestro Rogelio Salmona, en la que sería la última obra que el gran arquitecto colombiano haría en vida. De esos 9.500 metros cuadrados, 1.200 son ocupados por la librería y adicionalmente cuenta con un café, una sala de exposiciones y dos auditorios, en los que se programan, según la página de la librería, “más de trescientas cincuenta actividades culturales gratuitas al año”.

 

Para enfatizar su carácter extranjero y multicultural, el principal librero del Centro Cultural Gabriel García Márquez es el ecuatoriano Marco González, que lleva 15 años trabajando entre libros, dos de los cuales los ha pasado acá en Colombia ocupándose de la librería del Fondo de Cultura. 

Dirección: Calle 11 No. 5 – 60                                       

Teléfono: (571) 283 2200