Ríos nació el 7 de junio de 1944.

Miguel Ríos: “llevo más de cinco décadas de militancia en la cultura popular”

El artista español del rock llega a Colombia junto a otros tres gigantes de la música de su país para presentarse el 16 y 18 de febrero. Hablamos con él sobre la música latina, las redes sociales y las enseñanzas que le han dejado más de cincuenta años de carrera.

2017/02/14

Por José E. Plata

Cuando se mira hacia el pasado y se escudriñan los nombres de las estrellas juveniles de los sesenta en la España de Francisco Franco, se recuerdan más a los baladistas y las canciones suaves que al rock. No quiere esto decir que este país no hubiera tenido este tipo de manifestaciones, pero la censura del gobierno hizo que la rebeldía se diluyera o fuera vigilada. Aún así, artistas como Miguel Ríos (Granada, 1944), lograron ser referentes para la historia de la música rock de ese país.

Ríos ha sido cantante por más de cincuenta años y su repertorio ha sido variado y diverso. El músico argentino Charly García uno vez dijo que él solo era el tío del rock, porque el padre era Miguel Ríos. Si bien en países como Argentina, México y Venezuela ha tenido más repercusión, Colombia no es ajeno a él. Ha sido publicado en distintas ocasiones en los años ochenta y noventa; pero paradójicamente, no tuvo presentaciones como roquero. Pero este año estará en concierto como integrante del proyecto El gusto es nuestro junto a Ana Belén, Víctor Manuel y Joan Manuel Serrat.

Una nueva visita al país junto a estas leyendas vivas presenta un oportunidad para hablar con uno de los personajes más persistentes de la movida musical española; el mismo que si bien se alejó de los escenarios masivos en el 2011, regresa en 2017 para cantar junto a esas grandes voces en dos presentaciones: en Medellín (jueves 16 de febrero, Plaza La Macarena) y Bogotá (sábado 18 de febrero, Carpa Corferias)

Una carrera de más de cincuenta años entre el rock, el pop, las exploraciones étnicas y hasta los sonidos big band lo han consolidado como un artista imbatible. ¿Qué ha sido lo que más le ha gustado de estar en la industria del entretenimiento y qué es lo que no le ha gustado?

Más de cinco décadas de militancia en la cultura popular y de relación ambivalente con la industria que la mueve da para muchos gustos y disgustos. Cuando empecé en 1961, la industria musical en España era la Cenicienta de las industrias del entretenimiento. Cuando dejé las giras multitudinarias en 2011 la piratería tenía contra las cuerdas a las discográficas y a los creadores. Lo mejor ha sido ver cómo a pesar de los avatares, los músicos siguen intentando llegar al corazón del público con la fuerza de sus canciones. Lo peor, obvio, el fraude de los piratas.

En los ochenta, usted hizo grandes esfuerzos por mostrar lo que sucedía con el rock latinoamericano y tuvo la posibilidad de hacer que bandas de Argentina, Brasil, Chile y Venezuela se conocieran en España. ¿Qué le impactó de aquellas bandas? ¿Sigue buscando nuevos sonidos en el continente?

Siempre pensé que el Atlántico no era razón suficiente para tanto aislamiento. Pensaba, y pienso, que la lengua común era la patria común para la creación musical. En 1986 pude reunir en Madrid a lo más granado de la nómina rockera latinoamericana, en lo que llamé Primer Encuentro del Rock Iberoamericano. Era un devoto del rock que se hacía en el sur del sur. Me gustaba su sonido, sus ideas, sus músicos, su mestizaje. Como tantas veces, creo que me adelanté a mi tiempo. Pensé que cuando nos viéramos, cuando actuáramos juntos, saltaría la chispa que provocaría el incendio que prendiera el interés de las compañías multinacionales, que eran las dueñas de nuestros catálogos. Me equivoqué. La industria del norte no quería competencias globales.

¿Cuando mira su trayectoria artística y ve todo lo que ha conseguido, siente que en la actualidad y con los cambios del mercado, un artista puede perdurar tanto?

No parece este tiempo para carreras longevas. Estamos en la era de usar y tirar. Es un concepto que se ha instalado en la sociedad de la insatisfacción. Acumular en lugar de degustar. Almacenar en vez de apreciar. Ahora, al menos en mi país, lo que quieren los chicos y las chicas que se pasan las horas en un local de ensayo, es poder vivir de su profesión, que, además, es su vocación. No creo que nadie se plantee otra cosa que sacar cabeza. Luego ya se verá.

La experiencia de colaborar con otros artistas bien se le ha dado, con quién siente que le falta hacerlo?

He cantado con casi todos mis coetáneos y con gran parte de las siguientes generaciones del rock cantado en español, en vivo y en las series de televisión que hice en España. Recuerdo con placer la colaboración con Aterciopelados y el impacto que me produjo su música la primera vez que la escuché. En 2002 giré con los hologramas de Andrea y de Héctor, además de otros compañeros como Charly García, Sabina, Páez, Fher, Alex Lora, en un concierto donde tocábamos canciones del disco Miguel Ríos y las Estrellas del Rock Latino. Algo memorable. Me quedan pocos con los que cantar, aunque nunca es tarde.

¿Cómo es un día de gira con El gusto es nuestro? ¿Hay espacio para risas y críticas en un ensayo o prueba de sonido ante gente tan importante?

Son viejos amigos a los que quiero, respeto y admiro. Nuestra relación es adulta y cómplice, y somos muy profesionales. Es evidente que si volvemos a cantar juntos, 20 años después de la primera gira de El gusto es nuestro, es por que compartir la emoción que despiertan nuestras canciones en la gente que viene a ver el concierto, y en nosotros. Es una sensación muy placentera.

¿Qué opinión tiene del manejo mediático que tienen los artistas en la actualidad con presencias y contenidos en la red? ¿Se exagera o es lo de hoy?

Internet es la herramienta de la nueva era. Del uso que se haga de esa herramienta, el responsable será el usuario, no la herramienta. Es, también, una revolución que está marcando nuevas formas de relacionarse, de trabajar y de comunicación. Es la máxima expresión de la globalización. Para la música es la cara y la cruz de una realidad que lo mismo te sirve para darte a conocer, como para que, siendo conocido, se malversen tus legítimos derechos. La creación en Internet no es país para viejos, está claro que para los jóvenes autores es un gran medio. Yo uso la parte de la red de redes que me interesa: escucho música en streaming, compro música, prensa y literatura, escribo y me conecto con mis amigos.

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