Brian Wilson en el piano y Al Jardine en la guitarra. Crédito: Beat Eglin / www.presstime.ch.

Brian Wilson, nostalgia californiana en vivo

Para celebrar los 50 años de 'Pet Sounds' (1966), el mítico álbum de los Beach Boys, Brian Wilson tocó los temas del que se considera el mejor álbum pop de la historia en el festival Baloise Session, en Suiza. El evento va del 21 de octubre al 8 de noviembre.

2016/11/03

Por Natalia Ruiz Giraldo

El auditorio del Event Halle de la Feria de Basilea, en donde se lleva a cabo el festival, está lleno a reventar. El público, unas 1.000 personas, está acomodado en 200 mesas alumbradas con velas mientras acogedoras luces fucsia bañan el escenario.

La banda, conformada por diez músicos, entre ellos Al Jardine y Blondie Chaplin de los Beach Boys, junto con prácticamente el doble de instrumentos, además de un pequeño lemur despelucado en peluche que abraza uno de los micrófonos, ocupan todo el escenario. Brian Wilson aparece vestido de camisa y pantalón negros que contrastan con un par de tenis blancos. Se hace acompañar hasta el piano; camina balanceándose ligeramente de un lado a otro, mientras el público lo aplaude.

“Gracias por estar aquí, espero disfruten el concierto’, dice Wilson con entusiasmo, aunque con tinte de formalidad. La noche comienza con una sorpresa: toda la primera parte consistirá en interpretar los grandes éxitos que dieron a conocer a los Beach Boys antes de 1965. Con las primeros acordes de California Girls, la atmósfera de la Event Halle, que se asemeja más a la de un congreso de ejecutivos, se transforma. La sonrisa es instantánea, casi se siente el sol de la costa oeste y la mente va en busca de cuantas imágenes tenga de playa, surf y diversión, vividas en carne propia en la década de los sesentas o para los más jóvenes vistas en el cine o en la televisión.

Wilson se dirige al público cada tanto con una cauta emoción en la voz que no refleja en su cara prácticamente inexpresiva. Sentado al piano Wilson parece absorto, navegando entre las melodías y letras que tanto ama.

La sensación de melancolía va en crescendo cuando interpreta Pet Sounds. Quizá por los recuerdos que le trae, como él mismo lo confirmó en entrevista con Arcadia, hace unos días desde su casa en Beverly Hills.

“¿Sabe? Me devuelve en el tiempo, me recuerda de cuando tenía 23 años y lo que sentía mientras estaba en el estudio. Estar allí, escuchar lo que estaba produciendo me encantaba”, dice animado y juvenil, con una sonrisa que se alcanza a percibir por el auricular.

Su obra cumbre es el resultado de un trabajo minucioso, arriesgado, extenuante, bajo la batuta de un genio eufórico, debatiéndose entre la adicción a las drogas y la enfermedad mental, que fue dando forma al disco una canción a la vez y que sólo se sentía satisfecho hasta que lograra realizar exactamente lo que buscaba. “Yo podia oír (la idea que tenía en mente) en mi cabeza. Como un plano… Sólo hasta cuando lo escuché a través de los parlantes pude oír el resultado tal y como lo esperaba.”

El resultado de esa visión se puede oír con la misma precisión que en la grabación, en este séptimo día de festival. La banda lleva años tocando junta, la única manera de recrear el sonido exigente de Pet Sounds y guiada por Brian Wilson sin olvidar su excelente director musical Paul Von Mertens.

La atmósfera del auditorio se inunda de nostalgia al ritmo de canciones que transportan las almas románticas acogiéndolas en un burbuja de fantasía. Sensación que se acrecienta cuando Brian Wilson interpreta Don’t Talk en una lucha por alcanzar las notas agudas. Entonces no parece la voz de un hombre de 74 años sino la de un niño en un acto de extrema ternura, atacando cada verso palabra a palabra. Lo que para aquellos que decidieron marcharse a mitad de concierto puede ser un genio en declive, para otros fue percibir su alma explayada en escena.

Las dificultades de Wilson son paleadas por un sorprendente y justo Matt Jardine, hijo de Al Jardine, quien engalana los solos agudos más desafiantes de los arreglos como en I Wasn’t Made For These Times. A él se suman la fuerza de las armonías vocales que suenan a la perfección y son la firme estructura de cada tema. Se necesitaría ser muy meticuloso para hallar un defecto a esta interpretación que guarda fidelidad al álbum.

Los temas instrumentales en vivo son un verdadero gozo y concebidos con una filigrana que hoy es perla rara. Eso explica por qué Brian Wilson no escucha ni la radio ni la música que se produce en esta época: “No me gusta como suena”, afirma. “Tengo que escuchar música de los sesentas y setentas. Es la mejor que se ha hecho. A la de hoy le falta armonía y la armonía es mi elemento favorito, la base armónica que puede ser tan hermosa…angelical.”

Como hipnotizados por esas armonías elegantes de temas como Let’s Go Away For a While, entre el público algunos cierran los ojos, dejándose transportar por esos sonidos que evocan cielos estrellados, noches de verano e inocencia, detenidos en el tiempo. Uno de los momentos cumbre de la presentación llegó con God Only Knows, el primer tema que Wilson y su letrista Tony Asher compusieron para Pet Sounds.

El concierto se prolongó por más de dos horas, Wilson salió del escenario una sola vez justo antes del encore. A su regreso, parecía recargado de energía y de viva voz preguntó: “¿están aquí para sentir malas o buenas vibraciones?”, para así introducir Good Vibrations. Luego, al ritmo de Surfin’ USA el público se puso de pie, bailando, con las palmas arriba, la fiesta no parecía tener fin.

Ese ambiente es el preámbulo de lo que tiene en mente Brian Wilson. Una vez termine la gira, a la que sumó 30 nuevas fechas en 2017, se enfocará en su proximo proyecto. Y aunque no ha escrito ni una sola canción en cuatro años, sabe qué quiere: “tengo muchos deseos de escribir temas de rock and roll”, comenta, mientras se oyen ladrar a lo lejos unos de sus muchos perros. “La idea que tengo es que va a ser del corte de Buddy Holly, Bill Havy y Little Richard. Va a ser una locura de rock and roll”, anuncia casi cantando esas tres últimas palabras como todo un rockero en devenir.

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.