'La Gata Varela' nació el 9 de mayo de 1952.

“Fui obligada a cantar tango, y con gusto acepté”

Adriana Varela, la mayor exponente del tango argentino en la actualidad, se presentará el 3 de diciembre en el Teatro Mayor Julio Mario Santodomingo. Hablamos con ella sobre su carrera, Gardel, la política argentina y el fútbol.

2016/11/28

Por Santiago Serna Duque

“La prueba decisiva para cualquier intérprete de tango es que asuma el repertorio clásico como si lo estrenara y algunas piezas especialmente traducen el acierto o desacierto del empeño. Hay que oír y ver a la Varela cantando Muñeca brava o incluso Volver, después de haberlas oído como nana y casi responso de toda una vida, para saber que estás en presencia de la magia de la continuación y la renovación, del encuentro entre lo patrimonial y su modificación” dice el cronista Manuel Vázquez, sobre Adriana ‘La gata’ Varela, principal representante del tango argentino en el mundo, quien a fuerza de rebeldía y talento ha violado los estatutos de un género puramente varonil. El tango para Varela ha sido el filón de inspiración tanto en lo musical como en lo político. ‘La Gata’, fiel a su escencia frontal, habló sobre la genialidad de Gardel, la xenofobia de Macri y la vigencia del tango.

¿Cómo llega una fonoaudióloga a ser la mayor exponente del tango mundial?

Mi vida se rige por pulsiones: la pulsión de ser fonoaudióloga o de dedicarme a la neurología como rehabilitación. Un hilo conductor que me llevó, por ejemplo, a decidirme, ¿por qué tenía que tratar a mis pacientes desde el síntoma y no desde la causa?, algo confuso por supuesto, que concluyó en el estudio del psicoanálisis y la lingüística. Pero yo siempre busqué lo que está debajo de la alfombra, y bueno, después empezó la música a otro nivel. Tenía en mi casa una profesora de piano, también tocaba la guitarra y cantaba a Serrat, Silvio Rodríguez, Charly García, Fito (...), entre todo esto que te digo, aparece el tango como una suerte de obligación. El ‘polaco’ Goyeneche me obliga de alguna forma a cantar tango, y con gusto acepté.

Pero el hilo conductor del que te hablaba era una búsqueda de la identidad, siempre preguntándome: de dónde viene el síntoma del paciente o del megalómano argentino, eso me hizo investigar que significaba el tango para nuestro pueblo, y luego cantarlo y transmitirlo.

¿Descubrió al ‘polaco’ Goyeneche o él la descubrió a usted?

Yo tenía una película alquilada que se llamaba Sur, dirigida por Fernando Solanas -ganador por esa obra a mejor director en el Festival de Cannes de 1988-, en ella actuaba el ‘polaco’ y cuando lo vi me sorprendió profundamente por su actitud transgresora, el tipo era de carácter pero jamás un déspota. Tiempo después yo estaba cantando en un ‘bolichito‘, cuando no era conocida ni mucho menos y el me vio, le gustó lo que hacía sobre el escenario y me cogió como su ahijada artística. Osea, el ‘polaco’ estaba buscando a alguien a quien darle la posta -como decimos en Argentina- y vos fijate que me la dio a mí. Primero fue muy pesado porque él se murió en el 94 y yo estaba muy triste, me sentía realmente sola, pero ahora es un orgullo.

Argentina es un país de ídolos y devotos, entre ellos: kirchneristas, maradonianos, peronistas, gardelianos, ¿es una seguidora de este último?

Yo no me defino como una gardeliana. Me defino más bien como una respetuosa y buscadora de los ancestros y Gardel es uno de ellos. Pero digamos que yo al tango lo entendí y lo comprendí por Roberto Goyeneche en vida, posteriormente entendí a Carlos Gardel. Siempre hay un principio que es más actual y después vas para atrás en un sentido arqueológico. A Gardel lo descubrí muy grande, cuando iba en un taxi por la avenida 9 de julio y de pronto sonó una de sus canciones. Inmediatamente me sorprendió, especialmente por sus letras, por la composición.

¿Es verdad que Gardel cambiaba las sílabas para mejorar su capacidad vocal?

No, el modificaba la erre para no trabar su lengua y que le saliera mejor la voz, más plena. El tipo también hacía eso para que su tono se diferenciara del resto de cantantes y fuera imposible de imitar. Un visionario. Alguna vez Joan Manuel Serrat, de quien soy muy amiga, lo hizo y le pareció una idea extraordinaria.

