La banda de mpusica contemporanea Eighth blackbird.

Eighth blackbird: una experiencia sonora nunca antes escuchada en Colombia

La Sala de conciertos del Banco de la República presenta el 4 de marzo a este grupo de música contemporánea de Chicago. Con un repertorio experimental, la banda rompe los cánones de un típico concierto sinfónico.

2015/03/04

Por Juan Sebastian Barriga

Al ver una orquesta parada en un escenario con violines, tambores, vientos, una marimba y un piano es común pensar que van a tocar alguna pieza de música clásica. Tal vez alguna composición de Beethoven o Schubert, interpretada por  músicos muy formales que se sientan rígidamente a leer sus partituras. Eighth blackbird es una banda que rompe estos protocolos, relacionados con las presentaciones en una sala de música. Durante sus recitales esta banda experimenta, juega y explora distintas formas de crear sonidos. El sexteto no se limita a simplemente tocar sus instrumentos designados, sino que también los intercambian.

Eighth blackbird hace parte de la música contemporánea o de vanguardia. Para entender las características de este género, hay que pensar en lo que pasaba en el mundo del arte y la cultura hace cien años. La convulsión social provocada por las guerras mundiales dio paso a nuevas formar de pensar el mundo, la realidad y el arte. Las nuevas ideas, gestadas por distintos grupos de pensadores y artistas, se conocieron como las vanguardias. Caracterizadas por su carácter desafiante y experimental y por romper  todas las reglas académicas y sociales, cada una generó una línea de pensamiento, un manifiesto y una metodología de creación.

Mauricio Peña, jefe de la Sección de Artes musicales del Banco de la República, sitúa la ruptura de la tradición clásica de la música en 1913 con el estreno de La consagración de la primavera, un concierto orquestal y de ballet del genial compositor ruso Ígor Stravinsky. A partir de allí, se empezaron a formar escuelas de música especializadas en distintas corrientes. Los músicos vanguardistas se caracterizaban por experimentar con los sonidos y las formas de entender la estructura musical y lo que debía expresar.

Ese carácter experimental es lo que propone Eighth blackbird. Uno de los métodos que usan se denomina extended technique (técnica extendida), que consiste en “tocar un instrumento de cualquier forma que no encaje en las maneras tradicionales”, como explica Yvonne Lam, violinista de la banda: “En el caso de mi instrumento puede ser tocando el puente del violín o meterlo dentro del piano”. La idea de este método es llevar la técnica musical al límite y experimentar para conseguir nuevos sonidos únicos que expresen lo que siente la orquesta durante la presentación.

Uno de los músicos pioneros de la experimentación musical fue el legendario John Cage. Filósofo, poeta y bailarín, introdujo en los años 50 el concepto de “música aleatoria”, que se hace con una alta dosis de improvisación sin seguir un esquema, forma o ritmo constante. Cage, además, hacía piezas creadas a partir de fórmulas matemáticas y su búsqueda por romper todos los cánones musicales lo llevó a componer en 1952 4’33: una obra maestra del arte conceptual que se puede encajar dentro del performance artístico. Durante la pieza una orquesta se sienta frente sus atriles y se mantiene en silencio durante cuatro minutos y treinta tres segundos mientras cambia  las páginas de las partituras.  

Durante sus presentaciones Eighth blackbird disfruta jugando y probando cosas distintas en el escenario. En algunas de las piezas que interpretan se cambian los instrumentos: el percusionista pasa el piano, la pianista al chelo y el del chelo al clarinete. También, en ciertas ocasiones,  todos tocan el piano al mismo tiempo o transforman el recital en un concierto solo de voces. La idea es romper las estructuras académicas y formales para jugar con los elementos que se tienen.

Otro de los métodos que utiliza la banda para impactar al público es usar objetos como tubos de plástico o aros de llantas para crear sonidos. Esto sigue la tradición de músicos como el alemán Karlheinz Stockhausen  quien buscaba resonancias nuevas a través de la experimentación con objetos muy distintos a los instrumentos. Por ejemplo, la obra Cuatro cuerdas y un helicóptero combina el sonido de un cuarteto con el de una hélice. En 1953 realizó una obra llamada Estudios electrónicos I y II, considerada la primera de música electrónica de la historia.

“Nosotros tocamos al límite de nuestras posibilidades. Podríamos tocar música muy segura, pero al exigirnos a ir más allá le damos una experiencia al público que no tendría en otro concierto” explica Doug Perkins, percusionista. “Tocar lo mismo una y otra vez no nos interesa. Lo que hacemos es descubrir, experimentar y no temer a fallar”, complementa Yvonne Lam.   

Con la implementación en Colombia de la ley 1493 de 2011, que reduce los impuestos para espectáculos públicos y cuenta con un fondo parafiscal para financiarlos, se han incrementado los conciertos en el país. Esto ha causado que vengan artistas de todos los géneros y que aumente la oferta cultural sobre todo en Bogotá. En las recientes presentaciones de músicos como Phillip Glass, el saxofonista John Zorn y el Cuarteto Kronos se ha evidenciado un interés del público por la música de vanguardia.

Este género, sin embargo, no es muy popular en el país. Y por eso la apuesta de la Sala de Música de la Biblioteca Luís Ángel Arango es invitar a la gente a escuchar sonidos distintos. “Puede ser que no le agrade al público pero igual la idea es que venga y descubra algo nuevo–  comenta Peña, antes de agregar–: nosotros creemos que esta sala tienen un impacto en la vida de los colombianos. El que entra aquí no sale siendo el mismo”.

El último componente de las presentaciones de esta banda de Chicago es la parte teatral y visual. “Decidimos hacer esto para ayudar a los oyentes a meterse en la música. Es posible que al audiencia nunca antes haya escuchado lo que vamos a tocar y queremos darles toda la información posible”, explica Michael Maccaferri, clarinetista de la banda: “Las cosas que realizamos hacen que al público se sienta más incluido en la presentación y que rompa esa pared invisible que separa el escenario de la gente”.

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