Estéreo Picnic: entre la fiesta y el desorden

Con este recuento de su primer día, Arcadia te lleva a uno de los festivales de música más importantes de América Latina.

2015/03/13

Por María Camila Pérez B.

Pasar por las puertas del Estéreo Picnic es, como lo indica el hashtag elegido de este año, adentrarse en #UnMundoDistinto.


Foto: Alex Guerrero

El ambiente de festival se siente desde el momento en el que, atrapados en un trancón que parece no tener fin, hombres y mujeres comienzan a desfilar por la autopista de Bogotá en una procesión masiva hacia el Parque 222. Este grupo de feligreses, adornados de coronas de flores, sombreros de todos los tamaños y hasta cabezas de dinosaurio se preparaba para vivir el primer día de un fin de semana lleno de música y arte.

A eso de las 6:45 pm y después de que bandas como 424, de Costa Rica, y Telebit, una emergente banda colombiana, fueran enviadas al “pelotón de fusilamiento” y se presentaran ante públicos escasos, la fila para entrar aún doblaba la cuadra. Mientras tanto, los afortunados que se acercaban a los torniquetes, entraban en grupos masivos y corrían hacia el escenario principal en el que se presentaría una de las bandas más esperadas de la noche: The Kooks.



The Kooks (Foto: Alex Guerrero)

A pesar de la tardanza de casi media hora por problemas logísticos, la buena vibra de la agrupación inglesa y de su público fue indiscutible. Las luces se encendieron para dar vida a un concierto dinámico con el que cubrieron el escenario principal y más, pues no faltaron los asistentes que se alejaron de las multitudes para quedarse atrás y tener el espacio deseado para bailar al ritmo de las canciones.

A esa misma hora, el panorama en el Escenario Club Social Music era, tristemente, bastante distinto. La banda nacional Planes, también con una fuerza impactante y una puesta en escena fenomenal, se vio obligada a tocar ante un grupo de 20 espectadores y asistentes pasajeros que divagaban por los alrededores.

Problemas como el cruce de horarios se convierte en el dilema principal de todo aquel que asiste a un festival de música como el Estéreo Picnic y principalmente de las bandas menos conocidas que participan. Que una banda pequeña se presente en el mismo horario que un grupo de talla internacional nunca será una buena apuesta. Y aunque es injusto y es triste ver cómo músicos que llevan meses preparándose son recibidos con aplausos escasos, al mismo tiempo son los gajes de un oficio tan volátil como éste.

A medida que avanzaba la noche, la energía del público se hizo más notoria y las expectativas eran cada vez más altas. Durante el montaje de cada escenario, los asistentes aprovechaban para dar una vuelta por las demás ofertas en el Estéreo Picnic. El cable de Trident para los aventureros y los trampolines de Doritos para los hambrientos eran tan sólo algunos de los juegos para adultos que instaló el festival para despejar la mente de sus asistentes mientras realizaban los preparativos importantes para el resto de la noche. Además, el hippie market también ofrecía a los interesados otro tipo de descanso.

Aunque es imposible quejarse de la variedad, porque hay de todo y para todos los gustos, hasta los más pequeños problemas pueden arruinar un buen momento ocasionalmente. Y fue así como el gran problema de la noche, la logística, volvió a golpear con fuerza.

La falta de señalización hizo que ubicarse y navegar el terreno se convirtiera en toda una travesía. Para los asistentes que habían descargado la aplicación de celular antes de entrar a la “zona muerta” enla la que se convierte el Festival, encontrar los escenarios y conocer los horarios fue cosa de niños. Para el otro grupo que recibió el mapa de información, la labor era un poco más extensa pero factible. No obstante, existía también un tercer grupo, sin mapa y sin aplicación, que debio confiar en su intuición y oído mientras navegaba el parque.


Foster the People (Foto: Omar Sandoval)

Después de un merecido descanso, el público comenzó a migrar nuevamente hacia el escenario principal. El atraso en el horario complicó el desarrollo de la noche, pues muchas bandas se vieron obligadas a correr su hora de inicio y, al igual que en el caso The Kooks vs. Planes, volvoi  ocurrir lo mismo con Foster the People y una banda argentina llamada Él mató a un policía motorizado. Mientras los californianos arrasaron con el espectáculo y convocaron a los miles de asistentes, la banda suramericana se presentó ante un público que, si bien era pequeño, le aportó toda su voz a la presentación de los músicos.

Aunque para muchos las diez de la noche parece la hora ideal para irse a la cama, los asistentes del Festival apenas calentaban sus motores para ver al grande de la noche: Jack White. El ex integrante de The White Stripes llamó a un público aún mayor, pues no había competencia que se le midiera, excepto tal vez las cortas filas en las carpas de comida. Aunque muchos extrañaron la falta de otros temas “clásicos” desu antigua banda, pues el músico complació con una presentación de "Seven Nation Army", los fans del guitarrista se alejaron del escenario satisfechos al finalizar la presentación. Cuando los fuegos artificiales que decoraron el cielo despejado cesaron de sonar, y el cantante se despidió de su público, el escenario permaneció quieto nuevamente.


Jack White (Foto: Alex Guerrero)

La calma duró poco, pues la llegada de la medianoche solo podía significar una cosa: era hora de una buena fiesta. Skrillex, el indiscutible maestro del "ruido", arrasó con la calma que quedaba del Festival, atrayendo magnéticamente a todos los que aún se sentían con suficiente energía para aventurarse adentro de la carpa para una sesión intensiva de dubstep El DJ estadounidense se presentó ante un público extasiado y colérico, algunos por la música y otros por el robo de sus pertenencias, que hacía temblar el suelo.

Una vez más llegadas las dos de la madrugada la manada de feligreses musicales se vio obligada a abandonar su lugar de culto para un peregrinaje eterno que los llevaría de regreso a casa. Pidiendo a gritos un lugar tranquilo y cálido para recobrar las fuerzas, muy necesarias en casos como el Estéreo Picnic, abandonaron el lugar que los llamará de vuelta al día siguiente.

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en ARCADIA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Para verificar su suscripción por favor ingrese la siguiente información:

No tiene suscripción. ¡Adquierala ya!

Si usted tiene algún inconveniente por favor comuniquese con nosotros en Bogotá al 7421340 o a la línea nacional gratuita 018000-911100 (Lunes a Viernes de 7:00 am a 8:00 pm, Sábados de 09:00 am a 12:00 m).

Su código de suscripción no se encuentra activo para esta publicación