En el centro, el maestro Gustavo Dudamel, y a su izquierda, David García, director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, en compañía de un grupo de estudiantes de uno de los Centros Orquestales de Bogotá.

Notas de reconciliación entre Colombia y Venezuela

La Orquesta Filarmónica de Bogotá y el Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela tienen una alianza que en menos de un año ya ha dado frutos. Para David García, director de la entidad capitalina, la crisis en la frontera se resuelve mirando las similitudes culturales entre ambos países.

2015/09/06

Por César Leonardo Rojas

“En varias orquestas de Venezuela hay muchos músicos colombianos. Y uno mira aquí en la Filarmónica y también hay venezolanos. Las cartas están demasiado mezcladas para separarlas ahora”. La aclaración de David García, director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, no es infundada. Desde febrero de este año, la entidad que dirige firmó un convenio con el Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela. El tránsito de músicos entre un país y el otro ha revelado similitudes, que ahora, más que nunca, merece la pena rescatar.

La Filarmónica empezó hace tres años a tejer lazos con la educación. Ahora tienen centros orquestales en cinco localidades de la capital y están próximos a iniciar un proyecto para que un jardín y un colegio del Distrito estén enfocados en formación musical. Este contexto sirvió de estímulo para que José Antonio Abreu, fundador y director del Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela, se fijara en la capital colombiana e invitara a García a formar una alianza.

Ahora que todo parece discordia, Arcadia habló con el director de la Orquesta Filarmónica de Bogotá para resaltar este encuentro cultural entre Colombia y Venezuela.

Revista Arcadia: ¿Cómo fue el contacto inicial para gestar este convenio?

David García: El Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela es muy famoso en todo el mundo. Pero en lo personal, mi padre, el maestro Raúl García, que fue fundador de la Filarmónica en el año 1966 y la dirigió hasta 1990, es muy amigo de José Antonio Abreu. Y cuando yo entré a la Filarmónica, me vinculé hace casi 3 años, una de las primeras cosas que hice fue visitar con la Orquesta al maestro Abreu y a Gustavo Dudamel para decirles “miren, nosotros queremos hacer en Bogotá un ambicioso plan de formación musical y necesitamos también de la experiencia que ustedes tienen”.

R.A.: ¿Ya han visto resultados de esta alianza?

D.G.: Uno de ellos, importantísimo, el concierto que hicimos la Orquesta Filarmónica de Bogotá con la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela bajo la dirección de Gustavo Dudamel. Hicimos ese concierto el 6 de julio de este año en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Después todos esos músicos que vinieron estuvieron dictándoles clases a nuestros muchachos en las localidades, en los barrios.

R.A.: El convenio dura un año, ¿No es muy corto ese lapso para medir los objetivos de un proyecto musical?

D.G.: Cuando nosotros nos sentamos a hablar dijimos “bueno, hagamos un año para darle un inicio al programa”. Pero la vocación que tiene tanto el Sistema Nacional de Orquestas como nosotros es que esto pues sea a largo plazo. Y obedece a un contexto particular que le quiero explicar.

Muchos músicos colombianos se fueron en la década de los 90 y del 2000 a muchos lugares del mundo por diferentes razones. Unos llegaron a Venezuela, donde había lugares para tocar, en orquestas, y donde enseñar. Colombia no les daba respuesta a esos músicos. Estamos viviendo un fenómeno muy interesante en la Filarmónica de Bogotá, desde hace dos años y tanto que creamos este programa de formación musical y de nuevas orquestas. Están viniendo muchos músicos del exterior, han regresado al país para vincularse a la Filarmónica de Bogotá, y dentro de ellos, muchos que se formaron en el Sistema Nacional de Orquestas. Eso es un aspecto interesante, porque estamos repatriando, digamos, nuestros cerebros fugados.

R.A.: ¿Por qué inspirarse en el caso venezolano en particular?

D.G.: El caso del Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela es único. Nació en el año 1975 en un periodo muy especial de la vida de Venezuela cuando había crisis energética en todo el mundo, la famosa crisis petrolera. Y en medio de eso Venezuela  tuvo una bonanza económica muy importante. Y comenzaron desde esa época a invertir mucho en la formación musical.

