El cantante de hip hop y líder comunitario Mocho, fue uno de los participantes de UnConvention Medellín. Foto: www.unconventionmedellin.com

¿Cómo estuvo UnConvention Medellín?

Andrés Gualdrón, nuestro blogger de música, hace un balance sobre UnConvention Medellín. ¿Qué tanto queda del diálogo de músicos y productores independientes? ¿Se puede reconstruir la economía de una nación a través de las industrias culturales? ¿Puede la música generar cambios sociales?

2010/06/10

Por Andrés Gualdrón

UnConvention Medellín fueron tres días en los que los distintos proyectos de emprendimiento y autogestión musicales y culturales de la capital de Antioquia conversaron de frente sobre su futuro. El proyecto, nacido originalmente en Salford, Gran Manchester, ha viajado ya alrededor de distintas partes del mundo y pretende promover una nueva visión sobre la industria musical, analizando sus transformaciones, los nuevos retos que exige la creación independiente y las estrategias que podrían permiten al arte ser un medio efectivo de cambio social. Construido a partir de foros, talleres, conciertos y labores de campo, UnConvention permitió a la ciudad de Manchester conversar con la ciudad de Medellín y saber qué puede aprender la segunda de la primera (teniendo en cuenta el florecimiento cultural que llevó a la ciudad inglesa a reconstruir su economía a través de las artes y las industrias creativas); también, visibilizar a la escena undeground de la ciudad con el encuentro en un mismo lugar de músicos, empresarios y periodistas.

Bajo el lema “Hagámoslo juntos” UnConvention propone la generación y el fortalecimiento de las alianzas espontáneas y creativas entre los distintos actores del gremio, los que empiezan y los que llevan ya un recorrido. Antepone la palabra música a la palabra industria y con su discurso fomenta el emprendimiento a través de las herramientas que todos tenemos hoy al alcance de nuestras manos y que permiten a los artistas la acción directa y total sobre los procesos creativos, de difusión y de empresa.

Quizás la mayor virtud de UnConvention, o lo que más podemos aprender en nuestro contexto de una iniciativa de este tipo, es que nos permite repensar el derecho mismo que tenemos de crear, esta vez sin necesidad de intermediarios, generando nuestros propios mecanismos y dejando de lado las prácticas menos afortunadas del establecimiento musical (en el que las roscas, las payolas, el arribismo y la ausencia total de comunicación con otras artes están a la órden del día). La invitación es a generar alianzas, no únicamente entre músicos sino entre medios alternativos, marcas emergentes y todas las personas dispuestas a echar una mano en un propósito tan loable como dar a conocer y difundir las músicas alternativas. Sin miramientos, sin esperar aprobación de un poder económico superior, generando entre todos un espacio real para la conformación de una escena.

El balance del evento es positivo. El aprendizaje pasa no solo por emplear la creatividad para componer y producir las obras. Hay que depositar el mismo viraje en las ideas a la hora de crear los espacios y los mecanismos a través de los cuales circula la música en nuestro contexto. Manos a la obra, interviniendo directamente, generando una conciencia entre los músicos sobre las relaciones de poder que existen en la música y la capacidad que tenemos de tomar las riendas y otorgarle al arte el espacio que merece en la sociedad.

Un grandioso ejemplo de ello lo dan las experiencias de las escuelas de HipHop en las comunas de Medellín. Dejemos que sea Mocho, cantante de Laberinto en las calles y líder comunitario, quien nos cuente de su labor y sus logros:

 

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