Melero nació el 12 de enero de 1958. Foto vía YouTube.

Daniel Melero: "La música es de todos"

El reconocido y prolífico músico argentino, conocido por su trabajo con Soda Stereo, estuvo en Colombia invitado por Circulart, en Medellín. Hablamos con él sobre la tecnología, la composición y la evolución de los sellos musicales.

2016/11/16

Por JOSÉ E. PLATA

Por más de tres décadas, el nombre de Daniel Melero ha sido una constante referencia dentro de la música argentina en asuntos del rock, pop y electrónica y hasta propuestas experimentales. Su trayectoria de artista y productor le ha permitido estar vigente en tres generaciones de artistas que lo ven como inspiración o amigo. El nombre de Melero ha aparecido como productor o como agradecimiento en más de 300 discos de artistas como Babasónicos, Juana Molina, Leandro Fresco, Estupendo, Dj. Dr. Trincado, Juana La Loca, Los Brujos, Yuliano Acri, Abducidos y Victoria Mil. 

Si se piensa en él como un artista electrónico, la etiqueta puede ser inferior a él. Creció justamente en los setenta en Buenos Aires; momento en el cual agrupaciones como Manal, Almendra, Vox Dei o Serú Giran vivían el espíritu del rock y vivían las limitaciones propias de una nación que tuvo un golpe militar en 1976.

En los ochenta, formó parte de la agrupación Los Encargados, cuya base sonora era el sonido tecnopop y con la cual alcanzó a grabar tres discos (dos de ellos permanecen inéditos). Pero también se lanzó a ser difusor de lo marginal. A través de un sello llamado Catálogo Incierto dio a conocer proyectos de la movida underground porteña como Mimilocos, Uno x Uno, Todos tus Muertos, La Algodonera o Los Corrosivos.

Fue esta década el inicio de la relación musical que tuvo con el fallecido Gustavo Cerati y la banda Soda Stereo. A través de canciones, giras y participaciones en discos, Melero se convirtió en cómplice creativo de Cerati y viceversa. Discos como Canción Animal, Dynamo o Colores Santos (presentado en conjunto con Cerati), tuvieron una impronta “meleresca” imposible de negar.

En los noventa, su historia musical lo hizo creador de discos que han ido madurando y que permanecen referencias atemporales. Prueba de ello son álbumes con nombres como Cámara, Travesti, Rocío, Operación Escuchar, Piano o Tecno. En este milenio, pasó por discos como Vaquero, Por, Supernatural, Disritmia, Piano 2, Disco y el más reciente: Atlas. Además, tiene una producción virtual llamada Acuanauta.

Su relación con Colombia ha sido esquiva, pero no por ella deja atrás los recuerdos de aquel viaje con Soda Stereo que lo llevó a Bogotá, Cali y Medellín en los convulsionados años noventa. Luego volvió a Bogotá entre los artistas invitados a la segunda edición del Festival Centro 2011 y ahora regresó para estar en Bogotá y Medellín, del 11 al 13 de noviembre en Circulart, presentando su más reciente producción: Atlas.

Su agenda pudo ser apretada y además afectada por el clima propio del noviembre colombiano: lluvias y granizos eternos. Pero no se puede negar que acercarse a él es tener una posibilidad única de estar ante una de las personas que más puede conocer la música, pero también criticar lo que hay detrás de ella.

¿Cómo llegó a interesarse por la electrónica?

En realidad fui inducido por el rock. Diferencio mucho el rock del rocanrol. Cuando yo empecé a tocar, me pareció una respuesta hacerlo con máquinas. Me pareció una evolución natural del rock. Jamás he intentado inaugurar una tendencia o un género. En ese sentido, sigo pensando que soy un artista de rock. A veces hago discos con aparatos que la gente considera representativos de la música tecno. Para mí, un estudio de grabación es un instrumento tecnológico y se puede tener un grupo folclórico que está grabando allí, está haciendo tecno.

Yo siempre digo que alguien como Mercedes Sosa estaba cantando en una cima de una montaña, pero en realidad estaba dentro de una cámara digital. La música cuando es grabada, es tecnológica, es editada.

¿Cómo se vivía la movida subterránea de Buenos Aires?

Había lugares como el Café Einstein, Zero, Parakultural, Cemento y más. Los Encargados salíamos a tocar a una iglesia que todavía está en el centro de Buenos Aires y se hacía una olla popular. Luego con un amigo que tenía una van, nos íbamos en los sábados en la noche a tocar en otros lugares.

¿Cómo recuerda tener un sello de casetes llamado Catálogo Incierto?

Era como hacer tráfico de drogas. Se hacían citas para venderlos; se ponían en algunos shows y solo se conseguían en dos disquerías de la ciudad. Era casi como arrebatar la vía pública y tenía algo que era que no se hacían reediciones. Hoy hay varios de esos casetes en internet. En esa época yo no presumía estas posibilidades de la tecnología y aquí estamos.

Eran tirajes muy pequeños. Era una maniobra secreta, dinámica, como una logia. Tengo el orgullo de haber publicado una de las mejores bandas del under argentino de los ochenta: Los Corrosivos.

¿La relación con Gustavo Cerati y Soda Stereo, cómo la vivió?

Nos conocimos bastante chicos. Ellos querían que yo fuera parte de la banda. Estuve muy cerca de la banda desde sus inicios hasta otros procesos. A mí me parece que mis aportes y mi forma de ver la música fueron bien tomadas por ellos. Algunas ideas me pueden pertenecer, pero la música es de todos.

Jamás tuve disgustos con ellos; lo que me disgustaba eran las relaciones entre ellos.

En los noventa, tuvo una gran relación con bandas independientes argentinas a las cuales produjo o con la cuales colaboró. ¿Usted las buscaba o ellas llegaban a usted?

Son todos casos distintos. Hubo una gran diversidad de géneros y en esa diversidad no se sabía si lo hacían bien o mal, porque era una invención. A mí esas cosas me atrapan y no podía dejar de estar ahí.

En 1999 baja software de internet y produce un disco llamado Tecno y en el 2005 publica Acuanauta en una interfaz digital. ¿Cómo describe su relación artística con las redes y la tecnología?

Hay mucha música en este momento que está diseñada por la limitación de un software, pero no por la imaginación. A mi la tecnología me interesa, pero creo que debe ser disparadora de ideas. Me gusta que la tecnología no me haga hacer como con los celulares: estando mirando para abajo.

En la última década, además de sacar sus propios discos ha formado RED, un sello y plataforma de promoción de nuevos talentos. ¿Qué hay detrás de eso?

Con los músicos tengo una especial amistad. Muchos de ellos tocan en mi banda y la relación va más allá de eso, usan mis instrumentos y equipos, es una relación abierta y eso permite esto.

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