En este momento el Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela está formando a 700 mil niños en música. El caso de Venezuela es muy fuerte porque han logrado crear 3.645 agrupaciones musicales en todo el país.

R.A.: ¿Más o menos cuántos niños se están viendo beneficiados por este convenio y este programa de aprendizaje?

D.G.: El convenio está hecho específicamente para los centros locales de formación en Bogotá. Nosotros hemos hecho cinco convenios con las localidades de Usaquén, Chapinero, Teusaquillo, Candelaria y Tunjuelito. Y en esas cinco localidades tenemos ya siete Centros Orquestales. Nosotros pretendemos firmar convenios con más localidades. Son más o menos 1400 niños inscritos en los centros locales de las localidades de Bogotá con la Filarmónica. Y a largo plazo el convenio pretende beneficiar a 6.000 niños en una formación musical muy intensa.

R.A.: ¿Cómo se asumen los costos de este convenio?

D.G. Todo lo que venga de Venezuela para acá, lo financia Venezuela; lo que vaya de Colombia para Venezuela, lo financiamos nosotros. Cuando vengan maestros a dar algunas clases aquí, en las localidades donde estamos, nosotros les garantizamos el transporte. A la Filarmónica le cuesta muy poco, ese transporte está valorado en unos 30 millones de pesos en un año. En cambio ellos invierten mucho más porque en el programa de formación van a invertir cerca de 60 mil dólares, más o menos 180 millones de pesos.

R.A.: ¿Y por qué van a invertir más ellos en un proyecto que aparentemente nos beneficia más a nosotros?

D.G.: Esto es una generosidad precisamente del maestro Abreu con la Filarmónica de Bogotá. Ellos están viendo que finalmente en Colombia se está haciendo lo mismo que ha sucedido en Venezuela. Ellos no tienen allí otro interés que difundir la música con una enorme generosidad, que es lo que ha caracterizado a José Antonio Abreu en los 40 años del Sistema Nacional de Orquestas.

R.A.: ¿Qué actividades quedan del convenio de aquí a febrero?

D.G.: En octubre van a venir nueve docentes, muy importantes, que son maestros de maestros. Y ellos estarán aquí un tiempo, alrededor de mes y medio, dictando clases. Eso es una cosa. La otra es que antes de que finalice el año, o a comienzos del año próximo, vamos a enviar a un grupo de nuestros maestros a que conozcan todos los programas de formación musical que hay en Venezuela, que hagan una inmersión pedagógica allá. Hasta ahí va a llegar el convenio.

Pero ya estamos pensando cómo el año próximo invitamos a algunos músicos. Vamos a invitar a dirigir la Filarmónica de Bogotá a un director que es el asistente de Gustavo Dudamel, que es un músico muy importante que se llama Joshua Dos Santos. Así como ellos están mirando también de la Filarmónica a qué personas podrían invitar a tocar allá. Además que esperamos que para entonces todo este periodo difícil que hemos pasado entre Venezuela y Colombia ya habrá desaparecido.

R.A.: Usted trae el tema a colación y ahora que lleva tanto tiempo tratando con los venezolanos, ¿qué opina del ambiente que crea una crisis como esta?

D.G.: La esperanza que tengo es que salgamos pacíficamente de todo eso. Finalmente somos países tan similares, tan cercanos en la cultura, en la manera de pensar, en la manera de hablar. Y Venezuela ha sido, en mi opinión, un país muy generoso en su historia acogiendo a muchísimos colombianos. Allá hay millones de colombianos que han hecho una vida y que con toda seguridad se van a quedar.

Son momentos tristes que viven siempre las naciones. Pero yo veo que los mandatarios de ambos países tienen la madurez suficiente para criticar al otro, pero al mismo tiempo para saber que tienen una responsabilidad de Estado. Esto no es un asunto de si me gusta lo que tú haces o no, sino que aún con las diferencias políticas e ideológicas están obligados a que nuestros pueblos se entiendan. Que haya este tipo de intercambios culturales y económicos.

 


Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Revista Arcadia anuncia a sus lectores que nuestra versión impresa comenzará a pedirles que se registren en nuestra página web.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com