Foto: Sol Reyes/ Wikicommons

El renacer musical de los Montes de María

Hace 16 años El Salado, en el corregimiento de El Carmen de Bolívar, sufrió la masacre que sacudió al país. La música, que acompañó a los paramilitares, terminó asociada a la desgracia. Pero ahora, gracias a la escuela Lucho Bermúdez, que abrió hace dos años, los habitantes de la zona se han empezado a reconciliar con sus sonidos.

2016/06/29

Por Paola Moreno

"Fueron 72 horas de terror. Con fusiles AK-47 y ametralladoras, los hombres bajaron sigilosamente de la montaña. Huyeron después de asesinar a más de 40 personas”. Así relató hace ya 16 años la Masacre de Salado, en el corredimiento de Montes de María, lirio Fernando Bustos en el diario El Tiempo.

"Arcesio Correa se salvó porque en ese momento se acordó que podía volar y voló, sintió que volaba pues las balas no lo alcanzaron", contó él mismo al diario El Colombiano. Una mujer agregó al mismo medio que "la noche fue peor, pues nos dejaron encerrados mientras ellos bebían y bailaban al son de un acordeón, mientras se burlaban de nosotros".

Nueve años después, Alberto Salcedo Ramos hizó una crónica en la que José Manuel Montes, un campesino de la región, le contó que a Eduardo Novoa Alvis, una de las primeras víctimas, "le arrancaron las orejas con un cuchillo de carnicería y después le embutieron la cabeza en un costal. Lo apuñalaron en el vientre, le descerrajaron un tiro de fusil en la nuca. Al final, para celebrar su muerte, hicieron sonar los tambores y gaitas que habían sustraído previamente de la Casa de la Cultura".

Ahora se sabe que la cifra ascendió a 66 habitantes y que el asesinato fue perpetrado por un comando de 450 paramilitares. Hoy, en el centro del Municipio del Carmen de Bolívar, a unas cuantas cuadras del parque principal, está ubicada la Escuela de Música de Lucho Bermúdez. Allí, en un lugar donde las personas no creían en nada y donde, al no ser suficiente los episodios de violencia, la corrupción se tragaba todas las iniciativas culturales en pro del desarrollo de la región. "Las personas creían que la escuela era un elefante blanco", asegura Alfonso Cárdenas, director de la escuela.

"Cuando llegó la violencia, en el Municipio del Carmen de Bolívar se silenciaron muchos instrumentos y mucha gente se fue huyendo de la violencia. Cuando en ese ritmo satánico, como le llamo yo, tocaron un instrumento tan sagrado como la gaita, creo que el choque psicológico fue muy fuerte y  eso tuvo que ver  en la dificultad de retomar la musical tradicional”, dice Cárdenas. 

La Escuela de Música de Lucho Bermúdez se inauguró en septiembre de 2014 y fue construida por el Ministerio de Cultura, posteriormente, se aliaron con la Fundación Semana para llevar a cabo los procesos administrativos y de formación en la escuela, contando también con el apoyo de la Gobernación de Bolívar y la Alcaldía Municipal. Uno de los pilares de este espacio es recuperar la tradición musical de la región con instrumentos como la gaita, el acordeón, los tambores, los coros y las bandas. Y es que su nombre es un honor al célebre compositor y músico de la región, quien llevó los ritmos del porro y la cumbia a clubes en la capital colombiana y a conciertos fuera del país. Lo que hacía Lucho Bermúdez era un jazz sabanero, piensa Cárdenas. Después de un proceso investigativo junto al Ministerio de Cultura, se encontraron con que los habitantes no le daban importancia a su música.

En septiembre de este 2016 ya son dos años que se cumplen de funcionamiento de esta escuela. A pesar del poco tiempo transcurrido, los cambios son enormes. Entre actividades como visitas a los corregimientos y colegios donde les contaban las historias alrededor de la música en el departamento del Bolívar, lograron que los niños comenzaran a tocar la gaita y se enamoraran de ella. Así este instrumento paulatinamente ha recuperado el valor que merece, no solo en esta región, sino en el país. "En este momento tanto la gaita como la música tradicional, el coro, la banda y el acordeón, tienen más representación. Cada vez más niños, jóvenes y adulto  sienten que han vuelto a vivir gracias a la música", agrega Cárdenas. 

La escuela tiene cinco salones para ensayos, un salón para estudio de grabación, una sala multimedia, un auditorio, un almacén de instrumentos, entre otros. Dentro la programación cultural se incluye semanalmente la presentación de grupos de jazz, encuentros de prácticas vocales, talleres de instrumentos, proyección de películas y documentales. Por otro lado, con los grupos de gaitas que se han conformado tienen previstas presentaciones musicales en Argentina, Medellín y Cartagena. "La Escuela se ha convertido en el símbolo del renacer de la cultura de Los Montes de María", concluye Cárdenas.

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