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Betty Garcés: "está creciendo el interés del público colombiano por la música clásica y por la ópera"

La soprano lírica nacida en Buenaventura estuvo en la TEDx Bogotá 2015. Arcadia habló con ella para conocer detalles de su vida profesional y de sus próximos proyectos. Planea traer a Colombia una ópera multimedia inédita.

2015/12/23

Por Natalia Puerta

“Cierren los ojos y por un momento sientan una brisa cálida que los acaricia y que mece las palmeras a su alrededor. Sientan el aroma a sal del mar, el sonido de las olas y el reflejo de la luz de la tarde. Escuchen llorar a una bebé negrita que no puede dormir y la canción de cuna que le canta su mamá”.

Con estas palabras, Betty Garcés inició su charla en la más reciente edición de TEDx Bogotá que tuvo lugar el pasado lunes 14 de diciembre en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán.

En esta oportunidad, TEDx Bogotá presentó 10 charlas que tuvieron como eje conductor la idea de la libertad. Las instrucciones de Betty Garcés anunciaron una interpretación de la canción de cuna Nana, del español Xavier Montsalvatge, que invitó a los más de 1700 asistentes que estaban en el teatro a viajar con ella de retorno al lugar en donde su vida empezó hace 33 años.

“Dormiti mi nengre,

dormiti nengrito.

Caimito y merengue,

merengue y caimito.

[…]

y mat la pugga

y epanta moquito

pa que dorma bien

mi nengre bonito.”

La  infancia de Garcés en Buenaventura estuvo rodeada de música, de currulaos, chirimías y, sobre todo, de salsa, que era la música que más les gustaba escuchar a sus padres. Sin embargo, su niñez también estuvo rodeada de momentos tristes. Le costaba mucho relacionarse con los demás  y sentía que había algo en ella que no encajaba. Así que se refugió en el San Alejo de su casa para jugar sola, cultivando una nostalgia que fue creciendo con el paso del tiempo.

Al morir su abuela, la tristeza de Betty se hizo tan intensa que de repente se le salió del cuerpo en forma de canción. Cantó sacando de adentro lo que no pudo expresar con palabras por mucho tiempo, cantó y cantó hasta que se sintió aliviada. Esta fue la primera vez que la música liberó a Betty Garcés.

Su segunda liberación sucedió varios años después cuando, ya una adolescente, se fue a vivir a Cali con su hermana mayor para terminar sus estudios de secundaria. 

En Cali se presentó al conservatorio de música con la intención de aprender a tocar la guitarra que sus padres le habían regalado por los días del San Alejo en Buenaventura. Sin embargo, durante la audición le dieron tantos nervios que no pudo tocar los acordes de guitarra que había preparado y terminó cantando a cappella.

Fue así que Betty Garcés fue admitida en el programa de canto del conservatorio Antonio María Valencia y comenzó sus estudios con la maestra Ivonne Giraldo quien de inmediato encontró en ella un talento excepcional, “un diamante negro”.

Sus maestros Ivonne y Francisco Vergara la motivaron a soñar en grande para continuar sus estudios de canto en el exterior, consiguiendo los fondos para que viajara a Alemania a realizar una audición en la Escuela Superior de Música de Colonia. Meses después, Betty Garcés fue admitida en Alemania, se mudó a Colonia y este año completa 8 años de estudiar en este país. Esta vez la música le mostró a Betty Garcés que nada está decidido y que ella podía ser la autora de su propio destino.

Betty Garcés celebró su cumpleaños el pasado lunes en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán contando su historia a los asistentes de la TEDx Bogotá 2015. Fundió su relato con la interpretación de tres obras, que acompañó Alejandro Roca en el piano y que pusieron al auditorio de pie.

La cantante se graduó con honores como Maestra en Artes de la Escuela Superior de Música de la ciudad de Colonia, con especialización en ópera y Lied (canción alemana). Desde entonces no ha dejado de viajar, de participar en concursos y de recibir invitaciones para realizar conciertos e interpretar decenas de personajes del repertorio operático en renombrados montajes del mundo, principalmente en Alemania y Colombia.  

En el 2012 realizó su primera gira por Colombia, “Sí es posible” con el apoyo del Ministerio de Cultura y acompañada por el pianista Alejandro Roca. En esta gira, Betty Garcés compartió con los colombianos los frutos de su trabajo en Alemania y recaudó fondos para fundaciones sin ánimo de lucro que se dedican a promocionar la música en la vida de niños y jóvenes del país.

Los Colombianos pudimos ver a Betty Garcés  nuevamente en el 2014 en el papel de Liú en el montaje de Turandot de la Ópera de Colombia, en la Novena Sinfonía de Beethoven junto a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela  y en dos montajes junto a la orquesta Sinfónica Nacional y la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

“Mi vida en acuarela” fue el nombre de la gira internacional que Betty Garcés realizó este año en Viena, Londres, Argel, Washington, Nueva York, Bogotá y Cali. Para este proyecto, la cantante creó una gira que la representara en todas las formas posibles. Con el nombre hizo un homenaje a las acuarelas que pintaba su madre y al proceso que ha vivido para convertirse en una cantante lírica.

