Catherine Russell nació en 1956

Catherine Russell: el eco de David Bowie

La jazzista neoyorquina, que se presentará en el Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre, nos revela anécdotas que rayan con lo absurdo: de niña escuchaba en vivo la trompeta de Louis Armstrong y de grande cantaba junto a The Thin White Duke. Hablamos con ella sobre su carrera musical, la radio de su madre y Donald Trump.

2016/09/08

Por Santiago Serna Duque

Su padre trabajó como director musical de Louis Armstrong. ¿Cuán importante fue la música del trompetista en su formación musical?

Fue muy importante porque su música estuvo desde muy pequeña en mi vida, los sonidos de la trompeta y su swing eran toda una experiencia. Simplemente pensaba que aquellas presentaciones orquestales sonaban como si la estuvieran pasando de maravilla. Además, me encantaba su composición musical. Su orquesta era increíble, tenía un sonido tan fresco que aún se siente moderno para mí. Esos elementos influenciaron lo que yo intento hacer con mi música.

Pasando de una leyenda a otra, ¿cómo es trabajar con David Bowie?

Yo llegué a trabajar con Bowie gracias a su bajista, Gail Ann Dorsey. Fue un sueño hecho realidad: cantar con el ídolo de la infancia. Él me permitió hacer todo lo que estaba a mi alcance, me preguntaba: "¿Puedes tocar el piano?, ¡vamos hazlo! ¿Qué te parece si tocas la guitarra en esta canción y la mandolina en esta otra? ¿Qué tal intentar con la percusión?". Me dejó expresarme completamente. Era muy generoso con sus músicos, todos componíamos una verdadera banda. Éramos un equipo.  

Hábleme del proceso de cambio entre ser la corista de Bowie a liderar su propia banda...

Son dos cosas totalmente diferentes, ¿sabes?. Estar cantando en la parte trasera del escenario es un trabajo de apoyo al líder, eres uno de sus soldados. Mientras que hacer tu propio show es algo muy diferente. Pero no fue realmente una transición, porque continúo trabajando como corista para otros artistas, además de tocar la guitarra. Siempre trabajaré como corista porque amo las armonías vocales y cómo estas profundizan la interpretación del artista principal.

¿Qué aprendió de Bowie en sus actuaciones en vivo?

Simplemente fui muy afortunada de compartir escenario con una leyenda del rock. Él era el mejor en lo que hacía. En el escenario era natural y no planificaba ninguna de sus reacciones. Sus shows eran un diálogo con el público y eso me gustaba porque te mantenías al tanto de la reacción de la audiencia. Era como alimentarse del vigor de los espectadores. Bowie vivía por su arte, amaba hacer feliz a los fanáticos a través de su música. Su intensidad y alegría eran contagiosas. Cada vez que terminábamos un espectáculo la energía desbordaba nuestros cuerpos. 

¿Para su desarrollo musical, qué tan importante fue escuchar la radio junto a su madre?

(Risas). Cuando era pequeña había un show radial mañanero que mi mamá sintonizaba llamado Make Believe Ballroom. Lo escuchábamos todos los días. En el programa el DJ ponía música de Dean Martin, Frank Sinatra, Tony Bennett, Ella Fitzgerald, Louis Armstrong y todos los cantantes populares de esa época. Yo crecí escuchando ese cancionero americano que definitivamente fue una gran influencia inconsciente para mí.

Y el calipso…

Es un género caribeño que siempre ha estado presente en mi vida. Crecí escuchando música calipso porque mi madre tocaba en una banda con muchos panameños que adoraban ese género. Además, mi padrino, que era panameño, era un ‘calipsomano’. Casualmente, esta mañana, estaba pensando en incorporar algo así en mi música. Voy a tener que intentar grabar algo con esas raíces latinas, porque me encantan sus aspectos rítmicos como su percusión.  

¿La inspira Nueva York?

Es un lugar vibrante con excelentes músicos. Disfruto y me entretiene su ritmo acelerado de vida. Probablemente su carácter y los aspectos divertidos de mis shows entran en juego un poco la personalidad de Nueva York.

¿Es el jazz el género principal para los músicos que quieren ser virtuosos?

Es muy importante enseñarles a los pequeños músicos las raíces del jazz, en especial el de Nueva Orleans. Los mejores músicos son aquellos que saben tocar jazz y música clásica. Es simple.

El jazz es ecléctico, se desarrolló a partir de tradiciones africanas, europeas y estadounidenses. ¿Es la música de todos?

El jazz reúne muchas culturas y esa es la razón de su relevancia. Atrae a personas de diferentes lugares en pro de un mismo género. Soy el ejemplo perfecto, pues crecí rodeada de múltiples etnias debido al jazz. No distingue el color de piel y el lenguaje. No importa de dónde vengas, el jazz tiene el poder de mantener a las personas unidas sin importar su credo o raza.

Como hija de un inmigrante panameño, ¿qué piensa del discurso xenófobo de Donald Trump?

Estoy muy molesta por eso. Toda esa energía negativa solo genera rencor y odio en nuestro pueblo. Es el mensaje equivocado en un mundo que ya tiene suficientes problemas. Hay muchas personas que quieren lo correcto para el país y este hombre puede arruinarlo, ¡y eso que estoy siendo dócil con mis palabras!

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