Parra nació en San Carlos, Chile.

Un siglo de Violeta Parra

Están por cumplirse los cien años del natalicio de la cantante, y su legado cobra mayor valor con el paso del tiempo. Desde Chile, expertos en el arte hablan del alcance e importancia de su obra, reconocida en todo el mundo.

2017/05/15

Por David Arboleda G.

Violeta Parra logró trascender fronteras con una originalidad artística fundamentada en su procedencia campesina y carácter popular. Hoy, en conjunto con los homenajes por el centenario de su nacimiento, la compositora de Gracias a la Vida continúa vigente en la voz de quienes la interpretan. Es un referente cultural latinoamericano y sus palabras son una de las expresiones más valiosas de su obra.

Nacida el 4 de octubre de 1917, la cantautora chilena nunca pasó desapercibida, andando con su guitarra en mano. En sus coplas se describe a una sociedad y sus ilusiones, trabajos, costumbres, estética y territorio, junto con la ausencia, el amor, el poder, la religión, la familia, la angustia, el destierro, el origen y la libertad, entre mucho más. Escuchar a Violeta Parra es hacer un recorrido desde Magallanes hasta el desierto, conociendo la identidad local de cada parte de Chile.

Una faceta latente de la artista es su aporte a la protesta social. En las letras de algunas canciones plasma el rechazo a las políticas capitalistas y la búsqueda de transformación social. Se le atribuye ser la precursora de La Nueva Canción Chilena, movimiento que se concreta después de su muerte y reúne a varios cantantes, entre ellos, dos de sus hijos.

En conversación con Paula Miranda, autora de los libros, La Poesía de Violeta Parra (2013), y Violeta Parra en el Wallmapu (2017), la investigadora dice: "el centro de ella está siempre en su palabra, el mensaje que quiere dejar, y es fácil entenderla a ella desde la poesía, es una palabra que está al centro de todo esto, desde la función social".

Miranda narra que la artista aprendió los distintos géneros musicales de su país "como la cueca, la tonada, el canto a los poetas, el canto a lo divino y el canto mapuche. Conoce que el canto en Chile está más asociado a la cultura andina". Además cuenta que Parra escribió 109 canciones, y compuso 15 temas.

"La fuerza de ella está en su obra", considera Miranda, al explicar cómo la artista irradiaba toda la cultura femenina que absorbió. "Hay una mezcla entre campesina, mapuche, andaluz, pero porque lo adquirió culturalmente son modelos. No es que sea solo potente por su personalidad sino porque ella al ser estudiosa, al asimilar, va a ser una gran captadora de sonidos, de tono, de personalidades", agrega.

"Entonces eso sobrevive de ella, y hay un impacto, pero posterior. En la trova cubana por ejemplo, Silvio Rodríguez la reconoce. Ella influye también en esos poetas de la música, como ella les decía, que están centrados en la palabra. Ahí está Chico Buarque y Mercedes Sosa, luego Fito Páez, y así a partir de los 70",  indica la escritora chilena.

Forma y creatividad

Parra se esforzó hasta sus últimos días por rescatar los valores del folclor de su país, viajando a diferentes regiones, donde se reunía con personajes locales y cantautores, que le permitieran recopilar información de la historia y las costumbres.  "Uno la puede leer desde las artes visuales, tomando en cuenta lo que podría ser el personaje, entendiendo que es una mujer con ciertas operaciones, etnográficas, antropológicas, de rescate, y de puesta en escena y performatividad, que de alguna manera crean un territorio, una identidad", señala Mauricio Bravo, académico de la Universidad de Chile, con formación en historia y teoría del arte.

Inmersa en la artesanía, la folclorista también es admirada por sus telares, con los que exaltó el trabajo manual. "Es el rescate de esas formas de hacer que han sido siempre castigadas, la formas artesanales, manuales, y la idea de otra forma de acceder a lo crítico, lo emocional, y lo afectivo", explica Bravo.

Para Javiera Soledad Quesney, artista visual enfocada en la técnica de microbordado, es de gran valor el legado que dejó Parra, por dar a conocer la labor artesanal incluso de otras personas.

"Ella representa al Chile profundo, al Chile campesino y está en los bordados grandes que tiene. En esa fantasía que ella tenía, había una conexión entre la naturaleza y lo divino", dice Quesney.

Violeta Parra forjó su trabajo en un periodo histórico reconocido por el proceso político de transformación, así como una búsqueda y reconocimiento de la identidad. Ella es inspiración para unos, y objeto de estudio para otros, pues su sello creativo quedó grabado en la música, la pintura, la escultura, el bordado, y la poesía.

Tumba de Violeta Parra.

En el Cementerio General de Santiago hay 170 patios, 112 galerías, y 50 pabellones. Es un lugar que alberga más de 2 millones de sepultados y entre ellos reposan los restos de aquellos detenidos y desaparecidos de una época que partió en dos la historia del país. Allí fue enterrado el cuerpo de la cantautora, en el patio 102. Murió un 5 de febrero de 1967.

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