Para Betty Garcés, todos los sucesos de su vida han sido trazos, a veces miedosos, a veces temblorosos, pero que al final hacen parte de una pintura hermosa.  El repertorio lo montó eligiendo las obras que de  alguna manera constituyen “la banda sonora de su vida” y en la ruta buscó el camino de regreso a Cali para cantar en el Teatro Municipal que la vio crecer.

¿Qué nuevos sueños se abren en su vida profesional después de esta gira?

Quedan muchos sueños y planes. Una vez uno empieza a soñar en grande, se rompen todas las cadenas. Sueño con ser mejor, con ofrecerle más al público, con tener una conexión más profunda con la música que interpreto.

Estoy terminando mi segunda especialización en Hannover y este año estaré presentando algunos conciertos. En el 2017 seguiré con el tema de audiciones en Alemania, Estados Unidos, Inglaterra y Francia. La idea es tocar muchas puertas para poder llegar cada vez un poquito más lejos.

Hay escenarios que no son los más grandes ni por donde han pasado los más grandes cantantes, pero son escenarios donde se produce una conexión muy especial con un público que muestra un enorme respeto por lo que uno hace. Como por ejemplo el de Argelia, en donde estuvimos este año. Sueño con seguir llegando a muchos escenarios, grandes y pequeños, en muchas partes del mundo, compartir todo el amor que ha sido depositado en mí y abrazar con la música a las personas que disfrutan de ella.

¿Algún proyecto en Colombia durante el 2016?

Estaré en junio en el Teatro Colón de Bogotá presentando una obra de un compositor que se llama Victor Gama. La obra se llama 3000 ríos y la estrenaremos en Portugal en abril más o menos.

Es una ópera multimedia y está inspirada en los ríos y en las historias de las zonas rurales de Colombia. Es un proyecto muy especial que se ha robado mi corazón y donde además pasa algo muy interesante, los instrumentos que se interpretan en la obra son instrumentos imaginados y construidos a mano por el compositor.

¿Cómo ve la ópera en Colombia actualmente?

Desde que he tenido la oportunidad de regresar al país,  me  he maravillado con lo que está ocurriendo en el país en cuanto a ópera, la música clásica y la cultura en general. Sobre todo en Bogotá, que es donde más tengo la oportunidad de estar, veo que hay un despertar que se está intensificando cada vez más.

Está creciendo el interés del público colombiano por la música clásica y por la ópera. Los teatros están abriendo cada vez más espacios para que el público pueda conocer el género, pero también para que nuestros cantantes colombianos tengan la oportunidad de incursionar.

No en todas partes se ve que personas que acaban de terminar sus estudios tengan la oportunidad de presentarse en un teatro reconocido de gran aforo. Esto hay que decirlo y hay que valorarlo. Veo un semillero muy grande de artistas talentosos que cada vez va creciendo. Algo lindo es que cada generación de cantantes colombianos está cada vez mejor preparada y cuando los jóvenes salen a tocar puertas en el exterior ya tienen una experiencia mucho mas grande que la que otros tuvimos. He tenido la oportunidad de compartir con algunos jóvenes cantantes y ver que están cargados de fuerza y de pasión. Es maravilloso escucharlos y poder decirles que tienen todo para llegar lejos y poner en alto el nombre del país.

Yo me alegro mucho de ver al Teatro Colón y al Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo presentando óperas de altísimo nivel  y abriendo puertas para que los colombianos podamos también hacer parte de estos elencos e impulsar nuestra cultura de ópera. Obviamente también hay que destacar el trabajo de la Ópera de Colombia, que fue la que comenzó a hacer ópera en el  país y que ha seguido siempre con su legado.  

¿Cuál es el compositor que le llega al alma?

Richard Strauss y Erik Korngold, un compositor alemán que compuso mucha música para cine y que tiene una forma muy particular y muy dulce de componer. Siento una conexión muy especial con él por la manera cómo se expresa. También amo a Puccini con todo mi ser y a sus personajes como Liú (Turandot), Mimi (La Bohème) y Tosca, aunque aún no he interpretado a Tosca, pero a lo mejor esta oportunidad vendrá en unos años. Son personajes que me llegan al corazón y que además están compuestos para mi tipo de voz. Entonces, al cantar siento libertad total.

¿Cuál es la ópera que nunca se cansa de escuchar?

Nunca me canso de escuchar “La Bohème” y  “Suor Angelica” de Puccini y  “Aida” y “La Fuerza del Destino” de Giuseppe Verdi. Esas 4 operas están atadas a mí y espero en algunos años no solo escucharlas sino también interpretarlas. Son muy exigentes, requieren  de mucho trabajo y mucha preparación pero confío en que ya vendrán para mí.

¿Qué mensaje le gustaría darle a los jóvenes artistas colombianos?

Les digo que crean en lo que aman hacer, que no se detengan, que sueñen, que luchen. En estas carreras hay que hacer muchos sacrificios y uno se pregunta constantemente si valió la pena, pero esta pregunta se va respondiendo en el camino,  y yo que ya voy a mitad de camino sé que sí. Hay que prepararse para escuchar muchos “no”, pero estos son una prueba de fortaleza que al final alimentan la pasión. Podemos estar en un entorno con muchas dificultades pero cuando hacemos las cosas con pasión y dedicación, se abren puertas y es posible alcanzar nuestros sueños.

 

 

 

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