Charlyn "Chan" Marshall, mejor conocida como Cat Power, nació en Atlanta, en 1972.

La grandeza de Cat Power

Lucas Guingue reseña The Greatest, uno de los discos de Cat Power.

2010/03/15

Por Lucas Guingue

Las canciones de Chan Marshall alias Cat Power siempre están listas para viajar con el equipaje más básico: solamente su voz y una guitarra. Es en esa simpleza donde está su poder, y es allí donde se puede oír su mayor grandeza. Su figura de “mujer folky” se construyó sobre la lógica de “menos es más”. La suya es una voz entre áspera y dulce, que canta canciones escritas por una mujer de verdad, cuyas historias hacen laberintos de palabras y sonidos en armonía; a veces sola con la guitarra, con el piano, con alguna percusión y finalmente con un grupo entero que acompaña sus delirios melancólicos. Así es The Greatest, su sexto álbum como Cat Power, que se abre espacio entre los buenos discos de 2006.

Su nombre completo es Charlyn Marie Marshall y nació en 1972 en el Estado de Georgia, en Estados Unidos. Empezó a cantar como Cat Power a mediados de los noventa, y su proyecto se desarrolló de forma amplia desde Nueva York de la mano del sello Matador (Pavement, Matmos, Yo la tengo, John Spencer Blues Explosion, Boards of Canada), un ícono de la música independiente en su país. En su carrera de más de diez años sobresale The Covers Record (2000), donde popularizó su estilo crudo y sombrío con covers de Dylan, Lou Reed y Oasis, entre otros, además de algunas canciones de folk tradicional. Su sonido se depuró en “You Are Free” (2003), bajo la producción de Stuart Sykes, y luego lo subrayó con sonido e imágenes en “Speaking for Trees” (2004), un DVD que combina la cinematografía de Mark Borthwick y ejecuciones especiales de su música.

Pasados los días de Guthrie y Dylan, el estilo folk como música de sólo un cantante y su guitarra se hizo un icono de la identidad musical de los Estados Unidos. Su génesis atravesó el siglo XX cambiando su significado a través de las variaciones que han agregado distintos artistas con el paso de las décadas. El folk ha pasado de ser un vehículo de la memoria oral campesina, a ser la insignia del “cantante de calle” en la gran ciudad. Artistas como Beck, Elliot Smith y Cat Power le han agregado una actitud contemporánea, ruda y recia, con frecuentes toques de un drama hardcore, que ha forjado un nuevo folk urbano, misterioso, dulce y oscuro.

The Greatest explora lados no típicos en la discografía de Cat Power, como haciendo un homenaje a los pioneros y evocando un semi western musical dislocado en las profundidades invisibles de su país. La grabación, a cargo de Stuart Sikes, se hizo en los Ardent Studios, un lugar clásico de la ciudad de Memphis, donde se conformó un grupo con músicos notables de la escena soul de la ciudad en los setentas. La Memphis Rythm Band construye un nuevo disco de Cat Power con batería, bajo y guitarras eléctricas, piano, órgano, coristas y arreglos para cuerdas e instrumentos de viento.

Doce canciones de paso lento y grueso, todas escritas por la misma Marshall, que parece buscar su propia definición de purismo americano. Muchas parten de bases o riffs de piano o guitarra y crecen con arreglos de amplia instrumentación. Sólo en canciones como “Hate”, “The Moon” y “Love and Communication”, se ve ese estilo crudo y contemporáneo de otros discos. Una esencia country es evocada de forma evidente en canciones como “Islands”, y luego la atmósfera se transforma y enamora. Aparecen caras diversas de la voz de Marshall, con cambios sutiles de canción a canción, que terminan dejando un discurso diverso con rasgos libres, cálidos y momentos “clásicos”.

The Greatest no es un disco de grandes éxitos y tampoco un exceso vanidoso. Es un disco titulado con licencia irónica, pues lleva el nombre de una balada dolorosa, en la que un personaje derrotado recuerda sin nostalgia un tiempo de aspiraciones de grandeza: “Once I wanted to be the greatest, no wind or water fall could stall me, and then came the rush of the flood, the stars at night turned deep to dust”. Entre su ruda melancolía y la belleza de la tristeza, Chan Marshall suena a una cantante sin inocencia, que deambula por los bares o por escenarios sumidos en el letargo. The Greatest es hermoso y rico en canciones memorables.

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