Antonio Arnedo en el Cartagena Festival Internacional de Música de Cartagena. Foto: Joaquín Sarmiento.

Antonio Arnedo y los 20 años del nuevo jazz colombiano

En 1996 el saxofonista publicó su primer álbum como solista, ‘Travesía’, un trabajo que reinterpretó la música andina de Colombia y abrió las puertas para una nueva corriente del jazz. Arcadia habló con Antonio Arnedo, autor de este proceso.

2016/02/02

Por César Rojas Ángel

Se trata de un pasillo, un pasillo de finales del siglo XX compuesto para saxofón (soprano, preferiblemente). Se llama Andanzas y lo interpretó el Colectivo Colombia en su segunda presentación en el Cartagena Festival Internacional de Música 2016, a comienzos de enero. Su compositor, director del Colectivo, dijo que esta pieza era muy especial para él porque hacía parte de una travesía que inició hace dos décadas.

En 1996, Antonio Arnedo estaba listo para iniciar su propio viaje. Ya había abandonado la guitarra, la flauta y hasta la carrera de Geología en la Universidad Nacional. Ya había superado las trabas que puso su padre, el compositor Julio Arnedo, para que no se dedicara a la música.

En 1996, Antonio Arnedo ya se había graduado de la Berklee College of Music y tres años antes había ganado reconocimiento en la escena musical colombiana por participar en la grabación de Clásicos de la Provincia junto a Carlos Vives.

En 1996, Antonio Arnedo estrenó el álbum Travesía, el primero de su carrera como solista y líder musical. Una producción con ocho temas que puso en otro sitio a la música tradicional colombiana, la reconcilió con el jazz y le abrió las puertas para que ingresara a esa extraña categoría de la “música del mundo”.

Arnedo llevaba preparando este proyecto con tiempo. En 1984 había trabajado con el cereteano Francisco Zumaqué en Macumbia, un álbum de Fonosema Discos que aliaba los vientos y las voces caribe y africanas con beats de funk y jazz. El mismo año en que Arnedo estrenó Travesía, además, había tocado junto al pianista Oscar Acevedo en Como un libro al viento. Y para completar, ese mismo año, la cantante Lucía Pulido, quien hoy hace parte del Colectivo Colombia, estrenó Lucía.

Antonio Arnedo quiere celebrar en grande los 20 años de Travesía. Por eso dice que sus presentaciones en Cartagena, en donde habló con Arcadia, son solo el abrebocas de un año que trae muchos proyectos para recordar y para proyectar el camino del jazz en Colombia.

¿Qué estaba pasando hace 20 años con el jazz?

No era un momento en donde la música colombiana fuera protagónica. Era el comienzo de algo. Había un interés en otras músicas. Era un momento más lleno de latin jazz, música fusión, el jazz traía mucho de esas cosas. Entonces cuando salió Travesía fue un momento de ruptura. Fue como una burbuja en medio de todo eso y pues lo que pasó fue que el proceso, que duró muchos años, llegó al punto climático en esa grabación. Nosotros ya teníamos la idea de que íbamos a grabar algo, pero no sabíamos que iba a ser ese repertorio.

¿Cuánto llevaban trabajando en ese proyecto?

En el año 93 hicimos una primera grabación en Nueva York con Satoshi Takeishi y Jairo Moreno. Era una grabación exploratoria de hacia dónde podríamos trabajar con las músicas colombianas. En el 94 volvimos a hacer otra grabación y en el 95, otras dos. Ese año empezamos a apuntar hacia lo que pasó con ese proyecto.

Cuando usted salió con Travesías, la música andina estaba unos renglones debajo de la música caribeña, ¿por qué?

Es curioso porque en la historia del país, el centro de gravedad de la música colombiana fue la música andina. En Cartagena, en Barranquilla, se tocaban pasillos, y lo que tocó de la costa Atlántica en el interior, que fue muy fuerte, triunfó sobre todo el proceso de creación anterior porque era un tipo de música para bailar, que se vendía mejor, que tenía mejor circulación y que en un momento determinado alcanzó un clímax tal que era importante desde el punto de vista de la industria de la música colombiana, de la música de la costa Atlántica.

Eso la marcó, eso marcó una diferencia y eso es lo que hace mucho más visible una música sobre otra. Esa ruptura entre los cincuenta y sesenta y lo que quedó de la música andina que se seguía haciendo, todo el tiempo. Yo creo que hay algo muy especial en las músicas de la costa que hace que tengan una convocatoria, que sean de la comunidad. Que no es tan fácil en las músicas andinas.

¿Tiene que ver con los temas? ¿La música andina es más melancólica?

Hay un link que tiene que haber entre el texto  y la música. Para que vaya abriendo el camino para que sea más universal. No sé, en la música en el Brasil se dio, en la música en Argentina se dio, hay una reflexión en el contacto entre literatura y música. Aquí en Colombia no es tan evidente. Hay ejemplos, hay juglares, cantores, entonces ahí hay puntos de referencia, pero que no fueron lo suficientemente fuertes para que abrieran el camino.

Y es parte de lo que yo creo que tenemos que hacer con este tipo de proyectos, con el Colectivo Colombia. Generar un vínculo entre la música, la literatura y la imagen.

Hay cierta idiosincrasia en las regiones, de reflejar lo que somos, de generar memoria, de buscar puntos en común de nosotros como colombianos. Estamos hablando de paz y no tenemos en el corazón una reflexión propiciada por la música. Por la literatura masivamente. Una reflexión que invoque no solamente los demonios sino también la sanación, entre comillas, una alegoría un vinculante que ayude a que la metáfora sea el lugar común. A que no seamos tan panfletarios.

Siempre se dice que usted llegó tarde a la música. Porque su padre no quería que se dedicara a esto, porque usted empezó a estudiar otra cosa, pero usted ¿cómo lo ve? ¿agradece ese encuentro tardío con la música?

Lo agradezco. Yo creo que las cosas llegan y hay que agradecerlas. Cuando la música me llegó, ni siquiera me cuestioné si podía. Tenía 19 años la primera vez que toqué un saxofón pero solo empecé a estudiarlo cuando tenía 21. Quería y tenía que hacerlo. Y me parece que ese es el punto importante.

En septiembre se reunió con su hermano (Gilberto ‘Tico’ Arnedo) para rendirle homenaje a su papá (Julio Arnedo), fue muy emotivo...

Fue muy bonito y vamos a hacer un disco en homenaje a mi papá. Y queremos empezar a tocar con él mucho más. Es un músico excepcional y queremos hacer de ese proyecto algo que sea representativo de lo que él ha sido para la música colombiana.

¿Tienen algo preparado para celebrar los 20 años de Tavesía?

Absolutamente. Yo creo que no hay ninguna posibilidad de que no hagamos alguna celebración con ese material y con algunos de los músicos que participaron en la grabación, de eso estoy absolutamente seguro.

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