La Recontra, los nuevos "dizque jockeys" que están poniendo a bailar a Bogotá.

La Recontra, para afinar el oído

Fueron los teloneros de los conciertos en Colombia del grupo español Ojos de Brujo. Y, sin embargo, ni cantan ni tocan instrumentos musicales. ¿Qué diablos son? Bienvenidos a los tiempos de La Recontra.

2010/03/16

Por Lina María Aguirre

No son discjockeys en el sentido tradicional del término. “Somos más bien ‘dizque jockeys’”, dicen ellos mismos. Gente con muchas horas de búsqueda musical, que un día se aburrió hasta más no poder del menú dominante en sitios públicos de Bogotá y decidió pronunciarse al respecto con una nueva propuesta cultural alrededor de un lema-imperativo: “Celebra y resiste”. Es decir, La Recontra es un grupo de autodenominados selectores de música.

No les gustan las etiquetas y aunque no existe un único significado para el nombre del grupo, son enfáticos en decir que no programan una fiesta bohemia sino una fiesta nutrida de muchas influencias, en donde se puede escuchar hip hop, un porro, una cumbia, algo de rock antiguo o quizá una novedad importada de la escena alternativa de Europa del este, lo cual hace que La Recontra sea una puesta en escena no necesariamente apta para cualquier gusto.

Los creadores son Javier Beltrán y Santiago Rivas, con la producción de Paula Posada. Empezaron poniendo música en bares y ahora están alojados en Mapa Teatro en Bogotá, organizando fiestas en donde además de música y baile, se pasa video e incluso a veces se ofrecen lecturas de tarot, éstas a cargo de una selectora y “mentalista invitada”, Adriana González.

El creciente éxito de sus presentaciones les ha valido un contrato para abrir los conciertos de Ojos de Brujo en Colombia. La Recontra es una fusión de amistad, pasión y curiosidad sonora, obstinación para construir discotecas heterodoxas, insomnio y, según ellos mismos dicen, un “aumento sustancial de alcohol por fiesta” para equilibrar el estrés que trae una aventura empezada sin muchas complicaciones pero que ahora les está exigiendo más y hasta les hace pensar en asuntos como personalidad jurídica y una plataforma de eventos de mayor alcance.

Para llegar aquí, han pasado años de afinar oídos. Santiago Rivas terminó Artes Plásticas en la Universidad Nacional, aunque no se ha graduado “por cosas de la burocracia”. Recientemente ha conseguido cumplir su deseo de escribir para publicaciones impresas (SoHo), aunque tiene ya un recorrido en medios en línea, entre ellos su blog elwalkman y zonagirante.com. Enseña dibujo en la escuela Black Maria e integra el grupo de realizadores de la serie animada web El pequeño tirano. Como (casi) no duerme, le queda tiempo para trabajar en la empresa familiar de crucigramistas y pasatiempos. Educado a punta de Les Luthiers y con un disco siempre sonando, el ‘lobo’ de La Recontra define su gusto como “constantemente expansivo” y con un filtro antispam ante “lo mediocre que es la mayoría de música que suena por ahí”.

Cuando le pregunto si los viajes han incidido en dicha expansión, cuenta que ha sido más que todo un viaje guiado por “la intuición, la búsqueda de nuevas propuestas y sonidos, así como la idea de rescatar cosas viejas que la gente olvida”. Y una salida a Buenos Aires que lo puso en sintonía con la fiesta bubamara, inspiradora de la fiesta gitana y viajera que encarna hoy La Recontra.

Las fiestas bubamaras nacieron en Buenos Aires hace ya seis años, con el objetivo de crear un nuevo espacio para difundir y compartir música europea, en especial de origen balcánico, con Emir Kusturica y Goran Bregovic como referentes –casi ídolos– musicales. La particular selección musical, las actuaciones en vivo, una puesta escenográfica muy anticonvencional, la proyección de material audiovisual y la desquiciada alegría reinante, fueron convirtiendo a las fiestas bubamaras en eventos de culto.

Javier Beltrán terminó Literatura en Los Andes y cuando hace poco más de diez años llegó al viejo continente a seguir sus estudios doctorales, lo hizo cuidando sus cd con sus respectivas carátulas y algunas hojas vacías que se fueron llenando de novedades gracias a su trabajo como ‘pinchadiscos’ casero. Todo parece indicar que la academia catalana tendrá que seguir esperando el resultado de la investigación periodística que el doctorando Beltrán le tiene prometida, pero mientras tanto su viaje musical sigue cruzando fronteras. Javier Beltrán no trae nunca un souvenir cuando viene de España. ni turrones, ni jamón de pata. Pero eso sí, de su más reciente viaje lo vieron bajarse del avión cargando un tambor africano.

El literato que aún le habita me resume La Recontra evocando a Juan Manuel Roca: “Baila y conspira contra el miedo”. Esta fiesta es una declaración de principios: “Ser fiel a uno mismo, resistencia pacífico-cultural con alegría”. No transigir cuando se trata de música distinta a los listados típicos y estar decididos a que suene bien ya sea en el “matadero distrital, el hall principal de El Dorado antes de que deje de ser El Dorado, en un ovnipuerto de Nobsa o en una plaza en Lorica”.

Por último, si sus respectivos iPods colapsaran y solo les quedara una canción, estas son las que cada integrante salvaría: Javier Beltrán: El ratón, de Cheo Feliciano; Paula Posada: Mi muñeca me habló, de Flor Bovina (31 Minutos); Santiago Rivas: Kalashnikov, de Goran Bregovic, y Adriana González: Sin oficio, de Systema Solar. Para más repertorio: myspace.com/larecontra.

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