Plaza de Bolívar durante la Fiesta por el Sí. Foto: Guillermo Torres.

El concierto de la paz: una firma y un susto

El 26 de septiembre se firmaron los acuerdos de paz en Cartagena, al tiempo que se celebró un gran concierto en la Plaza de Bolívar en Bogotá. La Fiesta (fue) por el Sí.

2016/09/27

Por Sergio Rodríguez

"¡Sí se pudo! ¡Sí se pudo! ¡Sí se pudo!", gritaba la Plaza de Bolívar. Bueno, no todos gritaban. Algunos miraban en silencio la transmisión de la firma de los acuerdos de paz en Cartagena. Sonrisas y ojos aguados. Llantos y más sísepudos. Unos se abrazaban o aplaudían con las manos sobre sus cabezas. Bombas blancas y rojas buscaban escapar de esas manos que las tenían presas. El sol se marchaba y viento bajaba de Monserrate y Guadalupe a la plaza. El frío no importó. El desconocido no importó. Un abrazo, como la gripe, se propagó entre los asistentes a la plaza.

Pudo haber comenzado a las 2:00 p.m, pudo haber sido a las 5:30 con la firma, pero la ‘Fiesta por el Sí’ -nombre que recibió el concierto- comenzó hace ya más de un mes, un miércoles en la noche con el cierre del proceso. Esta vez era lunes y, pese a ser lunes, cerca de 15.000 personas llenaron la Plaza de Bolívar. Algunos llegaron solos esperando encontrarse con sus conocidos en la plaza, otros llegaron en grupos y hacían fila para pasar la requisa de la policía y varios cientos más llegaron con las marchas que salieron del Parque Nacional y del Planetario.  

De blanco casi todos en la plaza: camisetas blancas, bombas blancas, banderas blancas, pañuelos blancos, sonrisas blancas -y una que otra amarilla-, gorras blancas, chaquetas blancas, en fin, todos querían estar de blanco y poco a poco la plaza se fue blanqueando. No todo era blanco realmente, hubo banderas rojas, bombas planteadas con la forma del SÍ, banderas del M-19 y una grande de Colombia que se atravesaba y no dejaba ver el concierto.

Pero retomemos, el evento comenzó a las 2:00 p.m. con Gente Pescaito, que con sus tambores y acordeones quería, tal vez, traer algo de ese Caribe en el que la paz se negoció y firmó. Tocó dos canciones y a mitad de su presentación la luz se perdió y la tarima quedó en silencio. Uno, dos, tres, cinco, diez minutos, el daño parecía no solucionarse. Uno, dos, tres minutos más y el acordeón sonó más duro que antes. La Fiesta por el Sí seguía.

Después se presentó Mike Bahía, pero no hay que decir mucho de él: tocó un rato y se despidió. Gracias Mike. La tercera agrupación de la tarde se subía entonces al escenario. La Etnnia golpeó a cada uno de los asistentes con sus letras y sus números: “Cinco veintisiete. Cinco. Dos. Siete” retumbó en unos de sus temas, manos subían y bajaban y muchos con porro en mano coreaban a los raperos del barrio Las Cruces.“Hay que fumar de la pipa de la paz” escuché que decían, y más humo. La paz parecía oler a marihuana.

5:00 p.m., Cartagena. Presidentes, el rey Juan Carlos de Borbón, el secretario general de ONU, Ban Ki Moon; celebridades y alguno que otro lagarto esperaban la firma. Habló Ban Ki Moon, algo falló y nadie escuchó el inicio de su discurso. Rodrigo Londoño (Timochenko) y Juan Manuel Santos con un balígrafo firmaron los acuerdos. Cartagena ardió en aplausos.

Londoño inciaba su discurso en la plaza de las banderas del Centro de Convenciones de Cartagena. Agradeció a todos, exaltó la labor de Cuba y el papel de Chávez al inicio del proceso de paz, lanzó una que otra sutil pulla al gobierno: "Nosotros vamos a cumplir y esperamos que el Gobierno cumpla". En algunas partes su discurso se antojaba -para mí gusto- muy ochentero o trasnochado. Tres aviones atravesaron el cielo con un fuerte ruido. Londoño, en silencio por unos segundos, sonrió. “Bueno, esta vez venían era a saludar la paz y no a descargar bombas".

Los aviones sonaron tan duro como si sobrevolaran la Plaza de Bolívar. Londoño en silencio, la plaza en silencio y después risas y pañuelos blancos. Londoño, desde las tres pantallas en la tarima, dijo: “En nombre de las FARC-EP ofrezco sinceramente perdón a todas las víctimas del conflicto por todo el dolor que hayamos podido causar en esta guerra”. La plaza no aguantó más y entre gritos y una que otra lágrima la gente se abrazó, saltó, levantó las manos y agradecieron a quien bien tuvieron que agradecer.

Antes de 1961 la Plaza de Bolívar tenía fuentes, parqueaderos y un Bolívar que primero miraba al sur y después se giró al norte. Las FARC nacieron cuatro años después cuando trataron de fundar la República de Marquetalia. El 26 de septiembre se firmó la paz y sobre el Bolívar pocas palomas, que se pasaron a las cornisas del capitolio o sobre el Palacio de Justicia. El 26 se firmó la paz y, esta vez, Sí hay por qué celebrar.

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