BUSCAR:

El lado oscuro de Rock al Parque

Sebastián, Julián, Juan Diego y Pablo conforman 'The Castles'.

Controversia

Un escándalo que incluyó ofensas y amenazas contra la banda juvenil The Castles llevó a que la agrupación cancelara su participación en el festival. Esta historia revela las situaciones que ensombrecen uno de los eventos culturales más importantes de Bogotá.

Por: Revistaarcadia.com.

Publicado el: 2012-06-22

Son niños. Juan Diego, de once años, es el vocalista, y su voz se siente demasiado inocente y extremadamente dulce para las poses ‘rockeras’ que adopta cuando está en el escenario. Parece como si jugara. Julián y Pablo tienen 15, el primero se encarga de la batería y el segundo del bajo. Sebastián, de 16, es responsable del piano y la guitarra rítmica. Aunque algunos se acercan a la mayoría de edad, en la tarima son niños talentosos que hace dos años sacaron su primer disco “My Point Of View”.

Su historia en el mundo de la música empezó porque Juan Pablo Castillo descubrió que sus dos hijos y sus dos sobrinos tenían talento, así que los impulsó a crear sus propias canciones. Él correría con los gastos de producción. De ahí surgió su primer sencillo, que en principio fue un regalo para los amigos de la familia pero que llegó a las manos de Iván Benavides, quien le vio un futuro a la banda y decidió apostarle al proyecto, cuyo nombre surgió pues todos comparten el apellido Castillo (Castle en inglés).  

De la mano de Benavides, y después de seis meses de trabajo, en diciembre del año pasado la agrupación lanzó su segundo álbum, titulado “Nada sigue igual”, que, a diferencia del primero, incluye canciones de español.

El escándalo

Todo iba por buen camino hasta que The Castles entró en la programación del Festival Rock al Parque. En ese momento, hubo muchas voces de denuncia que empezaron a referirse al evento como “Rosca al Parque”, pues aseguraban que la entrada de la banda en la programación solo había sido posible porque Iván Benavides había movido influencias. En las redes sociales se cuestionaron los criterios de selección de las bandas, pues para muchos no era coherente que una agrupación tan joven se presentara en un escenario tan importante. También hubo comentarios ofensivos, como “De vuelta al jardín de donde los sacaron”, “Gracias a Dios los papás no los dejaron”.

Ante la respuesta del público, Santiago Trujillo, director de Idartes –entidad distrital responsable del festival– no dio explicaciones sobre la posible intervención de Benavides en la elección de la banda, simplemente se limitó a comentar que la agrupación fue invitada al festival por un nuevo criterio de diversidad que busca incluir distintas poblaciones, desde bandas jóvenes hasta miembros de comunidades afro y LGBT. También informó que la elección estaba relacionada con el deseo de crear una zona infantil: “En la planeación del festival hablamos de crear una zona infantil. Hay una o dos generaciones de rockeros que tienen hijos y nos encantaría que ellos también pudieran vivir el ánimo del festival con sus hijos”.

El poder de Internet hizo que el asunto adquiriera cada vez más importancia entre los asistentes al festival, a tal punto que se volvió preocupante: los integrantes de The Castles empezaron a recibir amenazas,  algunos seguidores del evento aseguraron que recibirían a la banda a botellazos y con ácidos si salían al escenario.

La gravedad de la situación llevó a que la banda y su manager se reunieran con funcionarios del distrito y llegaran a la conclusión de que la mejor decisión sería retirar a la agrupación de la programación.  

“En el proceso de hacer nuevos aportes al festival o de incorporar nuevas dinámicas se pueden cometer equivocaciones –anunció Trujillo–, creo que eso hace parte de los procesos de construcción colectiva. Pero creo que lo importante es aprender de esas cosas y dar los primeros pasos”.

Después del escándalo pocas cosas quedan claras, pero se tienen dos certezas: los asistentes al festival no saben protestar con altura ni decencia, y los responsables del evento no están manejando las cosas con orden ni transparencia.