Piotr Beczala protagoniza una de las piezas de la temporada en el MET.

“La ópera nunca morirá”

Arcadia conversó con Piotr Beczala, tenor lírico polaco y protagonista de la actual temporada de The Metropolitan Opera, que se transmite en salas de cine del país.

2015/02/09

Por Diana Melo Espejo



Piotr Beczala se dedica a cantar líricamente desde su madurez, contrario a la mayoría de cantantes que se forman en la ópera desde niños. Sin embargo, cuando decidió formarse profesionalmente, las puertas se abrieron para él y empezó a figurar en importantes papeles de diferentes compañías de ópera.

El 7 de diciembre de 2013, cuando el telón cayó después de una de sus presentaciones, nació la polémica. Algunos asistentes a una de las galas de ópera más importantes de Italia, el inicio de temporada del tradicional teatro La Scala, lo abuchearon tras su papel en La Traviata.

Piotr Beczala se defendió en su cuenta de Facebook y afirmó que su presentación se había caracterizado por su profesionalismo. Desde entonces, según dijo, sólo volvería a Italia de vacaciones.

Hoy en día, Beczala es uno de los tenores líricos más importantes del panorama musical mundial y una de las piezas claves en The Metropolitan Opera. ¿Qué piensa de la ópera uno de sus exponentes más polémicos? ¿Qué opina de la nueva tendencia de transmitir las piezas musicales en salas de cine? Arcadia conversó con él.


Conocemos el inconveniente que provocó su salida de La Scala. ¿Este percance puede definir la actitud del público que asiste a ópera?


No creo que haya sido un problema con el público, sino con un par de personas. Nunca he tenido problemas con el público alrededor del mundo. En esta situación particular con La Traviata un par de personas no estaban muy felices con la presentación. Simplemente no me importa lo que pasó. Siento que soy muy afortunado, porque realmente puedo escoger la forma en que me ve la gente y si no soy bienvenido en un teatro, no voy. La situación en Italia siempre es muy complicada, yo prefiero el MET.


Piotr Beczala en su papel en la ópera de tres actos 'Eugenio Oneguin' del compositor ruso Chaikovski.

¿Es necesario ver la ópera en vivo para sentir la emoción de las interpretaciones?

No es necesario. La emoción siempre se siente porque es lo más importante en la ópera. Además, justo ahora estamos viviendo un momento en el que los compositores dejan un espacio de trabajo para nosotros los intérpretes, eso significa que podemos sugerir, cantar y poner emociones en nuestras voces. Por eso es que la opera nunca morirá.

¿Es diferente la sensación cuando hay miles de personas viendo su interpretación en una pantalla de cine en directo?

En realidad no significa un gran cambio para nosotros. Somos cantantes profesionales y no influye si nos están viendo cientos o cientos de miles de personas. Mi experiencia con diferentes tipos de audiencias en estos años en The Metropolitan Opera me ayuda a lidiar con la presión cuando hay mucha gente viéndonos en vivo en diferentes países. Sí es un estrés extra, pero realmente no significa un gran cambio porque siempre manejamos nervios en cualquier presentación.

Con la tendencia de transmitir en salas de cine temporadas de ópera, ballet o conciertos, el artista no tiene la oportunidad de percibir directamente la actitud del público frente a su actuación. ¿Eso es un problema para usted?

En el caso de los conciertos es completamente diferente. En la ópera tienes que interpretar un papel, pero en el concierto eres tú mismo y es difícil crear una atmosfera particular por fuera del escenario. En la ópera, en cambio, tienes que interpretar historias pequeñas y a mí me gusta mucho esta nueva tendencia, porque aunque es muy diferente, hay un contacto especial con el público.

Próximamente en las salas del país se proyectará Iolanta y El castillo de Barba Azul. ¿Qué puede esperar el público colombiano?

Es una oportunidad fantástica para ver dos piezas completamente diferentes en una misma noche. Porque Iolanta es una historia de amor con música muy pura, preciosos parlamentos y lindos escenarios. En general, es una trama muy positiva.

Lo opuesto de esto es El castillo de Barba Azul. Es una historia oscura, traumática, como un thriller de Hitchcock, una pieza de horror. Es muy interesante que la noche del sábado se puedan ver estas dos piezas. Todo será un poco loco, porque la diferencia entre las dos es enorme, pero estoy seguro de que la gente en Colombia lo va a amar. Es una forma muy interesante de ver ópera.

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