Club de música en radio, Nueva Orleans, años veinte

Una breve introducción al arte sonoro

El arte sonoro, una forma de arte contemporáneo que experimenta con diferentes tipos de sonidos, es un género poco explorado en Colombia. Jorge Gómez A. y Amaryllis Quintero quieren impulsarlo a través de su programa ‘Oír es ver’ en la emisora de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

2016/07/27

Por Matilde Acevedo

Poca gente da importancia al hecho de que no tenemos párpados en los oídos, de que estamos constantemente oyendo así no lo queramos. Se trata de algo que pasa desapercibido, por cuenta del poco protagonismo que suelen tener nuestros oídos.

Una hipótesis para explicar este fenómeno es que el sonido, al igual que la lectura, necesita de la imaginación. Así lo explica el profesor y artista sonoro Jorge Gómez. Este colombo-venezolano aterrizó hace un año en Colombia junto con su esposa, Amaryllis Quintero, con una misión bastante compleja: inculcar en el público nacional una cultura perteneciente a las corrientes del arte contemporáneo: el arte sonoro.

Este tipo de arte se manifiesta, más que todo, en la radio. De hecho, se llama Radioarte, y es una de las tipologías del arte sonoro. El resto son: poesía sonora, escultura sonora, paisaje sonoro, instalación sonora “y un largo etcétera”, dice Gómez. El radioarte se separa totalmente de la radio como se la concibe hoy. Es una serie de organizaciones –que en la radio es el equivalente a composiciones musicales– que se presentan a un público sin la intención de “vender productos, modas o el uso de un lenguaje banal. Hablar de información o de un hecho es el uso funcional de la radio, la estandarización que se ha hecho. Radioarte, entonces, no solamente es la intervención del espacio electrónico de la radio difusión, sino la mezcla de sonidos: sonidos del cuerpo, sonidos industriales, sonidos creados por la propia digitalización, sonidos musicales, etc. La labor de un radioasta es trabajar con el ruido, con el paisaje sonoro. Y lo que diferencia el campo musical con el campo del arte sonoro es el llamado proceso, que es muy importante”. Eso es radioarte.

Aquí valdría la pena hacer una distinción entre oír y escuchar. Oír, según el profesor, es un aspecto biológico. Escuchar es un aspecto psicológico, filosófico. El ejercicio de escuchar arte sonoro necesita del blanqueamiento de la mente para así otorgarle un cheque firmado sin suma a la imaginación. Según Jorge, se trata de “invadir la psique del público con su propio consentimiento”.

Una de las cosas más interesantes del arte sonoro, tal vez, es que no es tan reciente como parece. Es arte contemporáneo, pero se viene desarrollando desde hace cien años. Dice Gómez que “la definición de radioarte es la intervención del espacio electrónico de la radio difusión con la materia artística de la radio que es el sonido. Eso viene de los futuristas, de las primeras vanguardias del siglo veinte. No solamente el futurismo sino el expresionismo, el dadaísmo, la escuela Bauhaus –entre otros– determinaron que había algo que se podía trabajar más allá de los informativos, de venta de ideologías o de formateo de las conciencias de la población. Es decir, se podía hacer arte en la radio, que no es lo mismo que un género artístico en la radio como la ópera o la música”.

El ruido en el radioarte adquiere otra definición, diferente a nuestro lenguaje. Es un sonido no codificado ni aceptado culturalmente. Sin embargo, los radioastas logran transformarlo en algo más. Porque dentro de esos ruidos se pueden encontrar estudios antropológicos y sociológicos. Como dice Gómez, que estudió con Murray Schaffer –el padre del concepto de paisaje sonoro y ecología acústica–: “la ecología acústica integra todas las artes y todas las ciencias. Se han diluido todas las artes y áreas del conocimiento. Un artista sonoro con verdadero conocimiento puede trabajar desde la antropología, la sociología y el sonido. Porque cada sociedad tiene una particularidad con su sonido; el de los vendedores en la calle; el sonido de los oficios; de las regiones. Y ¿qué genera todo esto? La cartografía sonora de todo un país. Porque la memoria no es solamente visual, es sonora.”

Es difícil apreciar este arte, pues, según Amaryllis, “no nos educan para escuchar”. Nos educan para ver, para jugar videojuegos, para saber cómo saltar de canción en canción cuando vamos por la calle (zapping musical). Pero si “se desvincula de las oscuras alas de la represión. No solo culturalmente, sino comercialmente también, cuando se da un espacio para escuchar en la radio o en un museo, o en una instalación sonora”, dice Gómez, se puede desarrollar esta visionaria –y futurista– manifestación artística.

Podrá escuchar el programa de radioarte, Oír es ver, de Jorge Gómez A. y Amaryllis Quintero en la emisora de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, 106.9, el sábado 29 de julio a las 5pm y el domingo 30 de julio a la 1 pm. La grabación a continuación es una pequeña muestra de lo que es el radioarte. Hecha por Gómez y Quintero, se titula Sonidos embalados en el tiempo y son "sonidos de un espacio poético que fué habitado y ahora hablan por sí mismos sin testigos humanos". 

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