Su mamá escuchaba a Edith Piaf, su hermano a Led Zeppelin, ¿cómo inciden esas variantes musicales en su tango?

Mirá yo soy de los Beatles, de Zeppelin, de Prince -no puedo creer que no esté, eso me pone a llorar-, soy de Bowie, de Spinetta, en fin de un montón, soy de todos ellos. Ese rock que no se subía al establishment, que no se subía al mercado de los años ochenta era lo mío. Escuchaba esos ídolos vanguardistas, pero cuando se pasaron al negocio por la guita, ahí quedé huérfana de vanguardias musicales y en ese momento empecé a buscar al tango. De nuevo a buscar esa identidad. Lo prohibido, la libertad, eso que está debajo de la alfombra nutren tanto al tango, como al rock. En su caso el libertinaje de Piaf y su actitud desobediente incidió también en mi música, ¿no?

¿Por qué el tango ha sido adoptado en países como Colombia?

"Lo único que queda con pasión es el tango", dijo un filósofo francés del que no recuerdo su nombre, pero era un capo. Yo creo que atraviesa fronteras porque rítmicamente es taxativo y se diferencia de todas las influencias folclóricas latinoamericanas. Por otro lado, propone en la danza un encuentro corporal que raya con lo sexual. Además, los que saben componer sus letras pueden lograr con este género alta poesía.

Otra cosa fundamental es su marginalidad, porque una vez que la gente siente que el tango viene de las orillas, de los puertos de los barrios, esta gente que no se avergüenza de pertenecer a esa periferia, se hermana con el tango. Aunque no te engañes, en los medios masivos argentinos no suena el tango ¡olvídate!, pero a mi, que soy la más conocida, o la más exitosa entre comillas, que se yo, me hacen permanentemente notas. Eso habla de que aún está vivo.

¿Con qué viene a Colombia?

Llego con mi último trabajo titulado Adriana Varela y piano. Se hizo en Punta del Este, Uruguay, en un lugar donde grabó Ivan Lins o Scott Henderson, gente grosa. Es un trabajo muy intimista, pero muy fuerte. Fundamentalmente es un disco que no tiene retoques, que como salió, salió. 

Usted es una artista comprometida y ‘políticamente incorrecta’, ¿cuál es su postura política?

Yo soy kirchnerista. En este momento soy de oposición, una ciudadana preocupada con la situación actual del país, y no soy la única, lo oficialistas también lo están. Desde hace muchos años, la prensa argentina sabe cuáles son mis posturas y no tengo ningún reparo en esconderlo, hago notas con cualquier medio independiente de sus filiaciones políticas. No tengo problema con nadie.

Aunque me gustaría decirte que en su momento a la presidenta Cristina Fernández la criticaron, no solo por el hecho de ser mujer, también la juzgaron por ser alguien brillante que se enfrentó con el poder real, y no estoy hablando del poder político. Acá, corazón, los políticos no son quienes mandan. Otros presidentes hacían lo que les pedían los medios más poderosos y los monopolios empresariales. Esta mujer no cedió y pulseó en sus años de gobierno con ellos.

¿Qué piensa del gobierno de Macri?

No voté por el actual gobierno, el cual es muy improvisado, absolutamente antipopular, es un gobierno xenófobo que permanentemente acosa a los colombianos, paraguayos, bolivianos... que viven en Argentina. Eso me entristece profundamente, porque, tanto Néstor como Cristina, abrieron sus brazos a la patria grande -igual que Perón-, y esta persecución xenófoba de Macri es síntoma de una involución absurda.

Mauricio Macri será mal presidente, pero era un gran dirigente de fútbol. En Argentina es conocida por sus pensamientos políticos, por su voz y por su devoción a Independiente…

¡Qué divinos que son los colombianos, cómo saben de fútbol! Mirá, mi mamá es socia número uno del Club Atlético Independiente, el otro día le hicieron un homenaje en el estadio y estaba chocha de la vida. Es muy importante porque el club es de la ciudad donde nací: Avellaneda. Es una historia muy pintoresca, pues en mi familia, cada unos es hincha de diferentes equipos: papá y hermano de Racing, nuestro eterno rival; y mi hijo es de Boca a rabiar, como el padre, y como Mauricio Macrí (risas).

Nota: Las entradas están disponibles aquí.

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