La cantante lírica Dawn Upshaw estará en el Festival de Música de Cartagena.

“Cuando busco entendimiento, canto a Bach”

Hace 18 años, algo extraordinario sucedió en Inglaterra: una sinfonía de un oscuro compositor polaco entró a la lista de los discos más vendidos, por encima de Sting y de U2. Dawn Upshaw fue la intérprete de un disco que conmovió al país entero. Ahora viene al Festival de Música de Cartagena. Arcadia la entrevistó.

2010/12/15

Por Jaime Andrés Monsalve

Cuando una grabación de música clásica logra ser incluido en las playlists de una emisora pop, se habla de milagro. Y cuando ese disco se transforma en best-seller sin llamarse Efecto Mozart o Pavarotti & Friends, el milagro se vuelve big bang. Pocos con la autoridad de la soprano Dawn Upshaw (Nashville, Tennessee, 1960) para explicar qué hizo posible que en 1992 su grabación de la Tercera Sinfonía o Sinfonía de las Canciones Tristes, del hasta entonces desconocido compositor contemporáneo polaco Henryk Górecki, superara el millón de copias y alcanzara el sexto puesto en el listado de ventas en Inglaterra. Junto con la London Sinfonietta, bajo la dirección de David Zinman, Upshaw cantó los tres perturbadores poemas que componen la obra: un lamento de la Virgen María, una inscripción en la celda de un campo de concentración y el clamor de una madre que busca a su hijo.

 

Dawn Upshaw es una de las cantantes líricas más relevantes de los últimos 25 años, protagonista de más de 50 grabaciones y galardonada no solo con varios Grammy sino con el premio de la Fundación MacArthur, mejor conocido como “el premio de los genios”. A diferencia de otras colegas, se ha decantado por repertorios limítrofes en el tiempo: la música antigua, el Barroco y el Clasicismo, saltando hasta la música del siglo XX, la vanguardia y la ópera contemporánea. Upshaw estará presente en la quinta edición del Festival Internacional de Música de Cartagena en enero próximo, y habló con Arcadia de su trabajo en la música, evocando además la memoria de Górecki, fallecido el pasado 12 de noviembre.

 

¿Cómo recuerda el fenómeno de ventas que constituyó la Tercera Sinfonía de Górecki en versión suya?

 

Fue una verdadera sorpresa. No sé si hubo un secreto detrás de ese fenómeno, más allá de que la pieza habla con honestidad: es muy profunda, aunque a la vez es muy sencilla y apela directamente al corazón. Es una obra tan expresiva que todos pueden conectarse con ella. Hoy la veo como una pieza extraordinaria que tocó a mucha gente.

 

El autor, Henryk Górecki, acaba de fallecer. ¿Cómo recuerda su trabajo conjunto?

 

Nos vimos sólo un par de veces, en 1991, en las sesiones de grabación. Su inglés no era muy bueno y mi polaco tampoco, así que no hablamos mucho. Pero lo que no me dijo en palabras, me lo dijo sentado al piano, tocando y cantando la obra entre dientes. Creo que aprendí más de sus murmullos que de cualquier conversación que hayamos tenido.

 

¿Siente esa sinfonía como un antes y un después de su carrera?

 

Prefiero encontrar ese punto en mis comienzos, cuando estaba en el Programa de Jóvenes Artistas de la Metropolitan Opera House de Nueva York, en donde pude combinar a la vez las posibilidades del recital y la música de cámara. No defino mi carrera en términos de llegar a cantar en ciertas ciudades o en ciertos escenarios, sino a través de las relaciones y colaboraciones que he efectuado en los últimos años.

 

Muchos compositores han compuesto piezas comisionadas exclusivamente para usted. ¿Qué tan diferente se hace asumir un repertorio pensado de esa manera?

 

Es emocionante trabajar con alguien que ha escrito algo para mí, porque significa partir de ceros. Recrear por primera vez una obra es como escribir sobre la piedra, y se debe respetar enormemente lo planeado por el compositor. No significa que no haga lo mismo con Mozart: siempre hay que respetar lo que el compositor escribió. Pero en este caso lo tengo al lado, hablándome y explicándome lo que quiere, y eso es un privilegio.

 

Uno de esos compositores es el argentino Osvaldo Golijov, para muchos el “niño mimado” de la crítica actual. ¿Se siente responsable de su éxito?

 

Creo que ha sido un crecimiento mutuo. Nos hemos aportado mucho el uno al otro. Uno de los más grandes regalos que me ha dado la vida fue su ciclo de canciones Ayre, pues me llevó a un mundo vocal que en lo expresivo me era desconocido. En esa obra hay canto mediterráneo, suramericano, árabe, y me obligué a acercarme a cada una de esas tradiciones. Hay canciones en ese ciclo que suenan brutales o enfurecidas, porque así lo determinaban en particular algunos de esos estilos.

 

Usted ha participado en proyectos del polémico director de escena Peter Sellars. ¿Cuál considera que ha sido su aporte, más allá de vestir de Armani a sus cantantes?

 

Lo conozco hace apenas dos años, pero hemos trabajado en cinco o seis proyectos. Amo sus ideas y su manera de transmitir en escena. Peter es muy generoso e increíblemente compasivo, soy muy afortunada en colaborar con él. Actualmente trabajo en su montaje de Fragmentos de Kafka, ópera de Gyorgy Kurtag, y debo decir que mi personaje se la pasa lavando y fregando platos, algo nada glamouroso.¿Cuál es su relación con Stephen Prutsman, director musical del Festival de Cartagena?

Nos conocimos como estudiantes en 1983. Hace unos 15 años restablecimos contacto a raíz de una grabación del Kronos Quartet en la que yo cantaba y él hacía arreglos. Desde eso nos volvimos buenos amigos. Es uno de los músicos más dotados que conozco. Él escribió para mí el ciclo Piano Lessons, basado en la poesía de Billy Collins, luego de que yo le pidiera nuevo repertorio para mis recitales junto al pianista Emmanuel Ax. Golijov no pudo aceptar ese encargo, y Stephen nos salvó en el último minuto.?

 

Viene por primera vez a Colombia para cantar piezas de Bach en el Festival Internacional de Música de Cartagena. ¿Qué expectativas tiene

Cuando estoy buscando entendimiento y compasión a través de la música, busco a Bach, pues es curativo y reconfortante. Estoy muy animada con la idea de cantar ese repertorio en Cartagena. Todos mis colegas me han hablado de la hermosa audiencia y de lo bella que es la ciudad. Espero tener tiempo para disfrutarla.

 

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