Evelyn Glennie, foto cortesía del Banco de la República

La importancia de escuchar todo con el cuerpo

El 4 de febrero empezó la Temporada Nacional de Conciertos 2015 del Banco de la República con la presentación de Evelyn Glennie, quien a pesar de ser sorda es reconocida desde los 12 años por su exitosa carrera como percusionista solista.

2015/02/05

Por Juan Sebastián Barriga

Pocas personas en los circuitos musicales son capaces de llevar el concepto de sentir la música al nivel que lo hace esta percusionista escocesa. Nacida en 1965, a los 12 años se interesó por la percusión, al mismo tiempo que perdió el sentido del oido.

La pregunta que surge al rededor de la carrera de Evelyn Glennie es cómo puede tocar sin poder oír. Ella cuenta que cuando era niña tuvo durante cuatro años un maestro de música con la mente abierta y que rompía todo tipo de reglas y esquemas. “Era un hombre magnífico”, comenta Glennie: “no tenía un sistema de enseñanza, en verdad se enfocaba en el aspecto individual de cada persona”. En el caso de ella fue enseñarle que todo instrumento tiene un tipo de resonancia o vibración distinta.

Según Glennie, “eso fue un punto clave porque cuando cambiaba la afinación de los parches del tambor yo sentía la resonancia en distintas partes de mi cuerpo. Eso abrió una puerta en mi mente. Desde ahí, escuchar es un tema de mucha concentración, enfoque y prestar atención. Así descubrí que el cuerpo puede resonar igual que un tambor”.

Evelyn Glennie es capaz de tocar sintiendo las vibraciones y las tonalidades de los instrumentos. Su cuerpo es su oído y cada presentación de esta artista se caracteriza por la energía que trasmite con sus movimientos. Además va de lado a lado del escenario manipulado el arsenal de instrumentos, que van desde la marimba y el redoblante hasta los gongs y una especie de platillo volador llamado halo.

“Cuando ensayo imagino el lugar y el público del concierto. En mi cabeza pienso, bueno estoy en una catedral,en un teatro o al aire libre y analizo cómo voy a proyectar la música de acuerdo al espacio en el que estoy”, explica Glennie.

los 19 años se graduó con honores de la Royal Academy of Music de Londres lo cual le dio las herramientas suficientes para poder leer, escribir y entender la dinámica de la música. Pero detesta tocar de forma sistematizada,  pues para Glennie la música debe ser un ejercicio de expresión y experimentación que no debe encasillarse en esquemas. “Lo importante es no volverse un prisionero de una situación. Si mi cuerpo quiere gritar  puede gritar, si quiere susurrar lo puede hacer. A través de las herramientas que tengo busco ser capaz de llegar a cada esquina de lo que siento dentro de mí”.

Entrar a la  Academy of Music de Londres significó superas dos retos. El primero tuvo que ver con su sordera, lo que resolvió con facilidad. Tras pasar todas las pruebas, el consejo de admisión argumentó que no podía entrar porque ninguna orquesta la iba a contratar, y ella simplemente respondió: “no me interesa entrar a una orquesta así que cuál es el problema, quiero ser un percusionista solista”.

Esto le trajo un problema mayor porque esa carrera no existía. Pero de todas formas, ella se convirtió en una de las primeras personas que la cursó y, eventualmente, la moldeó. Glennie cuenta que no había ninguna referencia al respecto lo cual fue una ventaja para salir de los rígidos esquemas de la academia. “La percusión no se había establecido como una carrera única y todas las piezas eran nuevas. Tener libertad era la única forma de que funcionara, porque no puedes tocar esta música nueva y ser una prisionera”, cuenta.

En un mundo saturado por la contaminación auditiva, donde la constante exposición al ruido ha hecho que la gente se olvide de escuchar, esta solista recomienda racionar el sonido.“Es igual que los alimentos, no comemos 24 horas al día, decidimos qué vamos a comer y cuándo lo vamos a hacer, por qué no hacer lo mismo con el sonido”, y agrega: “normalmente hablamos de cuál es tu ritmo favorito, qué es lo que te hace bailar, sentirte vivo. Pero casi nunca hablamos de cuál es tu sonido favorito, no música, sino qué sonido te hace sentir vivo. No estoy segura si nos tomamos el tiempo de descubrir eso”. Ella propone intentar eliminar el ruido que está de más en nuestra cotidianidad y evitar saturarse para disfrutar mejor de los sonidos.

La curiosidad y la experimentación es lo que caracteriza la carrera de esta percusionista. Actualmente tiene una colección de más de dos mil instrumentos musicales y viaja por todo el mundo dando conciertos. Pero dice que es importante no sobrecargarse de trabajo y encontrar un balance para de verdad disfrutar de lo que hace y siempre probar cosas nuevas.

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